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La encrucijada socialista

Regreso al futuro

Antón Losada

El porvenir que ofrece Susana Díaz pasa por el pasado que representan los gobiernos de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero

Si algo quedó claro ayer en la presentación de Susana Díaz es que el PSOE quiere volver a ser el PSOE porque, según ellos mismos reconocen, en algún momento se perdió y dejó de serlo. Conformó el hilo conductor de todas las intervenciones. Con Susana Díaz vuelve el verdadero PSOE, repitieron todos y empezó su intervención la candidata. Regresar al futuro es la fórmula del éxito. El futuro que ofrece Susana Díaz pasa por el pasado que representan los gobiernos de los «dos mejores presidentes que ha tenido este país», Felipe González y, especialmente, un José Luis Rodríguez Zapatero a quien tras años de dejación e indolencia se recuerda y saluda con nostalgia.

La plana mayor socialista quiere volver a ganar y por eso apuesta masivamente por una Susana Díaz que lleva toda su vida en el partido y sabe cómo dirigirlo y conectar con sus bases históricas. El mensaje emergió con claridad diáfana en un acto inspirado en las convenciones presidencialistas exportadas por Hollywood y los dos grandes partidos norteamericanos, aunque ejecutado como una entrega de los Oscar, repleto de estrellas y discursos concebidos para multiplicar los aplausos hacia una Susana Díaz que dijo exactamente aquello que se esperaba y debía decir mientras recogía su premio y desgranaba su larga lista de agradecimientos.

La espectacularidad del cónclave de apoyo a Susana Díaz demuestra su enorme ventaja orgánica sobre sus competidores, pero no deja de ser la certificación del fracaso de una estrategia diseñada para presentarse a una aclamación masiva, no a esta carrera larga y exigente donde el triunfo no está ni mucho menos asegurado. La presidenta andaluza ha demorado dos años su salto a la secretaría general, esperando ese momento perfecto donde todo el socialismo le reclamase su candidatura salvadora, evitando el desgaste que le han obligado a asumir estas primarias. Visto en perspectiva podría decirse que ha perdido y ha hecho perder al partido un tiempo precioso. 

Lejos de repararse, la fractura entre buena parte de la militancia y la mayoría de las elites dirigentes del partido parece haberse degradado y gangrenado. Entre una parte no menor de la militancia socialista se ha instalado un sentimiento de traición y las ganas de castigar a quienes impulsaron la renuncia al 'No es No', facilitando una legislatura que, de momento, solo tiene un ganador: Mariano Rajoy

AJUSTAR CUENTAS

Hay ganas de ajustar cuentas y Susana Díaz parece la candidata perfecta. Por mucho que les pida que no lo hagan, bastantes votantes en las primarias elegirán teniendo muy presentes las heridas del comité del pasado 1 de octubre y convencidos de que su voto debe servir para restaurar un orden y una estrategia ilegítimamente desalojados.

Incluso entre muchos de sus apoyos puede que, tras estos meses de desgaste y abstención, Susana Díaz se haya convertido en un mal necesario, no en la candidata ganadora que veían entonces. Es el precio de haberse empeñado durante demasiado tiempo en querer ganar sin correr

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