Estreno en el Liceu

Àlex Ollé convierte 'Norma' en una crítica al fanatismo

  • El director furero cierra temporada en el Liceu trasladando la ópera de Bellini a nuestra época y convirtiendo a la protagonista en líder ultracatólica, todo ello con una espectacular escenografía plagada de cruces creada por Alfons Flores

Un momento de ’Norma’, en versión de Álex Ollé.

Un momento de ’Norma’, en versión de Álex Ollé.

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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El Liceu despide la temporada con una impactante versión de 'Norma', de Bellini, dirigida por el furero Àlex Ollé (escena) y Domingo Hindoyan (música). Ollé traslada esta historia de druidas y romanos a un mundo más actual, donde la protagonista encarna a la máxima representante de la Iglesia. Una producción de la Royal Opera House nada convencional que sorprendió en su estreno en en el Covent Garden en 2016.

Marina Rebeka asume el rol de Norma en el Liceu a partir de este lunes, alternándose con Marta Mathéu y Sonya Yoncheva, la misma protagonista que encarnó a Norma en el estreno del montaje. Para Mathéu representa su debut en un rol protagonista en el Liceu y como Norma, todo un reto. "Estar aquí es todo un honor", indicó en la rueda de prensa. Es la primera artista catalana que lo interpreta en el Liceu tras la añorada Caballé. 'Casta diva', una de las arias más famosas del bel canto, es para ella una plegaria en este montaje "porque voy vestida como un sacerdote y cuando la canto estamos en el momento álgido de la misa, en la consagración". Lo mismo opina Rebeka, que interpreta 'Casta diva' "como un ruego por la paz en el mundo".

En la capital británica, ver a una mujer sacerdote no es extraño, el anglicanismo lo permite. Veremos cuál será la reacción en el Liceu. La obra, con una música tan bella como intensa, muestra a un pueblo oprimido que solo espera la señal de su sacerdotisa, Norma, para atacar a su enemigo. Pero Norma se debate en su interior entre entre el deber hacia su fe y su pueblo, y el amor que siente por Pollione, el proconsul de Roma que le ha dado dos hijos. Cuando descubre que Pollione se ha enamorado de Adalgisa, una de sus discípulas con la que pretende huir, su mundo se viene abajo. Intenta recuperar el amor de Pollione y al no conseguirlo piensa en deshacerse de su descendencia como venganza. "Norma se ve atrapada por sus propias normas por una religión que la obliga a la castidad, al celibato y a temer a Dios", resalta Ollé. "Una religión que le impide amar y ser madre y que le acaba condenando a la hoguera", añade.

"Norma se ve atrapada por sus propias normas por una religión que la obliga a la castidad, al celibato y a temer a Dios"

El bosque sagrado de Norma es aquí un bosque de cruces en la espectacular escenografía de Alfons Flores, fiel aliado de Ollé, que ha creado imágenes impactantes con 1.200 crucifijos. Todo ello contrasta con la sencillez de líneas del espacio que ha diseñado para la casa donde Norma mantiene a salvo y en secreto a sus hijos.

Demasiadas normas

Ollé muestra la opresión de unas normas que ahogan la libertad individual, algo habitual también en tiempos extremos como cuando estalla la guerra. "Hacemos una crítica al fanatismo, no a la religión", aclara el director. Podían hacer recurrido al Islam para hablar del asunto, pero "hemos recurrido a la que mejor conocemos", ha afirmado el director, que estudió en un colegio de curas durante la dictadura franquista. La estética de aquella época está presente también en el montaje para acentuar la connivencia entre el poder religioso, politico y militar.

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Tres repartos diferentes protagonizarán las 11 funciones previstas a la batuta de Domingo Hindoyan. "El reto de trabajar con tantas voces distintas es mantener un concepto musical profundo cuidando a los cantantes". En el reparto figuran Riccardo Massi y Airam Hernández como Pollione, Nicolas Testé y Marco Miica como Oroveso, Varduhi Abrahamyan y Teresa Iervolino como Adalgisa, Núria Vila como Clotilde y Néstor Losán como Flavio.

'Norma' despide una temporada "muy compleja, un auténtico Dragon Khan emocional para mí", ha confesado Víctor García de Gomar, director artístico del Liceu, aludiendo a los cambios de última hora en las producciones. "Me quedo con la satisfacción de haberlo podido salvar todo y haber ilusionado al público".