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'Assaig sobre la ceguesa', de Saramago, une Catalunya y Portugal en el TNC

Un momento de ’Assaig sobre la ceguesa’.

Un momento de ’Assaig sobre la ceguesa’. / TUNA_TNSJ

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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Una de las novelas más clarividentes del escritor portugués y Premio Nobel de Literatura José Saramago (1922-2010), 'Ensayo sobre la ceguera', ha abierto este jueves la nueva temporada de la Sala Gran del Teatre Nacional de Catalunya. Adaptada por la dramaturga gerundense Clàudia Cedó y dirigida por el portugués Nuno Cardoso, responsable artístico del Teatro Nacional São João de Oporto, donde se estrenó con éxito esta creación coproducida con el Teatre Nacional de Catalunya cuyo reparto integra a siete actores catalanes y siete lusos, hablando en catalán y portugués, con traducción simultánea. Todo un desafío que demuestra la capacidad de Europa para conectar a través de la cultura.

El público asistente al estreno ofreció tres minutos de aplausos al montaje que permitió disfrutar por primera vez en Catalunya de una obra de Saramago en portugués, en parte. Dura más de tres horas y hubo deserciones en la media parte.

Carme Portaceli, directora del TNC, 'Assaig sobre la ceguesa' demuestra su voluntad de internacionalización. "El TNC que este año cumple 25 años ha de poder mirar cara a cara a los teatros más importantes de Europa. Creo en la Europa de la diversidad, de las lenguas y de la cultura. Y en la Europa de la democracia pese a los disgustos que tenemos últimamente", señaló en la rueda de prensa de presentación.

"El TNC que este año cumple 25 años ha de poder mirar cara a cara a los teatros más importantes de Europa"

Pandemia premonitoria

Publicada en 1995, la fabula con una pandemia que convierte a la sociedad en ciega y oprimida. Toda una advertencia sobre los peligros que acechan a las democracias más necesaria que nunca según el director del montaje. "Salimos de dos años de un esfuerzo colectivo para vencer una amenaza que nos confrontó con la muerte y con nosotros mismos. Ahora estamos con una guerra aquí al lado, con la tensión cada vez mayor en sociedades democráticas como se ha visto en Italia, Suecia e Inglaterra. España y Portugal entraron a presión en la democracia tras una dictadura, salimos del fascismo pero las conquistas de la sociedad del bienestar están paulatinamente siendo sustituidas por los cantos de sirena del dinero. Solo un tanto por ciento pequeñísimo de gente muy rica. El resto están enfermos y ciegos, como ya explicó Saramago en esta obra de los 90".

"Vivimos en una sociedad que no quiere ver al otro, al diferente, donde hay quien mantiene lo de nosotros primero"

Poco hemos cambiado en este sentido pese una tecnología que en lugar de unirnos, nos aisla, según Cardoso. "Enviamos mensajes en What’s up e Instagram pero ya no hablamos. Vivimos en un mundo de grabaciones. Solo en espacios culturales como teatro, bibliotecas o sitios como el fútbol donde podemos reencontrarnos con nosotros. El teatro, por ejemplo, permite estar cerca del que tenemos al lado porque en él se discute de igualdad, empatía, solidaridad, problemas de racismo, de género… y se hace sin necesidad de grandes manifiestos".

Para Cardoso esta novela es tan importante como otras de Saramago como ‘Memorial del convento’ o ‘El año de la muerte de Ricardo Reis'. La experiencia reciente en la lucha contra el covid contribuye a acercar la obra. Aunque el libro habla de una pandemia que deja ciegos a los seres humanos, "la ceguera de la que habla no es la de los ojos, es un problema del corazón, del alma", apunta el director. "Vivimos en una sociedad que no quiere ver al otro, al diferente, donde hay quien mantiene lo de nosotros primero".

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El proyecto empezó durante el covid, en plena pandemia, hace dos años. Trabajando por zoom con Claudia, primero, y ensayando después con todo el equipo. "Todo el mundo puso de su parte. El proceso es una lección de cómo podemos vivir, aunque postular también es un problema. No queremos dar consejos, tampoco lo hacemos con esta obra. Explicamos una historia y damos tiempo al espectador para que haga con ella lo que quiera”. Tres horas y cuarto dura, un tiempo necesario, según el director, para entrar y disfrutar de esta producción.

"El conflicto con el idioma entre un actor catalán y un portugués suma al conflicto entre almas que plantea la obra"

Escrita sin signos de puntuación, uno necesita dedicarle un tiempo para entrar en ella, para aprender a guiarse en el juego que propone Saramago. Eso es algo que también se ha querido llevar a escena Cardoso. "Saramago escribe de una manera muy teatral pero no da nombre a sus personajes y no especifica quién dice qué". Siguiendo esta fórmula, los 14 actores que no representan un personaje concreto sino que, se van alternando a la hora de decir el texto. "Los actores pasan por los personajes y crean una historia. Fue arriesgado hacerlo así y al principio costó. Hubo que trabajar mucho", recuerdó Cardoso. Los actores se expresan en su propia lengua, unos en catalán, otros en portugués con traducción simultánea. Esa melodía de voces se combina de forma orgánica con el video, la música y los elementos escenográficos. "El conflicto con el idioma entre un actor catalán y un portugués suma al conflicto entre almas que plantea la obra, ejerce de motor", comentó el director.