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Discos de la semana

Soft Cell baila por última vez, entre la euforia y las tinieblas, en 'Danceteria', su homenaje al Nueva York de los 80

El nuevo álbum del dúo, que terminó de grabarse dos días antes de la muerte del teclista Dave Ball, ofrece un cancionero de synth-pop crudo y evocador, que conecta, 45 años después, con el espíritu de su memorable primer álbum, 'Non-stop erotic cabaret'

Los nuevos elepés de Railcard y Ramon Cugat, también reseñados

Dave Ball y Marc Almond. Soft Cell

Dave Ball y Marc Almond. Soft Cell / EPC

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'Danceteria'

Soft Cell

BMG-Mute Song

Pop

★★★★

Tras pasar dos décadas sin entregar un nuevo álbum (y limitando su espaciada actividad al directo), Soft Cell dio buenas noticias con 'Happiness not included' (2022), un álbum regenerador tras el cual cogió carrerilla y no tardó en grabar el siguiente. Pero 'Danceteria' es un nuevo regreso y, sobre todo, un adiós, dado que el dúo británico ya es historia tras el fallecimiento del hombre del sintetizador, Dave Ball, el 22 de octubre de 2025, tan solo dos días después de dar por terminadas las sesiones del disco.

La mala salud de Ball hizo temer lo peor ya antes de emprender la grabación, y 'Danceteria' fue concebido como el probable capítulo final de Soft Cell, y desde ese ángulo afrontó Marc Almond las letras. Un álbum para cerrar el círculo que, 45 años atrás, inició 'Non-stop erotic cabaret' (1981), el trabajo que contenía su afortunado 'cover' de 'Tainted love' (el fetiche 'Northern soul' compuesto por Ed Cobb y grabado por Gloria Jones en 1964). Si aquel primer disco te llevaba de la mano al ultramundo del Soho londinense, con su literatura de los bajos fondos y la promiscuidad sexual, ahora 'Danceteria' vuelve a aquel punto centrando la foto en el descubrimiento juvenil de Nueva York, a principios de los 80, con epicentro en el club del mismo nombre.

Nostalgia del desvarío

La oscuridad, y un hedonismo con visos sórdidos, acompañaron siempre a Soft Cell, y aquí reaparecen, a través de su synth-pop de trazo duro (y del saxo fantasmal de bienvenida en 'Elusive'), con las capas añadidas que dan la mirada madura y la proximidad del crepúsculo. Aquí hay nostalgia del desvarío juvenil, y conciencia de que la fiesta terminó, pero también agradecimiento por haberla vivido. Se respira una mezcla de estados de ánimo, una euforia amenazada, en el tema titular, donde Almond pasa revista a la fauna que danzaba bajo la bola de espejos y menciona a Madonna y al artista de cabaret John Sex. Aquel narcótico estado mental: "Tenía la cabeza embotada, pero los pies no paraban de moverse".

'Danceteria' rinde tributo a la noche como un espacio el que ser tú mismo, golosa realidad paralela, enfáticamente en 'The space inside' y 'Times square', con dureza electrónica y esbeltas líneas melódicas, así como en la balada 'The rainbow room'. Después de la expansión disco-glam de 'Heaven (When I dance with you)', el disco se enrarece mientras afloran la drogadicción ('Crackland') y las dudas ('What is your morality?'), y las canciones se hacen más narrativas y sonámbulas.

Pero, al armar el álbum, Almond y Ball se abstuvieron de boicotear el viejo sueño y el clímax lo pone un número celebrativo: 'Out come the freaks', versión de Was (Not Was), tema de 1981, aquí con la voz de Nona Nendryx, que invita a bailar el funk a todos los raros e indaptados del lugar, sin mala conciencia y con la cabeza bien alta. Jordi Bianciotto

Otros discos de la semana

'Two steps at a time'

Railcard

Skep Wax / Slumberland

Indie pop

★★★★

Guitarras y trompetas. Cuatro veteranos de bandas señeras de la escena indie-pop británica (Heavenly, Dolly Mixture, Trashcan Sinatras, Death in Vegas…) se alían para debutar en formato largo con una estupenda colección de canciones que tiende un puente entre la ensoñación del sunshine pop (y el folk rock) de los 60 y el entusiasmo del indie de los 90, con fugas ocasionales hacia el krautrock ('Unstable neighbour') y el rock de garaje más amable ('I’m a disaster'). Delicioso. Rafael Tapounet

'Tot el que no hem plorat'

Ramon Cugat

Plas Plas

Folk-pop

★★★★

Ahora que el pop catalán parece acomodarse en la celebración risueña, este cantante y compositor de Molins de Rei responde con un cancionero portador de intimidades dolientes, en el que flota una ausencia irreparable. Sin exceso de severidad: las piezas avanzan livianas, entre arpegios acústicos y algún que otro arreglo de cuerda y viento, con un desvío hacia la bossa nova y derivando hacia el dinamismo pop en el número final, 'Els fruits del Nick'. J. B.

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