Cómic
'L'altre Empordà' mezcla trastienda de la postal pija, 'horror folk' autóctono y cuitas adolescentes en la Figueres de los 90: "Sangtraït eran Dios"
Ricard Martín debuta como guionista con una historieta ilustrada por Toni Benages, una esmerada gamberrada con múltiples registros temáticos y gráficos que despliega una mitología muy propia

Ricard Martín (izquierda) y Toni Benages / Finestres

Está muy feo hacer gamberradas borracho perdido de noche en un cementerio, y además puede tener consecuencias inesperadas. Por ejemplo, un demonio puede aprovechar la grieta sacrílega creada por un morreo entre un chico y una chica sobre una tumba para violar a la chica. Y de paso transferirle el poder o la maldición de ver cómo será la muerte de las personas, aún más fuerte y más chungo el poder o la maldición a medida que avanza la historieta. El chico tampoco sale indemne del episodio, y además la chica se la tiene jurada. Sucede en 'L'altre Empordà' (Finestres), cómic con guion de Ricard Martín (Figueres, 1977) y dibujo de Toni Benages (Badalona, 1970). A su vez una gamberrada, pero esta de las buenas, que mezcla trastienda cutre del Alt Empordà de postal de la costa, 'horror folk' autóctono, humor y cuitas adolescentes.

Página de 'L'altre Empordà' / Ricard Martín / Toni Benages / Finestres
Saldrán Josep Pla y Salvador Dalí más adelante. Pero la mitología cotidiana del chico la forman Xesco Boix, Juan José Moreno Cuenca 'El Vaquilla', Antonio Tejero, Sangtraït. De Boix fue el primer concierto que vio Martín. "Luego supe que se suicidó y fue un 'shock'", dice. De la fuga del Vaquilla en un tránsito en tren desde la prisión de Figueres le informó una novia que era hija de un inspector de la Policía Nacional. En el castillo de Sant Ferran estaba preso el teniente coronel golpista de la Guardia Civil, quien quizá oía o quizá no las burlas de la chavalería. Sangtraït, simplemente, "eran Dios en Figueres". "Es una historia planteada en clave de retrato generacional de una juventud que estábamos por Figueres y alrededorers a mitad de los 90 -señala Martín-. Las discotecas y los bares que salen son la mayoría sitios que ya no existen y que no encontrarás mencionados en internet. En este sentido yo creo que les gustará a los de mi quinta". Quizá no tanto a Empordà Turisme. Ya la primera página retrata la prostitución de carretera y de puticlubs de carretera entre Figueres y La Jonquera, todavía los segundos "escenarios poderosos" pese a estar muertos, comenta Martín.
Plato boca abajo y servilletas negras
"Imagino que se cumple el tópico de que la primera ficción siempre trata sobre tu adolescencia o tu infancia -admite Martín-. Supongo que sí. Pero eso me ha permitido rescatar situaciones fascinantes. Los velatorios de un bisabuelo y una bisabuela se hicieron en la 'casa pairal', adonde se llevó la cámara frigorífica. Y en las comidas funerarias había un plato boca bajo en la mesa, puesta con servilletas negras. Aunque no he tratado de hacer un bestiario catalán de seres terroríficos".
Pla y Dalí
Pla: resuena con su libro 'El rellotger de Creixells', "que narra la peripecia real de un bandido que asesinaba y violaba en masías de maneras tremendamente rituales disfrazado de cura", expone Martín.
Dalí: imaginó un órgano tocado por la tramontana en las ruinas del castillo de Quermançó, situado en lo alto de un risco donde el viento norteño puede soplar a 200 kilómetros por hora. Delirio máximo. No digan que nunca les ha dado un poco de miedo el Dalí de barretina y voz de evangelista.
El escritor (más) y el pintor (menos) atormentan al joven en una estupenda secuencia psicodélica de múltiples recursos gráficos.

Página de 'L'altre Empordà' / Ricard Martín / Toni Benages / Finestres
Un cable entro del cerebro
Benages se sintió como pez en el agua con el guion. "La referencia a Xesco Boix me llegó al alma -dice-. Lo había visto actuar muchas veces en Badalona. Y cuando me describió 'el bar del punki' dibujé el bar El Paso, que era al que yo iba en Badalona. Me dijo que era clavado".
"Me mandaba los esbozos y pensaba: 'Joder, este tío es como si me hubiera clavado un cable dentro del cerebro y me estuviera chupando las imágenes'", añade Martín.

Página de 'L'altre Empordà' / Ricard Martín / Toni Benages / Finestres
Humor y Lovecraft
La mezcla de terror y humor de 'L'altre Empordà' tiene raíces, por ejemplo, en las sagas de Freddy Krueger y 'Posesión infernal', observa Benages. Quien para las páginas de sexo entre humana y demonio acepta la influencia de haber leído mucho a Lovecraft de joven. "Hay un rollo sexual tentacular y baboso -explica-. Siempre me ha gustado dibujar estas marranadas".
Martín considera "flipante" cómo el dibujo enlaza "esa cosa sexual pegajosa", por otro lado propia de la adolescencia, con la escuela franco-belga. Con un toque "caricaturesco y de 'grand guignol'", agrega el dibujante.
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