Indios de Barcelona

Hidrogenesse, pregoneros de Barcelona

El dúo publica 'Ciutat de sorra', disco en el que expone a partir de noticias las fricciones sociales y la compulsión transformadora de la capital catalana. La obra fue compuesta para la muestra del mismo título de David Bestué

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Hidrogenesse (Genís Segarra, a la izquierda, y Carlos Ballesteros) y la portada de 'Ciutat de sorra'.

Hidrogenesse (Genís Segarra, a la izquierda, y Carlos Ballesteros) y la portada de 'Ciutat de sorra'. / Jaume Olsen

Ramón Vendrell

Ramón Vendrell

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El artista visual David Bestué y la escritora Andrea Valdés entrevistaron a Hidrogenesse para uno de los seis números que publicaron de 'La historia sin fin' (2013-2014), fancín sobre la cultura catalana que "estaba muy bien porque ponía el dedo en detalles concretos", según el dúo formado por Genís Segarra y Carlos Ballesteros. Más adelante intentaron Segarra y Ballesteros que Bestué les dirigiera el videoclip de una canción, pero el proyecto no prosperó. Por último, al menos de momento, Bestué reclamó los servicios de Hidrogenesse para que el grupo pusiera música a uno de los tres ámbitos de la exposición 'Ciutat de sorra', recientemente clausurada en el Centre d'Art Contemporani Fabra i Coats. Sí prosperó. La única instrucción que les dio fue que lo que hicieran tenía que durar 12 minutos, como la proyección que había en la instalación. Aparte, les sepultó con información. Hidrogenesse ha editado ahora el disco 'Ciutat de sorra' y vaya si tiene autonomía de la muestra.

El segmento al que Hidrogenesse puso música constaba de titulares sobre Barcelona publicados en 'La Vanguardia' entre 1979 y 2011. Décadas de fricciones y transformaciones acerca de las que todavía no hay un relato consensuado y que configuraron el modelo actual de la ciudad, que consiste en ser volátil como la nitroglicerina.

En el álbum físico hay una canción de 12 minutos que agrupa 10 microcanciones. En Spotify hay 10 microcanciones que suman 12 minutos: una canción de 12 minutos es veneno digital. Más adelante iremos a la estructura y quedará todo más claro.

El tono

"Elegimos un tono como de pregonero que va contando cosas que han pasado -dicen Segarra y Ballesteros-. Nuestra visión era la de unos pregoneros fantasma de esos años que pasan cada semana y te cuentan lo que ha pasado".

Solo los títulos de las piezas puestos uno detrás de otro ('Barandilla desprendida', 'L'alcalde ho intentarà', 'Carabela bajo el mar', 'José Miguel el libertario', 'Una montaña de lodos tóxicos', 'Un balcón se desploma', 'El crucero más grande del mundo'...) ya crean un extraño efecto poético. "Es lo que tiene no intentar ser lírico -señalan-, no usar metáforas ni buscar el 'chimpón' final".

Todos los pregones de 'Ciutat de sorra' proceden de los recortes de prensa suministrados por Bestué. Y resulta que: "Por atentados, derribos o accidentes fortuitos, todo el rato estábamos viendo cosas que se caían". Especialmente balcones y otros elementos de fachadas. Esto reconectó a Segarra y Ballesteros con su infancia. "En los 80 teníamos miedo a salir al balcón -comentan-. No a caernos del balcón, sino a que se cayera el balcón". Hubo un "pánico social" al respecto como consecuencia de "una ristra de casos".

Hechos

Con hechos y solo hechos, 'Ciutat de sorra' despliega temas muy vigentes. Como "cuál es la relación entre los ciudadanos y la autoridad, qué es privado y qué es público, qué se hace con los residuos".

La autoridad es como un 'running gag' en el disco. "Nos encantó el uso abundante de la autoridad en la prensa -informan-. No te dirán nombre y apellidos de quien ha decidido llenar de residuos el mar. Pero cuando hay un delincuente, tienes nombre, apellidos e historial. Nos hacía mucha risa y fuimos metiendo a la autoridad en algunas microcanciones".

Para 'L'alcalde ho intentarà' Hidrogenesse no partió de una nota periodística sino de una foto ídem. Una en la que el alcalde Joan Clos se dispone a cortar con un cuchillo una mona de Pascua que representa la Rambla del Raval, explican. La mona es por supuesto de Escribà. "Esa imagen ni a un humorista satírico se le ocurre -opina Hidrogenesse-. El Raval es difícil de repartir, pero el alcalde lo intentará entre los poderes de la ciudad".

Disco político

Claro que 'Ciutat de sorra' es un disco político, a la manera de Hidrogenesse. "Barcelona es una ciudad insegura por considerarse capital pero no tener Estado del que serlo -apuntan Segarra y Ballesteros-. Esa frustración hace que siempre esté pensando: 'Bueno, ¿y ahora qué hacemos para estar ahí?'".

Sevillanas

En cuanto a la estructura del álbum: "Es como una sevillana -dicen-. Las sevillanas tienen un estribillo que se repite pero cada estrofa puede hablar de una cosa distinta. Y funcionan". Pues lo mismo. El estribillo "Ciutat de sorra / que tot ho esmicola / al cor hi té una mola / que roda, la mola, i fa sorra" cose las diez microcanciones. También hay en el disco versiones instrumental y vocal del lote, así como una remezcla.

En la instrumentación de la filigrana, que Hidrogenesse quería que sonara "intemporal", hay muestras de instrumentos reales (clarinete, clavicordio, marimba, flauta...) y los sintetizadores modulares que usan habitualmente.

Como símbolo de la Barcelona que les gusta, Segarra y Ballesteros eligen a Guillermina Motta. Como símbolo de la Barcelona que no les gusta, eligen la Sagrada Família. Quizá influye que la tengamos a la vista durante la conversación.