Opinión | El nuevo urbanismo

Josep Maria Montaner

Concejal de Habitatge del Ayuntamiento de Barcelona y del distrito de Sant Martí

JOSEP MARIA MONTANER

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2017, repensar el 22@

Estamos ante una oportunidad única para liderar el proceso de reforma, encaminando el nuevo ciclo de inversiones y dirigiendo los procesos de atracción de talento

Edificio de la Comisión Nacional de las Telecomunicaciones en el 22@.

Edificio de la Comisión Nacional de las Telecomunicaciones en el 22@.

La compra de gran parte de La Escocesa en el Poblenou por parte del Ayuntamiento es una muestra más de que el 2017 está siendo crucial para relanzar el 22@, ahora que se está desarrollando un nuevo modelo urbano y se han reactivado las inversiones públicas y privadas. Para repensarlo es clave partir de una premisa: la ciudad ya no se puede hacer solo por procesos de reparcelación, manzana por manzana, tal como se ha hecho hasta ahora el 22@, sino que es necesario un proyecto más global y un liderazgo público, con la voluntad de reindustrialización, redistribución, rehabilitación y mezcla de usos, incluyendo todo tipo de economías, desde la cooperativa a la tecnológica.

El 22@ se replantea ahora en un nuevo contexto: con la repercusión de la remodelación del eje Pere IV, que articula las diversas áreas 22@ y que potencia su desarrollo hacia el Besòs, entre Gran Via y la Diagonal; y con la puesta a prueba que ha implicado la aplicación de las 'superilles'.

Cualidades e insuficiencias

El plan inicial del año 2000 comportó cualidades e insuficiencias. Las empresas de las tecnologías de información y comunicación (TIC) han aportado actividad económica diversificada. Una mezcla inicial de funciones que ha hecho el proyecto atractivo para que sitúen allí sus sedes las diversas universidades. Ahora se tiene que intensificar esta mezcla de funciones, con vivienda no convencional, huertos urbanos y usos temporales. Se partía del incentivo del aumento de la edificabilidad para fomentar la rehabilitación del patrimonio y poder hacer más vivienda protegida, aunque esto haya comportado riesgos de plusvalía especulativa, y no ha llegado a funcionar del todo.

Pocos conjuntos están bien articulados; en general las manzanas se han convertido en áreas que no se conectan entre sí y que dejan espacios vacíos entre edificios; se han elevado complejos de un cierto tamaño, poco o nada relacionados entre ellos y que no hacen ciudad. Predomina más el ritmo de volúmenes aislados que la continuidad urbana. Se han potenciado procesos de concentración, con unas cargas urbanísticas que favorecen a los grandes operadores y lo ponen muy difícil a los pequeños propietarios e inversores, por el alto coste de infraestructuras, con galerías de servicio y climatización.

Entre el 2000 y el 2007 se realizó el 50 % de esta potencialidad que abarca 200 hectáreas. Pero en el 2008 el proceso empezó a perder fuerza y en el 2013 el gobierno municipal anterior decidió disolver las oficinas municipales del 22@; paralizó la apertura de calles y el desarrollo de infraestructuras, vitales para llevar a cabo los procesos de reparcelación y urbanización pendientes; y renunció a promover la instalación de empresas y a la posibilidad de liderar la transformación, dejándola en manos del mercado.

Hoy se ha consolidado una red empresarial dentro de un ecosistema cualificado, que hasta hace un año ha estado liderado por las empresas organizadas en el 22@Network, con un predominio del sector del diseño, los media, el cine, la animación y los proyectos en 3D, campos en los que tenemos una posición avanzada.

Compartir liderazgo

Lo que ahora hacía falta era que otros actores, especialmente el Ayuntamiento, junto con las universidades públicas y las entidades vecinales, compartieran el  liderazgo con el mundo empresarial. Quedan muchos retos en relación a la preparación infraestructural del territorio y del transporte público, pero el reto prioritario ahora es el de la gobernabilidad del proyecto, con una gestión que coordine transversalmente los cuatro agentes urbanos principales: la Administración (es decir, Ecología, Urbanismo y Movilidad, Empresa, Cultura y Turismo y el distrito de Sant Martí), la universidad, la ciudadanía (representada por asociaciones de vecinos, Taula Eix Pere IV, asociaciones de comerciantes y de artistas) y la empresa. Para ello se ha creado en marzo de este año la Comisión del 22@, estructurada en comités y grupos de trabajo y con una comisión ampliada, que incorpora a representantes de estos cuatro agentes para poder recuperar la visión global del sistema.

Ahora es el momento de afrontar los problemas pendientes de la primera fase, como el abandono y sacrificio del patrimonio industrial, con muchos edificios y naves en desuso, solares vacíos y reparcelaciones paradas que comportan una situación de degradación; como la insuficiencia de vivienda social y la falta de comercio de proximidad, con la ausencia de vida en las aceras y plantas bajas; o como el peligro de gentrificación.

Alternativas sociales

Las alternativas pasan por la reactivación de la apertura de calles como Bolivia, Marroc y Cristóbal de Moura, un proceso que precisamente se ha reiniciado este año; por impulsar vivienda pública, de la que aún falta un 50%, para hacer unos 2.000 pisos, fomentando alternativas de 'covivienda' y de pequeño volumen; por revitalizar el patrimonio industrial como aglutinador del barrio; por potenciar alternativas sociales y el valor del trabajo estable y digno, cuando el empleo en algunas empresas de las TIC tiende a estar precarizado; y por implementar criterios de desarrollo sostenible. En definitiva, haciendo un replanteamiento sistemático, debatido y consensuado sobre el 22@.

Estamos ante una oportunidad única para liderar el proceso, encaminando el nuevo ciclo de inversiones y dirigiendo los procesos de atracción de talento. Para ello es prioritario redefinir las nuevas coordenadas de la colaboración público-privada; hacen falta los espacios e infraestructuras para instalarse y, también, para vivir cerca de estos lugares de trabajo. Es decir, se debe preparar ciudad y se deben modelar las construcciones que se están proponiendo y rehabilitando, para dirigirlas en la dirección del urbanismo redistributivo, la mejora de la calidad urbana y el bien común.