Opinión | DIÁLOGO SOBRE EL ENTORNO URBANO

Josep Maria Montaner

Concejal de Habitatge del Ayuntamiento de Barcelona y del distrito de Sant Martí

JOSEP MARIA MONTANER

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De Barcelona a Buenos Aires, miradas mutuas

La larga e intensa relación entre estas dos ciudades se intensifica con la participación en la 16ª Bienal de Arquitectura de la capital argentina

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Barcelona fue la semana pasada la "ciudad invitada de honor” en la 16ª Bienal de Arquitectura de Buenos Aires, inaugurando una nueva línea a la que ya aspiran Helsinki y Copenhague, ya que hasta ahora los invitados eran países y no ciudades. La participación ha consistido en la exposición 'Barcelona, arquitecturas de una ciudad', un ciclo de conferencias y una amplia serie de actividades de artes escénicas, música y cine, dentro del Festival Internacional de Buenos Aires, todo ello organizado por el Ayuntamiento de Barcelona y el Institut Ramon Llull. Esta presencia en Argentina coincide con el nuevo impulso de la arquitectura y el urbanismo barcelonés, a una escala más doméstica y con una voluntad redistributiva, que se expresa en que tres de los quince regidores del actual gobierno municipal se dediquen a estas áreas: Ecología, Urbanismo y Movilidad; Vivienda y Rehabilitación; y Arquitectura, Paisaje y Patrimonio.

Para representar a Barcelona, el equipo de curadores ganador de la convocatoria ha elegido cinco proyectos de escala muy humana y poco monumental, la mitad de ellos residenciales: las viviendas dotaciones para gente mayor en la Via Julia, la cooperativa de viviendas la Borda en Can Batlló, el conjunto de equipamientos, viviendas y espacio público de Fort Pienc, el centro cultural y artístico de Fabra i Coats y la recuperación de las baterías antiaéreas del Turó de la Rovira. Como se comprueba, obras de escala barrial y, en buena parte, de rehabilitación de patrimonio, con una intensa influencia en el entorno urbano. Una sexta obra multidisciplinar también nos ha representado: el último premio Ciudad de Barcelona de arquitectura, la nueva Sala Beckett, representante tanto de nuestra calidad arquitectónica como del carácter innovador y social de nuestro teatro.

La capital argentina vive un nuevo impulso del urbanismo que supera los años de decadencia por la crisis de principios del milenio

Y esto también coincide con un nuevo impulso del urbanismo en la ciudad de Buenos Aires, superando los años de decadencia por la crisis de principios del milenio. Desde la nueva red del Metrobus hasta las intervenciones en las “villas miseria”, pasando por los programas de mejora del espacio público y de reducción de la contaminación, el urbanismo porteño ha entrado en una nueva fase.

Mejoras en la gran ciudad

Especialmente clave es la implantación a lo largo de los últimos años del Metrobus, ya que anuda diversas mejoras en la gran ciudad. No solo se reordena el transporte público, con carriles propios y sistemas de paradas, actuación imprescindible para los objetivos de mejora medioambiental y de reducción del tráfico privado, sino que el Metrobus mejora la calidad de vida en las viviendas y los lugares de trabajo, con unas calles más ordenadas, pacificadas y eficientes. Y al mismo tiempo la implantación de la red permite aumentar las zonas verdes con parterres, árboles, arbustos y muretes ajardinados.

La vivienda está en el primer lugar de la agenda de ambas ciudades, aunque los problemas acuciantes se den en campos distintos: afrontar la emergencia habitacional y aumentar considerablemente el parque público de alquiler en Barcelona, por una parte, y legalizar los conjuntos ya existentes de vivienda social y mejorar las condiciones de vida de las 'villas miseria' en Buenos Aires, una exigencia ciudadana de hace mucho tiempo que se está afrontando. Si Barcelona aspira a reforzar su campo del alquiler asequible, con la mirada hacia Europa, en Buenos Aires, como ciudad latinoamericana, es la compra lo que predomina y el alquiler está en una situación minoritaria. Ello no implica que haya alquiler para las clases medias, que se está intentando coordinar desde la municipalidad, siguiendo la iniciativa de las activas asociaciones de inquilinos; un alquiler que en las “villas” llega casi a un 25% del mercado interno.

En este sentido, una de las aportaciones que ha mostrado Barcelona es su Plan de Derecho a la Vivienda y, especialmente, la opción por la covivienda, como una versión e interpretación barcelonesa de las diversas tradiciones de cooperativas y de cohousing

La propuesta de las 'supermanzanas'

Por otra parte, Buenos Aires mira a Barcelona en propuestas como las supermanzanas (supercuadras o 'superilles'), que se van a aplicar en el nuevo Plan Urbanístico de Medio Ambiente, a punto de ser aprobado; una propuesta de pacificación de tráfico y de conquista de más espacio para los peatones que tiene un carácter ya universal y que Barcelona, a pesar de la oposición de ciertos lobis internos de poder, está liderando.

Barcelona ha querido enfatizar el papel que reclaman las ciudades para aproximarse a unas ciudades más humanas y justas

Es cierto que en ciertos aspectos ambas ciudades están lejos, no solo por la distancia y por llevar adelante proyectos políticos distintos. El problema del turismo y de los apartamentos vacacionales no se percibe en una gran ciudad como Buenos Aires. Tampoco parece que se resientan de las agresivas inversiones de los fondos financieros en la compra de partes de la ciudad.

Barcelona ha querido destacar en su exposición, conferencias y actividades una visión de la ciudad desde la realidad, la pequeña escala, la vida cotidiana, enfatizando el papel que hoy reclaman y adquieren las ciudades como líderes para aproximarse a unas sociedades más humanas y justas, objetivo que ha desparecido de las agendas de los estados-nación, preocupados por blindar su pretendida unidad y atareados en dar las máximas facilidades a la “financiarización” que exige el neoliberalismo y a las inversiones  especulativas.

En todo caso, la larga e intensa relación entre estas dos ciudades continúa y se intensifica. Y ha tenido en la Bienal de Arquitectura del 2017 un nuevo momento de diálogo e interrelación, que se espera tenga repercusión, con un amplio retorno de experiencias, intercambios y opiniones.