ARTURO San Agustín

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La Rambla

La Asociación de Amigos, Vecinos y Comerciantes de la Rambla quiere que la Unesco la declare Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Y en ese empeño andan desde el mes de mayo.

La Unesco sirve para estas cosas que ayudan al turismo, pero solo durante un rato. Luego llegan las guerras, la falta de mantenimiento y subvenciones, todo eso tan caro, y el patrimonio de la humanidad desaparece, mengua o vuelve a su lamentable estado anterior. Antes, la Unesco sonaba más fuerte. Ahora parece reducida a una asociación cultural de barrio, pero con más pretensiones. Debe ser por culpa del gobierno estadouniense.

La Rambla quiere ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y sus comerciantes aseguran que de su realidad actual es culpable buena parte del turismo que han propiciado nuestras autoridades. Turismo que solo viene a mearnos el portal de casa con la excusa de una boda o un divorcio. Viene a eso y a vociferar en la noche y la madrugada a la manerasanferminera,que es un manera etílica peligrosa porque siempre se mueve en manada. La manada, ya saben, sirve para que el cobarde se atreva a convertirse en matón circunstancial.

En la Rambla ya no se puederambleardicen las floristas. Y en Madrid, sus televisiones no paran de mostrarnos un paseo de horrores, que, seamos sinceros, quizá siempre han estado ahí porque siempre han formado parte del mismo. Lo que pasa es que ahora el horror es más abundante y, además, es agresivo.

Horror, horrores como esos hombres de bragueta triste, que aprovechan el círculo curioso que provocan las estatuas humanas, los trileros o el esforzadoMaradonapara arrimarse, para rozar y frotar su impotencia o represión contra las muchachas, algunas de las cuales se van de la Rambla sin saber que las ha rozado por la popa un enemigo. Ahora la policía ha descubierto que también los hay que manejan una cámara oculta en alguna bolsa o caja y con la misma le roban la intimidad a las muchachas de falda alegre y confiada.

No sé yo si a la Rambla la puede salvar la Unesco. No sé.