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EL CONFLICTO CATALÁN

Observado desde el punto de vista del Estado, el 155 no es un error. Observada desde la óptica independentista, tampoco lo es una DUI virtual. El error es la cárcel

Del lado débil del conflicto, derechos humanos, Taula per la Democràcia, En peu de Pau, Amnistía Internacional y opinión pública. Junto al poder, la legalidad, la voluntad de doblegar en vez de dialogar y la ausencia de cualquier alternativa que no sea la claudicación y la admisión de la derrota. Rajoy y sus determinantes avalistas internacionales dicen a Puigdemont "esto no". Puigdemont y sus simpatizantes responden con un 'así no'. Más allá de las justificaciones y los argumentarios, el relato que se impone en el mundo es el contrario del búnker mediático de Madrid: una Catalunya obstinada y rebelde pero impotente, maltratada por una España que vuelve a aparecer con un rostro feroz.

En los próximos días asistiremos al avance de los dos trenes, cada cual por su vía. El 155 por un carril y la DUI por el otro. Además de deseable, es posible y según como probable que ambas iniciativas tengan un efecto limitado o muy limitado. La DUI será puramente declarativa, sin la menor iniciativa tendente a controlar el territorio o imponer otra legalidad. La aplicación del 155 está abierta, pero la intención es que sirva para provocar o convocar elecciones. Si nada se desborda, el presente episodio podría culminar con unas elecciones, constituyentes en el plano simbólico y autonómicas en el jurídico. De una manera o de otra y cuanto antes mejor nos hemos de volver a contar para saber hacia dónde se decantan los electores que participan a la vez del 'esto no' -contrarios a la independencia- y el 'así no '-contrarios a la reacción del Estado y a la ausencia de oferta política alternativa-. Desde la tensión actual, la visualización de cada tren por su carril pero con velocidades decrecientes y una parada electoral a la vista puede parecer un cuento de hadas. Por si acaso, no descarten este escenario, ni que sea como placebo tranquilizador.

Tampoco sería prudente descartar el peligro de que los trenes descarrilen. Los trenes, en plural, porque o descarrilan ambos o ninguno. Quien quiera medir este peligro, que no pierda de vista la prima de riesgo y los mercados, que no son catastróficas ni de lejos. Quien quiera focalizar el peligro, que se fije en los ingresos en prisión decretados por tribunales que no corresponden por delitos que no aguantan un análisis jurídico. De momento, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart. Muy pronto, si no hay contraorden de Rajoy a la fiscalía, el 'major' Trapero.

La persistencia en la represión favorece la imagen del independentismo e incrementa la desafección

Observado desde el punto de vista del Estado, el 155 no es un error. Observada desde la óptica independentista, tampoco lo es una DUI virtual. El error es la cárcel. Del mismo modo que el error del 1-O fueron las cargas policiales con los 800 heridos que alentaron las votaciones y no sirvieron para detener el referéndum, el error actual son los presos políticos. La persistencia en la represión, la contundencia de la represión, favorece la imagen del independentismo e incrementa la desafección de los que ya empiezan a temer que la España menos deseable sea la única España posible.

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