Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Foro

Abel Folk reflexiona sobre los retos del teatro: "No tiene que haber más oferta, sino más exigencia en las producciones"

El actor mantendrá este viernes una charla con la escritora y dramaturga Emma Riverola en el foro de Cornellà Creació, un encuentro dedicado a reflexionar sobre el papel de la cultura, la creación y el pensamiento crítico en la sociedad actual

El actor y director Abel Folk

El actor y director Abel Folk / Yolanda Aguas

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Alba Giraldo

Alba Giraldo

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El teatro vive uno de sus mejores momentos. Las salas recuperan espectadores, con más de cuatro millones de asistentes en el último balance, los teatros cada vez programan más producciones y el sector afronta una etapa de euforia. Sin embargo, hay quien mira esas cifras récord con cierto escepticismo. "Estamos viviendo uno de los mejores momentos empresariales en el teatro. Pero si contamos los espectadores únicos, aquellas personas que acuden al teatro habitualmente, llegaremos a la conclusión de que es un porcentaje muy bajo de la población", reflexiona el actor y director Abel Folk. Este uno de los puntos de partida de la conversación que Folk mantendrá este viernes con la escritora, dramaturga y articulista de EL PERIÓDICO Emma Riverola en el foro de Cornellà Creació, un encuentro dedicado a reflexionar sobre el papel de la cultura, la creación y el pensamiento crítico en la sociedad actual.

Para Folk, el problema de base se encuentra en la educación, ya que considera que el vínculo con la cultura se construye desde la infancia. Según el actor, no basta con producir más espectáculos, publicar más libros o programar más actividades si no hay un hábito de consumir cultura. "Hay que entrar en las escuelas y enseñar a la gente a disfrutar de la cultura desde muy pequeños", defiende. La cuestión, según el actor, está en demostrar que la cultura no es una obligación académica ni un producto reservado a una minoría. "Nadie les ha explicado que la cultura es divertida, necesaria e importante", señala.

Inversión en educación

De esta manera, el público que consume cultura no aumenta: "Si invertimos en producción cultural pero no invertimos en educación, resulta que estamos produciendo cultura para la misma gente". "Deberíamos intentar que ese 2 o 3% de personas que somos consumidores habituales de cultura lleguen a ser un 8%", plantea el actor. Según Folk, las instituciones tendrían que poner la mirada en otros sistemas educativos y adoptar su modelo. "Una cosa que pasa en las escuelas anglosajonas es que se estudia literatura dramática y música. Todos salen del coro, tocan un instrumento y han leído y estudiado Shakespeare y lo conocen", explica.

Pero el actor no deja toda la responsabilidad en las instituciones. También pide autocrítica a quienes producen y programan cultura. "Hay un cierto ombliguismo en el sentido de que solo creamos lo que nos gusta y hacemos lo que nos motiva", reconoce. El problema, según Folk, aparece cuando se pierde de vista a quién va dirigida una propuesta, especialmente cuando se trata de acercar el teatro a los jóvenes, y considera que hay que encontrar un equilibrio entre accesibilidad y exigencia. "A veces les servimos unos platos que son muy difíciles. Deberíamos servir platos un poco más tirando a macarrones, no hace falta que les demos un caviar exquisito. No lo entenderán", reflexiona.

Abel Folk en 'La corona d'espines'

Abel Folk en 'La corona d'espines' / David Ruano

Exigencia en la oferta

La otra gran cuestión que plantea Folk es la cantidad de producciones programadas durante cada temporada. El teatro catalán cuenta con una oferta amplia, pero precisamente ese volumen puede acabar dificultando que los espectáculos tengan recorrido y que algunos se conviertan en referentes para la ciudad. "Se estrenan más de 400 espectáculos cada año. Es una locura. Tenemos de todo y en cantidad", afirma. "No creo que tenga que haber más oferta. Tenemos que ser más cuidadosos. Deberíamos ser más exigentes en las producciones", critica. También reclama temporadas más largas. No solo para tener más público, sino para ayudar a los propios profesionales. El actual modelo, explica, dificulta la estabilidad laboral. "Tal como están las cosas, te vas al Lliure y trabajas un mes y medio. Eso no te ayuda a pagar el alquiler", manifiesta.

Con una trayectoria de casi 50 años que le ha llevado por el teatro, el cine y la televisión, además de trabajar con directores como Woody Allen, John Malkovich, Bigas Luna, Ventura Pons o Berlanga, Folk percibe un cambio en la manera de trabajar. "Yo hacía teatro en el momento en que se inauguró el Lliure", recuerda. En aquellos años, asegura, "el nivel de exigencia era altísimo". "La sala de ensayos era una especie de templo, de lugar sagrado en el que se producía una liturgia determinada", explica. Aunque el actor no cuestiona que actualmente se hagan buenos espectáculos, echa de menos es esa sensación de excelencia que convertía determinadas obras en acontecimientos culturales. "Veías aquella cosa tan milimetrada, tan perfecta, era una obra de arte tan bien elaborada, tan exigente en sí misma", recuerda. "Te hacía sentir culto, inteligente, volvías a casa bien crecido". "Tengo la sensación de que hemos perdido un poco esta exigencia", concluye.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS