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La última metamorfosis de Ruth Lorenzo

La cantante rompe un silencio de más de tres años con motivo de su 40 cumpleaños

Ruth Lorenzo.

Ruth Lorenzo. / EFE / KIKO HUESCA

Natalia Araguás

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El próximo jueves la cantante Ruth Lorenzo cumplirá 40 años. Para celebrarlo, ha montado un concierto la noche anterior en el Teatro Eslava de Madrid, con el que rompe un silencio de más de tres años sin estrenar música para presentar al público su último trabajo, Crisálida, inédito por “diferencias contractuales” con la discográfica. Aunque por motivos legales prefiere no dar detalles, el hecho es que por fin verán la luz los diez temas del disco, que grabó durante el confinamiento, un canto a la libertad tras un proceso catártico en el que rompió con todo, de su manager a su pareja. “El artista tiene un arma secreta, que es el público”, advirtió Ruth Lorenzo en entrevista con Julia Otero. En vez de llorar por su último disco, que sigue encerrado en un cajón, Ruth Lorenzo se ha decidido a hacer públicas sus composiciones, micro en mano.

No es la primera vez que Ruth Lorenzo practica aquello de “a grandes males, grandes remedios”. Proverbial es su renuncia a un contrato de un millón de libras con EMI tras quedar quinta en el Factor X británico. A la cantante no acabó de convencerle la deriva que iba a tomar su música, así que renunció a un contrato millonario, con casa junto al Támesis incluida, para resignarse a volver a compartir piso en Londres, colarse en el metro y, según ha declarado, hasta robar huevos en el supermercado, aunque le pidieran autógrafos a la salida.

Una infancia en Utah

Antes de ser famosa entre los británicos, Ruth Lorenzo no se dio por vencida cuando no pasó el casting de Operación Triunfo y simuló ser residente en el Reino Unido, requisito para participar en The X Factor UK. Su dominio del inglés, tras una infancia que transcurrió en gran parte en el estado de Utah (EEUU), y una personalidad de rompe y rasga, aunque más querencia por las grandes baladas del rock que por la música española, jugaron a su favor en el talent show. Los vídeos de sus actuaciones en este programa en 2008 siguen siendo de lo más visto de su carrera en YouTube: hasta el mismísimo Prince se mosqueó cuando la versión del Purple Rain de Ruth Lorenzo se viralizó en la plataforma y amenazó con demanda si no la retiraba. “Eres una verdadera diva”, le vaticinaron ya en el casting.

Tras las penurias londinenses tras romper al contrato con EMI, Eurovisión acudió al rescate en 2014. Ruth Lorenzo representó a España y quedó décima con 'Dancing in the rain', un canto a la esperanza que compuso en el peor momento de su carrera.

Luego vinieron dos álbumes y la participación en numerosos concursos televisivos con los que entre órdago y órdago ha ido facturando, de' Tu cara me suena' a 'MasterChef Celebrity 7'. Aderezados de memorables momentos, como el 'Nessun dorma' que se marcó en plena pandemia desde su balcón en un patio de isla del Eixample.

Y aunque la cantante amenaza periódicamente con dejarlo –ya en 2018 lanzaba My last song– lo cierto es que ahí sigue, amenizando con su música y sus suculentas confesiones. Fue de las primeras en salir del armario con sus trastornos alimenticios (sufrió anorexia y bulimia) y ha hablado sin tapujos de sus estrecheces económicas, su infancia y su religión. Ruth Lorenzo y toda su familia, a excepción de una hermana, es mormona, desde que dos misioneros de esta religión convencieran a su madre de no abortar cuando, embarazada de ella, iba en tren a Francia con ánimo de hacerlo. Murciana de corazón, vivió en Utah de los 9 a los 15 años.

Ya en la madurez, Ruth Lorenzo se reivindica como una artista global y combina la apnea –el mar la ayuda al componer y el frío protege sus cuerdas vocales, dice– con el entrenamiento como especialista de cine. De sus años en EEUU aprendió a no conformarse solo con cantar: ella se ve capaz de protagonizar películas a presentar programas televisivos. Entretanto, se aferra a lo que, sin lugar a dudas, le pertenece: el escenario.