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Entrevista

Professor Angel Dust, del hotel de lujo a la prisión panameña: "Adentro eres basura"

El 'dj' y productor publica las memorias 'En el estómago de la bestia' (Contra), crónica de la Barcelona de clubs de los 90 y de su encarcelamiento de cinco años en Panamá

Una imagen promocional de Professor Angel Dust, en la actualidad

Una imagen promocional de Professor Angel Dust, en la actualidad / Ricardo Moreno / Contra

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Ramón Vendrell

Ramón Vendrell

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Una noche de 2008, tras ofrecer su sesión bimensual en el hotel de lujo Omm, Ángel Francisco López Morán (Ciudad de México, 1963), Professor Angel Dust de nombre artístico, figura destacada de la Barcelona de la cultura de club emergida en los años 90, como 'dj' y como productor, escuchó la voz del diablo, aunque en ese momento no supo reconocerla. Un hombre le ofreció, tras ese primer encuentro, ir a pinchar a la boda de unos amigos en Panamá, todo pagado para él, su pareja y la hija de dos años de ambos durante una semana, caché aparte. Las vacaciones familiares panameñas se fueron oscureciendo, hasta que pistolas y amenazas mediante, también a la parentela que tenía en Barcelona, el artista y su compañera acabaron con el cuerpo forrado de paquetes de cocaína y siendo detenidos en el aeropuerto de Tocumen. Eran un señuelo, cree el artista, para desviar la atención de un pase grande de verdad. Ahí empezaron los cinco años de Professor Angel Dust 'En el estómago de la bestia' (Contra), título de sus memorias, ni mucho menos solo carcelarias. De una vida bastante de película y de la Barcelona electrónica son crónica detallada también.

Suerte de los paisanos

Mexicano y 'dj' con currículo ibicenco, cayó en gracia a un grupo de paisanos que suavizaron su aterrizaje en el sistema penitenciario panameño. "No tengo idea de qué habría sido de mí si no hubiera sido mexicano y 'dj' -dice-. Mucha gente se destruye ahí, o la destruyen. Qué habría sido de mí también si no hubiera sido sensato o hubiera tenido problemas con las drogas o el alcohol. Tuve la suerte de ser mexicano y 'dj', y de en ese momento caerle bien a unas personas que viendo que estaba realmente en 'shock' trataron de cobijarme".

La experiencia penitenciaria de Angel Dust no se corresponde "con el cliché de gente violenta de todas esas series de cárceles". Como mínimo, no le tocó a él sufrirlo. "Es un sitio muy, muy, muy triste, y más allá en el trópico -prosigue-. Sin higiene, con sus propias leyes, con gente de todos lados y de todo tipo. Estando adentro, tú eres uno de ellos. Un paria, basura. Aprendí a convivir con la gente que tenía a mi alrededor, sin juzgarlos, sin tenerles miedo, calladito, no buscándome problemas, y tratando de aportar algo, fuera un apoyo emocional, espiritual o musical. Pero, claro, algunos días pensé que no iba a salir de allí, que me iba a morir".

Lectura y cábala

Leía mucho. "Para aislarme". Un cura católico le dio una guitarra. Media vida. Participó en grupos de budismo nichiren y de cábala. "Eran psicología para el alma -señala-. Yo siempre había estado muy alejado de la religiosidad occidental e interesado por el taoísmo. Budismo y cábala me ayudaron a tranquilizarme y abrir puertas".

Sobre todo, le ayudó el estudio de grabación taleguero que finalmente consiguió, puente con internos y el exterior.

No el Conde de Montecristo

Angel Dust, no el Conde de Montecristo, como es normal, tiene más o menos claro qué sucedió. Más o menos. "No escarbes mucho -me dijeron-. Las conexiones con mafias africanas... No te va solucionar nada saber, porque estás juzgado y tienes que cumplir, y si te conviertes en un sapo [chivato, traidor] se deshacen de ti básicamente. No iba a ganar nada y no me quiero convertir en Bruce Willis. Ya hice mucho ejercicio sobre el perdón adentro. El perdón no es que pidas perdón, sino que perdonas. Perdonas y dejas ir, porque si no te come vivo la rabia".

Solo en una ocasión a su regreso a la vida civil en Barcelona fue discriminado. Ya había sido seleccionado como 'dj' para un nuevo club restaurante en Ibiza cuando los impulsores tuvieron noticia por internet de su etapa panameña. "Pero, ¿en serio? Si James Brown estuvo en prisión, y Barry White, muchísimos músicos -comenta-. Es más, eso a veces da morbo. Pero, claro, era un club en Ibiza que tenía sus fiestas privadas y no quería llamar la atención".

Ciudad canalla y estimulante

Angel Dust llegó a Barcelona en 1988 habiendo vivido en su Ciudad de México natal y en Toronto, con escapadas a Nueva York y Londres. Encontró una ciudad "muy canalla y estimulante", con extranjeros que no eran "gente establecida que viene a tomar café de especialidad. No existían los 'hipsters' ni nada de eso". Se decía entonces, agrega, que Barcelona era "la nueva Berlín".

Con bagaje inusual de rock, pospunk, reggae, hip hop y el infinito de la música latina, Angel Dust ascendió como 'dj' y productor y acabó al frente de las exitosas sesiones 'Bongo lounge' de La Paloma. Antes, frecuentó y a menudo pinchó en el Nitsa, el Dot, el Moviedisco, el Moog... "Toda esa cultura sube en la segunda mitad de los 90 -indica Angel Dust-. Luego ya la espuma se baja a mediados de los 2000 y todo se convierte en una empresa". "Pero en esa época estaba muy viva la cultura electrónica en Barcelona". Que 'En el estómago de la bestia' retrata de forma minuciosa.

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