Catalán universal

Tete Montoliu: virtuoso, genio y divo, en un libro que conmemora su 90º aniversario

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Tete Montoliu con Núria Feliu.

Tete Montoliu con Núria Feliu. / Archivo Núria Feliu

Jordi Bianciotto

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“No hay que ser austríaco para interpretar a Mozart, ni ver la luz primera en Nueva Orleans para tocar con swing”, escribe Paquito D’Rivera en el prólogo del libro ‘‘Round about Tete’, de Pere Pons Macías. Y puede llegar a suceder que un catalán, del Eixample, crecido en dictadura y se diría que condicionado (al menos, a priori) por la ceguera, llegue a descollar a escala mundial en la música a través de un género con marchamo afroamericano. “El mejor pianista de jazz de Europa”, así saludó, ya en 1955, Lionel Hampton, a Tete Montoliu, un músico evocado a lo largo de este año a raíz del 90º aniversario de su nacimiento.

De él se han escrito abundantes páginas a lo largo del tiempo, incluyendo las de la ‘Casi autobiografía’ de Miquel Jurado en 1998, y a todo ese cuerpo bibliográfico suma ahora Pons Macías, periodista y programador musical de largo vínculo con el jazz, un relato distinto, biografía coral en la que músicos, agentes de la industria, periodistas y figuras de su entorno hacen confluir sus testimonios y reflexiones. ‘’Round about Tete’ (publicado por Libros del Kultrum) recrea la peripecia del pianista no solo desde variados ángulos, sino que cuela apuntes sobre sus zonas de sombra: su proverbial talante impredecible, su trato a veces seco o airado y algún que otro episodio artístico reprobable.

La sorpresa, lo inesperado

Habla en primer término por él uno de sus largos admiradores, Paquito D’Rivera, el capítulo titulado muy ilustrativamente ‘Un auténtico ciclón’. Recuerda que ver tocar a Montoliu (1933-97) en La Cova del Drac era “como soñar despierto”, e identifica ese no sé qué capaz de elevarlo por encima de otros extraordinarios pianistas en su “fraseo imprevisible”, un estilo en el que “la sorpresa, lo inesperado, era marca de la casa”. También en el trato ordinario: una noche, tocando en Canadá, se le ocurrió lanzarle una petición. “¡Toca un pasodoble, gallego!”. Su respuesta: “Te perdono que me llames gallego, hijo de puta, ¡pero si me llamas español te estrangulo!”.

El músico al que Dexter Gordon calificó como el “Gran Señor from Catalonia”, y que, para el promotor Julio Martí es el único catalán universal del ámbito musical junto con Pau Casals, decía ser “del ala izquierda de Convergència”, indica Lluís Cabrera. “Y yo le pedía que me explicase qué significaba eso”. Montoliu evitaba a los aduladores, señala, y “prefería la disputa al halago”. Comparte algunos de sus desencuentros, como cuando este le decía que los estudios musicales no servían para nada y que no hacían ningún bien. A él, el creador del Taller de Músics.

Alude Cabrera al “infausto concierto” con Mayte Martín en el Festival de Blues de Cerdanyola, en 1994, en el camino que los llevaría a su memorable disco conjunto ‘Free boleros’. Montoliu se había bebido “media Escocia” y tocó esa noche como si tratara de boicotear a la cantante, entrando a destiempo o forzándola a adoptar tonos altísimos. Un episodio evocado también por Martín, que aplica paños calientes aun sin ahorrarse la descripción severa de los hechos. “Tete fue una persona muy cariñosa conmigo, desde su particular definición de cariño”.

Tete Montoliu con Thelonius Monk.

Tete Montoliu con Thelonius Monk. / Susanne Schapowalow

Pero Montoliu pesó tanto en la escena jazzística catalana de su tiempo que su figura vino a ocupar casi todo el espacio, a lo cual contribuyeron “sus críticas ex cátedra a los músicos lugareños de la siguiente generación”, hace notar Pere Pons Macías en el capítulo final. Un aspecto este que siempre dio que hablar. Luces y sombras, concluye el autor, que trató a Montoliu en sus últimos años y hace notar su generosidad y amabilidad, aun con el permanente “aguijón de la socarronería”.

Álbum rescatado

Los recordatorios del 90º aniversario se han redoblado estos días con la edición de un concierto histórico, el del Tete Montoliu Trio (con Horacio Fumero al contrabajo y Peer Wyboris a la batería) y la voz de Laura Simó, registrado en 1994 en el Festival de Jazz i Blues de Calella. Un álbum titulado ‘Together again’ que recupera una grabación que Simó había guardado con celo desde entonces. La cantante escribe, en el libro de Pere Pons Macías, acerca de su don musical, destacando que “arropar a una voz no sabe hacerlo todo el mundo, por buen pianista que sea uno”.

Asociado a este lanzamiento, Laura Simó toma parte en un recital conmemorativo, ‘Tot celebrant Tete & Big band’, del Ignasi Terraza Trio y el Girona Jazz Project, con la implicación de Perico Sambeat. Poderoso equipo que se presenta este viernes en el Auditorio de la Once. En el volumen de Pons, Terraza recuerda cómo se acercó a Tete Montoliu siendo un muy joven pianista. “Para mí, era un referente por el hecho de ser un músico de jazz y un músico ciego, sobre todo por lo que suponía como ejemplo, dado que entendía que me podía dedicar a hacer música sin que el hecho de ser invidente fuera una limitación”, explica en las páginas del libro. Otra razón para añadir al recuerdo de este músico que, como apunta Pedro Iturralde, evocando su peculiar humor, decía que tocaba como los negros porque era así como se veía reflejado en el espejo.