Crítica de cine

Crítica de 'La hija oscura': mala madre, mala gente

Maggie Gyllenhaal debuta como directora con una adaptación redundante y reduccionista de la novela de Elena Ferrante sobre el peso de la maternidad

Olivia Colman, en 'La hija oscura'

Olivia Colman, en 'La hija oscura' / Netflix

Nando Salvà

Nando Salvà

Por qué confiar en El PeriódicoPor qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Novela publicada por Laura Ferrante en 2006, ‘La hija oscura’ se sirve del retrato de una profesora divorciada que pasa las vacaciones en un pueblo costero, y entretanto incurre en pensamientos y actos cuestionables, para reflexionar sobre la carga indescriptible que ser madre conlleva y de la que las mujeres no osan hablar a causa de la presión ejercida por una sociedad que mitifica la maternidad. Y, dados la sutileza y los matices que exhibe al hacerlo, es lamentable el empeño que esta adaptación cinematográfica evidencia por encontrar explicaciones lógicas a las decisiones de la protagonista a lo largo de su vida y usarlas como base de intensos sentimientos de culpa.

Eso no impide a la actriz Olivia Colman pasar buena parte del metraje representando con maestría las contradicciones del personaje y la incomodidad que le causa ser una mujer sola en público, pese a que sus esfuerzos se ven constantemente interrumpidos por una sucesión de ‘flashbacks’ que no solo ofrecen reduccionistas vínculos causales entre el pasado y el presente sino que convierten el debut como directora de la actriz Maggie Gyllenhaal en pura redundancia. Llegado el momento, eso sí, el personaje deja de ser una intelectual que halla cierto solaz actuando con insensatez para revelarse como una ególatra engreída e incapaz de manejar sus emociones. La única verdad acerca de ella acaba siendo que fue una madre pésima que detestaba la maternidad, como casi todo lo demás.