‘El otro lado’

Berto Romero: “La televisión tritura la vida para convertirla en alimento”

Berto caza fantasmas en su nueva serie de terror y comedia para Movistar Plus+

Andreu Buenafuente y Berto Romero: "Al público le gusta vernos todo el rato en la cuerda floja"

Berto Romero presenta su nueva serie en el Festival de San Sebastián

Berto Romero presenta su nueva serie en el Festival de San Sebastián / Raúl Terrel

Nando Salvà

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Después de idear, coescribir y protagonizar para Movistar Plus las tres temporadas de la imprescindible comedia costumbrista ‘Mira lo que has hecho’, Berto Romero, el cómico catalán repite en las tres facetas en su nueva serie. ‘El otro lado’, hilarante mezcla de comedia, drama y terror, se sirve de referentes como el doctor Jiménez del Oso e Iker Jiménez para retratar a un periodista especializado en lo paranormal que, en su peor momento personal y profesional, se ve envuelto en el que quizá sea el caso ‘poltergeist’ más importante de las últimas décadas. 

‘El otro lado’ combina comedia y terror, y además retrata el drama de un hombre profundamente dañado. ¿Cómo se logra que una mezcla tan compleja no haga aguas?

Es que yo no estoy seguro de que no haga aguas, aún está por ver qué opina el público. La idea central ha sido contar una historia de fantasmas, teniendo en cuenta que los hay de muchas formas. Hay fantasmas sobrenaturales, pero también hay fantasmas que son producto del peso de la culpa, de las mentiras, de los objetivos vitales no cumplidos, de las bofetadas que da la vida. Hemos querido hablar de todo eso asegurándonos de que, entretanto, no falten los chistes. Ha costado.

¿De dónde proviene su interés en lo sobrenatural? 

Me ha llamado la atención desde que era muy pequeño, tal vez desde que vi ‘Poltergeist’ (1982) por primera vez. Cualquier historia me resulta mucho más interesante si incluye objetos que se mueven de forma inexplicable, y pasé buena parte de mi vida consumiendo todo tipo de programas de radio o televisión que hablaran de ello, como ‘La rosa de los vientos’, ‘Espacio en blanco’, Milenio 3’ y, más recientemente, el podcast ‘La escóbula de la brújula’. Pero, ojo, yo soy muy escéptico. No creo en nada de todo eso.

"Reconozco que la tele, aunque me lo ha dado todo, no me gusta"

Otro de los grandes temas de la serie es el oficio periodístico, y en concreto el conflicto entre un enfoque honesto de la profesión y un enfoque sensacionalista y manipulador. ¿Por qué situó la historia en ese ámbito?

El periodismo vive una época de transición y desesperación. Los medios tradicionales agonizan pero no desaparecen, y se alimentan de otros medios emergentes pero que aún están en pañales y no saben monetizarse. En realidad, es un conflicto que afecta no solo al periodismo sino a la sociedad en su conjunto, que se encuentra en estado de confusión y expuesta a noticias falsas y discursos populistas. En concreto nos hemos centrado en el mundo de la televisión porque a mí me fascina, por su capacidad para triturar cualquier cosa y convertirla en alimento. Tritura lo puro para hacerlo impuro, y tritura lo impuro para hacerlo espectacular. Es como un mercado de procesamiento de la vida para convertirla en un discurso. Me parece alucinante. 

Habando de la televisión, da la sensación de que usted se está desvinculando de ella para centrarse en el ámbito de la ficción. ¿Es así?

Yo solo he hecho televisión junto a Andreu Buenafuente, y él siempre ha dado a sus colaboradores un grado excepcional de libertad. Se me ha identificado como alguien de televisión pese a que la televisión nunca me ha gustado mucho. No me interesaría presentar ‘realities’ o concursos, por ejemplo. Lo que siempre me ha gustado es lo que yo veía en la televisión, que eran sobre todo películas y series. No quiero parecer un desagradecido, soy lo que soy gracias a haber salido por televisión. Pero reconozco que la tele, aunque me lo ha dado todo, no me gusta.

¿Cuáles son los fantasmas a los que usted tiene miedo en la vida real? 

Mi mayor miedo es desengancharme de la realidad, perder la capacidad de contacto con el mundo; quedarme anclado, fuera de todo, no avanzar más. Yo creo que es un típico miedo del cómico, porque al cómico se le nota mucho cuando ha perdido esa conexión y empieza a contar chistes que la gente no entiende. Ese es mi mayor fantasma.