02 dic 2020

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Al contrataque

El divorcio socialista

Jordi Évole

Si eres un partido que ha hecho recortes, como hizo el PSOE, y luego criticas a otro partido por hacer recortes, como está haciendo el PP, puede que alguien no te entienda, que no entienda que eso sea compatible. Y si no te entienden, es posible que cada vez te voten menos. Y si eres un partido con aspiraciones de volver a gobernar, que te voten menos igual es un problema, y de los gordos. Y si además de criticar los recortes del Gobierno, resulta que tu líder formaba parte del Gobierno que recortó antes, no te extrañe que esas críticas parezcan menos creíbles. Y si la gente no te cree, es posible que cada vez te voten menos. Y si ni te entienden ni te creen, difícilconfiarán en tus alternativas contra la crisis. Y si la gente no se fía de ti, es posible que cada vez te voten menos. Y mientras los tuyos te votan menos, tus adversarios te piropean cuando dimites. Parece hasta lógico.

El PSOE busca ilusionar en tiempos revueltos. Pero con según que tácticas parece imposible. La semana pasada, y junto a la derecha, apoyó alegremente la continuidad de la Monarquía. Eso sí, los argumentos eran de peso: «Somos republicanos, pero compatibles con la Monarquía». Anda, otra vez aparece la compatibilidad. Primero, les pareció compatible criticar los recortes del PP después de haberlos practicado, y ahora les parece compatible ser republicano y monárquico. Pues no descarto que alguien no lo entienda. A este paso, igual más de uno acaba confundiendo al PSOE con el PP. Y eso sería un problema, y de los gordos, si los socialistas pretenden regresar a La Moncloa. Si «somos republicanos», puede que algún votante socialista no entienda por qué el PSOE no secunda la idea de hacer un referendo sobre Monarquía o República. Y si no te entienden, es posible que cada vez te voten menos.

Derecho a (no) decidir

Pero esto no es todo, amigos. Aquí no acaba la compatibilidad. Ser vegetariano y comer cochinillo no es nada comparado con el dimitido Pere Navarro: logró hacer compatible el derecho a decidir con el derecho a no decidir. Repitió sin parar en campaña que era partidario del derecho a decidir, pero después aparecía votando junto a los que estaban en contra de la consulta. Un ejemplo: en el Parlament, PP y PSC votaron en contra de pedir al Congreso el traspaso de la competencia para poder convocar un referendo. De nuevo, la derecha y los socialistas fueron compatibles. No me sorprendería nada que algún votante del PSC no lo hubiera entendido. Y si no te entienden, es posible que cada vez te voten menos, con Navarro o sin él. Y si eres un partido con aspiraciones de volver a gobernar, que te voten menos igual es un problema, y de los gordos.

El socialismo está siendo compatible con demasiadas cosas, pero se olvidó de ser compatible con sus votantes. Y eso ha causado un divorcio por incompatibilidad de caracteres.