Conciertos de la Mercè

Els Catarres, bailando hasta el fin del mundo en Bogatell

El grupo sacudió el escenario playero ‘Mediterràniament’ con el giro pop electrónico de sus últimos discos, mientras que la actuación de Delafé y Las Flores Azules se suspendió por problemas técnicos

Els Catarres, bailando hasta el fin del mundo en Bogatell
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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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Veteranos de la Mercè, Els Catarres acudieron este sábado a la playa de Bogatell con una misión: trasladarnos que, aunque “cada dia a la televisió ens diuen que el món se’n va a la merda”, ellos piensan seguir ahí, contra viento y marea, desafiando los titulares más agoreros. “Moltes ganes de cantar i ballar amb vosaltres”, dejó claro Èric Vergés ante la multitud que se aglomeró frente al escenario ‘Mediterràniament’. Noche que abrieron Marcel i Júlia y que se zanjó antes de lo previsto por la suspensión del último concierto, el de Delafé y Las Flores Azules, tras una larga espera, por problemas técnicos con el equipo de sonido.

Mucho tiempo ha pasado, más de una década, desde que aquel jocoso ‘Jenifer’ llamó la atención hasta del ‘president’ Pujol. Els Catarres han consolidado una carrera que sigue sumando público, ahora ya cruzando generaciones, al tiempo que van poniendo al día su canon sonoro. Aquella atolondrada música de fiesta mayor se ha transformado en un pop con fibras electrónicas, y en directo todo convive y fluye, incluyendo el ‘punch’ efectista de dos bulliciosos metales, dando solución de continuidad a un repertorio que es un ‘greatest hits’ con pocas caídas de tensión. Empezando por un tema de nuevo cuño, ‘Animals’, que la banda enlazó con la extroversión rockera de ‘En peu de guerra’.

Las personas importantes

De su último disco, lanzado el pasado febrero, ‘Diamants’, suerte de correctivo catártico pospandemia, cayeron cinco canciones (del total de 20 del concierto) que revelaron esa voluntad de modificar texturas y arreglos: de ‘Honestament’, suerte de reggae tecnificado en el que pidieron al público que dijeran “un ‘t’estimo’ molt fort”, al fortificante tema titular, que cerró la sesión entre acordes épicos. Subrayó Verges que si la pandemia nos ha servido de algo es “per reconèixer les persones importants que tenim al costat quan les coses no van bé”.

Un mensaje que luego Roser Cruells complementó para proclamar que “l’amor és lliure” y que “tothom pot estimar a qui vulgui”, a modo de introducción de ‘Tokyo”, tema de su primer álbum. Hubo más material de los tiempos juveniles del grupo, sobre todo en la segunda mitad del ‘set’, desde la que fue canción del verano (de 2013) en TV-3, ‘Rock & roll’ (que muy rocanrolera no es, hay que decir), a la manoseada ‘Jenifer’ (2011), con sus suspiros por la “choni de Castefa” en nombre del “amor prohibit”. Ahora, cantada por nuevas camadas de fans. Una canción que, les guste más o menos, los acompañará el resto de sus días.

 

 

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