Indios de Barcelona

El último gran hallazgo del buscador de tesoros 'beatles'

El rastreador de memorabilia musical Miguel Navarro encuentra cinco entradas consecutivas del concierto de los Fab Four en la Monumental

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Badalona 29/06/23 Icult. El coleccionista musical Miguel Navarro ha conseguido cinco entradas consecutivas del concierto de los Beatles en la Monumental de Barcelona de 1965 (todo un tesoro para coleccionistas). En la cafetería 365 Obrador, en la playa de Badalona. AUTOR: MANU MITRU

Badalona 29/06/23 Icult. El coleccionista musical Miguel Navarro ha conseguido cinco entradas consecutivas del concierto de los Beatles en la Monumental de Barcelona de 1965 (todo un tesoro para coleccionistas). En la cafetería 365 Obrador, en la playa de Badalona. AUTOR: MANU MITRU / Manu Mitru

Rafael Tapounet

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Cinco entradas consecutivas de “Sillón de Pista”, fila 11, para el concierto que los Beatles ofrecieron en la Plaza de Toros Monumental de Barcelona el sábado 3 de julio de 1965. Ese es el tesoro que, por una serie de azares que se detallarán más adelante, ha caído en las manos de Miguel Navarro, un beatlemaníaco uruguayo que a finales de los años 90 cambió Montevideo por la capital catalana y el ejercicio de la odontología por el negocio del coleccionismo musical. Cada una de esas entradas costaba en su día 400 pesetas (eran las más caras de las que se pusieron a la venta). Por las cinco, pues, hubo que desembolsar 2.000 pesetas. Un dineral en la época. Para calcular hoy su valor hay que multiplicar por mucho.

“En el mundo del coleccionismo, esto es una joya. ¡Un grial!”, explica Navarro con entusiasmo contagioso. La importancia del lote radica en el hecho de que las entradas son consecutivas, un factor que al parecer es muy apreciado por los cazadores de ‘memorabilia’. De las cerca de 18.000 localidades que se despacharon para la actuación de los Beatles en Barcelona, Navarro asegura tener más o menos localizadas entre 70 y 80 y está convencido de que al cabo de 58 años no se conservan muchas más. Hace poco vendió dos entradas correlativas por 1.800 dólares. Cinco, dice, es una cifra insólita. Y no se refiere solo al espectáculo de la Monumental, sino a todos los recitales que John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr realizaron entre 1962 y 1966. “Puede haber talonarios con entradas consecutivas sin vender de algún concierto –aclara-. Pero usadas, es muy raro encontrar tantas”.

Beatlemanía en Barcelona

Miguel Navarro ya se había hecho un nombre en el mundo del coleccionismo musical –durante años regentó un puesto en el Mercadillo del Port Antic y una tienda en el Gòtic- cuando hace más de tres lustros se empeñó en rastrear con rigor de investigador toda la documentación gráfica existente de la visita de los Beatles a Barcelona. De esa particular obsesión nació en 2018 el libro ’18 horas de beatlemanía en Barcelona’, un volumen autoeditado que reúne 90 fotografías tomadas durante la breve estancia de los Fab Four en la ciudad (los interesados pueden solicitar un ejemplar en la dirección info@beatlesbarcelona.com). Buena parte de las imágenes incluidas en el libro proceden de los archivos de los fotógrafos profesionales que cubrieron aquella visita (Pérez de Rozas, Horacio Seguí, Joana Biarnés…) pero un porcentaje nada desdeñable son inéditas. Y entre estas últimas destacan las que llevan la firma de Pep Puvill.

Una de las fotos que Pep Puvill hizo a los Beatles en la Monumental de Barcelona.

Una de las fotos que Pep Puvill hizo a los Beatles en la Monumental de Barcelona. / Pep Puvill

Josep Puvill era el batería de Els 4 Gats, un grupo de beat y rhythm and blues fundado por Quico Pi de la Serra que entre 1963 y 1965 grabó cuatro EPs en catalán, en uno de los cuales se incluía una versión del ‘Please please me’ de los Beatles rebautizado como ‘L’home solter’. En esos días, Puvill alternaba las baquetas con la cámara de fotos (su labor a la hora de documentar gráficamente los primeros pasos de la Nova Cançó goza hoy de justo reconocimiento) y el 3 de julio de 1965 no perdió ocasión de retratar a los Beatles sobre el escenario de la Monumental.

En el curso de sus trabajos de rastreo, Miguel Navarro tuvo conocimiento de las fotografías que hizo Puvill aquella noche y se propuso divulgarlas. A partir de ahí, los dos hombres mantuvieron el contacto y un día, durante una conversación banal, Puvill señaló de pasada que creía que su hermana Marta guardaba tres entradas del concierto de los Fab Four en Barcelona. Como es lógico, el comentario activó el instinto perdiguero de Navarro, que logró persuadir a la familia Puvill para que buscara y rebuscara hasta dar con las entradas. Y aquí llegó la sorpresa, porque no eran tres sino cinco. Y consecutivas.

Las cinco entradas consecutivas de la familia Giráldez Puvill.

Las cinco entradas consecutivas de la familia Giráldez Puvill. / Manu Mitru

Marta Puvill es una egiptóloga eminente que a sus 91 años conserva aún algunos recuerdos de la noche en que fue a ver a los Beatles en compañía de su marido, el arquitecto Guillermo Giráldez (coautor del premiado edificio de la Facultad de Derecho de la UB en el campus de la Diagonal y fallecido el año pasado), y de sus hermanos. “Le pregunté si era fan del grupo y me dijo que, desde luego, le gustaban más que los Rolling Stones”, relata Navarro, que, después de una rápida negociación, se hizo con el “ramillete de entradas” por un precio que prefiere no revelar.

Por el momento, este arqueólogo de la ‘memorabilia’ musical no tiene previsto buscar un nuevo comprador para el tesoro que acaba de desenterrar. Su intención es retener las entradas al menos hasta 2025, año en el que, coincidiendo con el 60 aniversario del concierto de la Monumental, está previsto celebrar en Barcelona una Beatle Week con conciertos, charlas y exposiciones. El proyecto está todavía en pañales, pero Miguel Navarro considera que puede ser la ocasión ideal para enseñar no solo las cinco localidades sino también las decenas de fotos que ha ido reuniendo después de la publicación de su libro. Solo después de compartirlas con los fans, apunta, empezaría a escuchar ofertas. “No tengo un interés especial en quedármelas, porque yo ya aprendí el desapego- dice-. Soy un cazador, no un coleccionista”.