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Florentino Pérez saluda a Cristiano Ronaldo.

Madrid se parece a Numancia

Antonio Bigatá

El madridismo empieza a cuestionar la aportación de sus figuras ante la solvencia del Barça de Messi

No ha sido buena semana para el Madrid ni por lo suyo ni por lo nuestro. Pese a las bolas calientes presuntamente utilizadas en los sorteos de Copa -le han tocado Fuenlabrada y Numancia y ambos empataron en el Bernabéu- el contraste con lo que por ejemplo hizo el Barça ante el Celta hace más daño que el propio juego descerebrado del equipo. La otra noche 'El Chiringuito' nocturno televisado de Josep Pedrerol, el programa soporte intelectual del madridismo-cañí, rompió con la consigna estándar impuesta por Floren, "el fútbol es así", y para cerrar ojos que vean el presente empezó a dibujar hipotéticos futuros sonrosados.

El eje de esa noche fue definir la delantera que tendrá la temporada que viene el Real Madrid a través de una encuesta de sus sesudos analistas. La gran adquisición soñada es Neymar. Desde que no está en Barcelona, allí no repiten la cantinela de que es un jugador efectista y liviano pero deshonesto al pasarse con la exhuberancia de sus regates. Como Bale ha conseguido hacer cuatro partidos seguidos buenos ya era el segundo fijo de sus preferencias, mientras la tercera plaza todavía la atribuían a Cristiano -la línea oficialista del programa le defendió como gato panza arriba- aunque quedó evidente que el gran exhibicionista de gestos horteras ya no ilusiona y que los verdaderos deseos del entorno blanco son, inalcanzable Messi (según se reconoció), los Kane, Mbappé y Hazard.

Protección para el Ser Superior

Hasta la prensa blanca más desaforada critica ahora con la boca más pequeña posible los abultados pagos actuales del Barça. Protege por adelantado a su Ser Superior, que ahora debe sacar el monedero para ir al caro mercado post-Neymar. Salir a la plaza para comprar la carne deseada saldrá por lo mismo que por Dembelé o Coutinho.  Pero el pobre Floren tendrá que buscar en el palco del Bernabéu subvenciones imaginativas (como la que consiguió a través de la plataforma marítima Castor en otro de sus negocios) si desea atender al periodista que, poniendo la venda antes de la previsible herida que pueda abrir próximamente en la Champions el Paris SG, solicitó tres fichajes: que vengan en bloque Ney , Cavani y Mbappé.

Aquella asamblea nocturna titubeó mucho sobre Zidane, que es quien está en el ojo del huracán. Quizá no han recibido todavía las instrucciones pertinentes porque Floren no tiene fácil plancharse al entrenador de las improductivas alineaciones y los deficientes relevos porque el técnico hasta ahora las hacía a petición suya y todo el mundo lo sabe.

Polémica por Kepa

Con todo, Zidane lo emborronó todo al decir en público que no necesita al portero Kepa pese a que lo quiera traer el presidente. Respecto a eso nadie debe engañarse:  el problema de porteros del Madrid se llama Ter Stegen. A Floren le gusta poco Keylor aunque pare lo parable. Quizá le encuentra poco parecido al bello Beckham para las fotos y los eventos y desde que todos dicen que el barcelonista ya es el mejor del mundo le han vuelto las urgencias.

Una renovación problemática

Pero el problema del Madrid no es de portería. Sumen más bien la progresiva decadencia física, por edad, de Ramos, Modric, Kroos, Benzema y CR7, ya sin regularidad y con baja intensidad en el juego, la timidez al incorporar a los reservas jóvenes y la morbosa situación de Cristiano Ronaldo. Nadie oculta que hace falta un rematador cuando él ha dejado de ser buen jugador combinatorio y limita su eficiencia al papel de chutador. Ha salido a flote la precipitación de su errónea y multimillonaria renovación, que sitúa la sabiduría futbolística de Floren en su peor momento. Y le acorrala en una actitud psicológicamente numantina. La misma que cuando años atrás tuvo que tocar el dos, ese mal número del empate en el partido de casa ante el Numancia.

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