Danza en el Mercat de les Flors

Sasha Waltz, esperanza minimalista contra la pandemia y la guerra

La aplaudida compañía de baile regresa a Barcelona con 'In C', una de las perlas de la temporada

Sasha Waltz, esperanza minimalista contra la pandemia y la guerra
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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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La aplaudida compañía de Sasha Waltz regresa a Barcelona con 'In C', una de las perlas de la temporada. Esta pieza creada durante la pandemia, inspirada en la revolucionaria obra minimalista de Terry Riley de 1964 que da título a la coreografía, es muy diferente a sus anteriores trabajos. Los once bailarines que interpretan 'In C' en el Mercat de les Flors (del 7 al 9 de abril) siguen una grabación del grupo norteamericano Bang in a Can, especialista en minimalismo y postminimalismo, que incluye un conjunto de once instrumentos.

'In C' es una partitura semialeatoria con 53 frases breves y algunas instrucciones para ordenarlas de manera abierta, aunque pueden superponerse. Si es ejecutada por un gran numero de músicos, la pieza genera una armonía movilizadora. Waltz ha trasladado la idea de la partitura a la danza.

La libertad también es uno de los factores clave de esta coreografía concebida con una estructura fija de 53 movimientos o frases que los intérpretes han de seguir cronológicamente, respetando algunas reglas diseñadas por Waltz. Por ejemplo, permite repetir las figuras a los bailarines pero sin alejarse demasiado de lo que hace el resto del grupo. "No pueden estar más de cinco frases por detrás del resto", apunta la creadora alemana, de 59 años. Se trata de que cada uno elija qué variaciones realizar en cada momento pensando en cómo aportar el máximo al grupo.

El resultado es una obra distinta cada vez. Aunque el guion solo ocupa dos páginas, como mostró, las posibilidades son muchas en un obra que no es fácil de ejecutar. "Supone un reto físico y mental porque los bailarines están todo el tiempo en escena creando una composición que se crea mientras se baila. Hay unas reglas coreográficas rígidas pero tienen libertad", recuerda. "Esta obra une mis dos mundos como bailarina y coreógrafa: la improvisación y la coreografía".

La pieza se creó durante la pandemia. "Necesitaba seguir creando y que los bailarines se mantuvieran activos y en forma, que mantuvieran su resistencia física". Creó unidades de movimiento que les permitía trabajar individualmente allí donde estuvieran.

De Alemania al mundo

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Con una de las intérpretes que vivía lejos trabajó via Zoom. Aquello le dio la idea de hacer tutoriales que han permitido desarrollar la pieza en numerosos lugares sin necesidad de desplazarse. "Solo pido a las universidades, a los bailarines o a las escuelas que los utilizan que al final me envíen un video de la pieza que hacen. En estos momentos hay dos escuelas en la India que están trabajando con ella", dice feliz. Descubrir esta nueva fórmula es algo bueno de la pandemia. Para ella 'In C' "es ideal para enseñar a gente niños o a gente que no baila porque permite entender el espacio, la interacción y el trabajo comunitario". Algo que hace en Radialsystem, sede de la compañía en Berlín.

Desde que creó con su marido, Jochen Sandig, la compañía Sasha Waltz and Guest en 1993 ha realizado numerosas creaciones con más de 300 colaboradores de diferentes disciplinas y países. A finales de los 90 ella entró en el equipo de dirección de la Schaubühne en Berlín donde estrenó piezas de danza-teatro como 'Körper'. Ahora está al frente del Ballet estatal de Berlín. ¿Qué ha cambiado en su visión de la danza desde que empezó? "La danza siempre está en constante evolución y transformación. Siempre intento explorar otras formas. 'In C', por ejemplo, es una pieza muy diferente porque es abstracta, alegre y colorida. Espero transmitir esperanza tras los tiempos grises de la pandemia primero y de la guerra actual en Europa. Es un contrapunto para dar esperanza y ganas de seguir adelante".