Opinión | EDITORIAL

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La reapertura del histórico cine Texas

La que fuera sala de exhibición de barrio de Gràcia reabre con una novedosa oferta para atraer público de todas las edades

La inauguración de un espacio cultural siempre resulta una excelente noticia. Y más si pertenece a un sector tan agraviado en los últimos años como el de la exhibición cinematográfica, víctima preferente de la piratería. Solo cabe felicitarse, por lo tanto, con la recuperación del histórico cine Texas, ubicado en Gràcia, casi en la frontera con el Eixample. Fue durante casi cinco décadas un cine de barrio con un programa doble al que dio el relevo en 1996 otra oferta bajo la tutela de Lauren Films. Hace un año cerró por la crisis, pero volverá a subir la persiana esta semana con el impulso de una iniciativa empresarial liderada por Ventura Pons. El veterano director catalán se ha lanzado a una valiente aventura con la que ha logrado mantener abierto un cine que parecía destinado a otro fin más prosaico: convertirse en supermercado.

El cine Texas del siglo XXI tendrá cuatro salas completamente reformadas y equipadas con tecnología digital para un total de 540 espectadores. La programación estará formada por reestrenos a un precio asequible de tres euros, lo que se convierte en una de sus grandes bazas para ganarse un hueco en las preferencias del espectador. Como lo es también su apuesta linguística por el catalán para el subtitulado de filmes que serán ofrecidos en versión original, salvo en las matinales para el público infantil. O la búsqueda también del turista con el subtitulado en inglés de películas catalanas.

La reapertura del Texas se une a las anteriores en Barcelona del Balmes Multicines y Zumzeig Cinema, este con una propuesta alternativa. Son las vías de la exhibición cinematográfica para hacer frente a una crisis que se llevó por delante este verano al Club Coliseum, el último gran cine de la Rambla de Catalunya.