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A PIE DE CALLE

Un sintecho duerme en el parque de la Ciutadella. 

JOAN CORTADELLAS

La espera interminable

Teresa Crespo

Sin Govern y con el 155, las entidades sociales se encuentran en una profunda y preocupante incertidumbre

En una democracia representativa los partidos políticos son elegidos por la ciudadanía para que gobiernen con la mirada puesta en el bien común, y si bien todos los demócratas estarían de acuerdo, la realidad es mucho más compleja y en ocasiones se hace difícil saber cuál es el interés general y cómo alcanzar el bienestar social. Hoy en Catalunya constatamos opciones contrapuestas sobre qué se debe priorizar y cómo actuar. Quisiera hablar de las personas que no gritan, que no reclaman, de los sin voz que también son ciudadanos sujetos de derecho y que pareciera que no existen. No se encuentran entre las prioridades de algunos partidos, no se habla de su realidad plagada de dificultades a las que no ven solución.

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La lista de realidades no deseadas es larga: una pobreza cada vez más severa, unas desigualdades que lejos de desaparecer se han acentuado, pobreza infantil, subida de los alquileres y goteo constante de desahucios… Y a pesar de ello se anuncia que el paro disminuye y se oculta la precariedad existente en los nuevos contratos laborales. Y en las calles deambulan miles de inmigrantes sin papeles a quienes ignoramos sin dar una vida digna. Y la inversión en sanidad y educación no ha recuperado los niveles de antes de la crisis. Y no quisiera olvidarme de las mujeres, que sufren todo tipo de discriminaciones, y de la creciente violencia machista. Ni de la situación vergonzosa y en aumento de personas durmiendo en la calle a diario, protegidas por cartones. La lista no acaba y lo doloroso es que nos hemos acostumbrado a estas situaciones plagadas de injusticias y ya no nos conmueve conocer la realidad. Como tampoco nos afectan los datos que indican que España es líder en desigualdad entre los países europeos, con un 28% de riesgo de pobreza y un 13% de pobreza laboral.

Por una política social potente

Hoy en Catalunya es urgente disponer de un gobierno fuerte que asuma los retos de una política social potente que responda a ese cúmulo de problemáticas. Se necesita un gobierno efectivo y activo que priorice una acción política centrada en la defensa de los derechos sociales. No podemos esperar a que llegue un país ideal, libre y poderoso que aborde esta situación. Se debe actuar desde ahora porque la lucha política sin descanso quizás nos puede dar en el futuro la sociedad que deseamos, pero no nos podemos permitir el lujo de dejar por el camino a miles de personas que ya no recuperaremos porque el círculo de la pobreza las habrá engullido para siempre.

Hoy las entidades sociales estamos en una profunda incertidumbre que nos llena de preocupación. No tenemos un gobierno activo y cercano que asuma la responsabilidad que le corresponde como garante del estado del bienestar. Vemos como nos llegan órdenes de fuera por la aplicación del artículo 155 –que nunca debería haberse aplicado— que frenan nuevos programas sociales, que cuestionan los que funcionan y que han impedido hablar de un nuevo presupuesto que dé paso a la necesaria acción de gobierno. La espera a que se resuelva esta situación se ha hecho interminable y no puede dilatarse más.