Cine de guerrilla

‘La mesita del comedor’: la película ‘low cost’ catalana más premiada del mundo (y que no quiso Sitges)

Los cines Girona proyectan este jueves el primer largometraje en solitario de Caye Casas, una tragedia familiar con mucho humor negro y bajísimo presupuesto, rodada en 10 días en un piso de Terrassa y ganadora de 26 galardones en 28 festivales

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David Pareja, en un fotograma de 'La mesita del comedor', de Caye Casas

David Pareja, en un fotograma de 'La mesita del comedor', de Caye Casas / Alhena Production

Julián García

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El Festival de Sitges rechazó en 2022 incluir ‘La mesita del comedor’ en ninguna de sus secciones, al considerarla una película inapropiada. Tampoco fue del gusto de ningún distribuidor español, seguramente por las mismas razones. “Uno de ellos me espetó que ojalá que ‘La mesita del comedor’ no hubiera existido jamás”, asegura su director, Caye Casas (Terrassa, 1976). Pero lo que era un desastre aparente, pues la película parecía condenada al vacío de la invisibilidad, se acabó convirtiendo en un impensado golpe de suerte.

En pleno desaliento, Casas y sus productores decidieron presentarla en festivales internacionales como última oportunidad. A día de hoy, ‘La mesita del comedor’ es el filme de género más premiado en el mundo en lo que llevamos de 2023, nada menos que 26 galardones en 28 certámenes, entre ellos los prestigiosos BIFFF de Bruselas, la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián y el Terror Molins. Y no acaba ahí la cosa, pues ya se está hablando de la posibilidad de realizar un ‘remake’ “en mexicano” dirigido por el propio Casas. “Estamos ahí, intentando insuflar vida a nuestra extraña criatura. Tan extraña como la propia mesita del título”, sentencia el director catalán. 

No conviene saber demasiado de la trama para que el trauma sea mayor, pero estamos ante la dramática historia de una pareja en crisis (Estefanía de los Santos y David Pareja) después de haber tenido un bebé y que decide comprar una horrenda mesa de cristal para decorar el comedor. La mesa en cuestión será, por supuesto, el detonante de una tragedia indescriptible. No hay zombis ni espíritus ni monstruos ni ‘scare jumps’, pero la tensión y el mal rollo que supura el filme son (muy) difíciles de digerir. “Es una historia sobre lo cruel que puede ser la vida si tienes mala suerte. Yo veo la película como una tragedia familiar terrorífica, con muchos puntos de humor negro, lo cual hoy es muy arriesgado. Creo que no hay una película tan atrevida y desacomplejada como la nuestra en el cine de género actual, que lo veo muy previsible, muy ‘light’, muy de corta y pega. Hay mucha autocensura. Y aquí no la hay”, explica Casas, quien junto a Albert Pintó dirigió en 2017 la estupenda (y también multipremiada) comedia negra ‘Matar a Dios’

Caye Casas, fotografiado en su casa de Terrassa

Caye Casas, fotografiado en su casa de Terrassa / Jordi Otix

Estos seis años entre una película y otra no han resultado fáciles para el director, a quien los culés recalcitrantes recordarán como dibujante de la tiras de la contraportada del diario ‘Sport’ entre 1999 y 2017. “No conseguía rodar nada. Presentaba proyectos y no tiraban adelante ni me llegaban ofertas. Llegué a trabajar en la horchatería Ribera, de Terrassa (¡buenísima!), haciendo horchata y helados, y a vender mi colección de juguetes por internet para subsistir”, recuerda el director, que había escrito junto a Cristina Borobia el guion de ‘La mesita del comedor’ inspirado, según confiesa, por su propio “estado de ánimo” y su “desesperación profesional”: una historia que se pudiera rodar con cuatro duros, a precio de corto, “arriesgada, realmente jodida, sobre el infierno de la vida real, que quien la viera no la pudiera olvidar nunca”.  

Rodada en un piso

Sería otro buen golpe del destino el que, eureka, permitió disipar los nubarrones y que finalmente ‘la mesita’ pudiera cobrar vida. “Una amiga nos invitó a ver el piso que se había comprado en Terrassa. Un piso superamplio, decorado a la antigua. Le pregunté si podría rodar algo allí. Y me dijo que sí, pero que en un mes venían los paletas a hacer la reforma. ¿Qué hago? ¿Un corto? ¡Solo un mes!”. Tenía el guion de ‘La mesita...’ ahí guardado y sentía que debía tirarse a la piscina. “Hablé con mi productor, Norbert Llaràs, y me dijo que era imposible, que era una puta locura. Pero yo lo veía claro. ¡Cine de guerrilla a saco! Rodamos la película en diez días”, relata Casas con el entusiasmo de quien sabe que ha aprovechado su, seguramente, penúltima oportunidad.  

Estefanía de los Santos y David Pareja, en 'La mesita del comedor', de Caye Casas

Estefanía de los Santos y David Pareja, en 'La mesita del comedor', de Caye Casas / Alhena Production

La película ha sido un bombazo en todos los festivales y proyecciones donde se ha visto. Y eso que el inesperado rechazo de Sitges en 2022 fue un terrible puntapié. “Nos trastocó mucho los planes y veíamos que todo se nos veía abajo. Fue muy doloroso. ¿Qué íbamos a hacer con ella? Es que no te engaño: escribimos la película pensando en Sitges y su público. Ves que no tienes sitio entre las más de 200 que proyectan, te frustras y te duele y piensas que igual te has pasado de frenada o has cometido un error, pero... luego resulta ser la peli de género más premiada del año”, reflexiona el director.  

En efecto: público entregado a su infrecuente radicalidad, dentro de su narrativa lineal casi teatral, tipo ‘La soga’, de Alfred Hitchcock, y críticas encendidas, lo cual ha servido para convertirla en pequeña obra de culto por doquier, pero no para conseguir distribución en España, aunque sí en países como Estados Unidos, México o Francia. “Ahora iniciamos una especie de gira en España de estrenos limitados, como si fueran bolos de teatro”. El jueves se estrena en los cines Girona de Barcelona, y se podrá ver durante una semana. Y el viernes en los Catalunya de Terrassa. El 5 de diciembre se proyectará en los Espai Funatic de Lleida, y el 12 en los Ideal de Madrid. “Se trata de hacer una buena media de asistencia por sala, a ver si así convencemos a algún distribuidor y podemos hacer un estreno convencional”, suspira Casas, convencido, en el fondo, de que lo mejor aún está por llegar.