Estreno de cine

Crítica de 'Uncharted': el oro de Magallanes

Una simpática y cara película de aventuras con Barcelona como fondo

uncharted

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Quim Casas

Quim Casas

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Mezcla de Indiana Jones, la franquicia de ‘Piratas del Caribe’, el filme ‘La búsqueda (National treasure)’, el videojuego en el que se basa la propia película (‘Naughty dog’) y una atracción de parque temático, ‘Uncharted’ no es más que una simpática y cara película de aventuras -producida por, entre otros, PlayStation- en la que Tom Holland se mueve en las escenas de acción como si aún fuera Spider-man, Mark Wahlberg ofrece su imagen más cínica y la búsqueda de un tesoro, el oro de la expedición de Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano, se convierte en un festival pirotécnico, sobre todo en la última media hora de metraje, con caída libre desde un avión, helicópteros y viejos galeones españoles.

El filme tiene dos escenarios, uno urbano (Barcelona) y otro exótico (una isla en las Filipinas), y funciona a partir de la desconfianza mutua entre sus principales personajes. La parte en la Barcelona gótica, siguiendo diversas pistas escondidas en las paredes de las calles, la basílica de Santa María del Mar y bares subterráneos, es como un videojuego bien rodado. La parte en la isla es la culminación al fastuoso espectáculo que se va apoderando poco a poco del relato. Entonces prevalecen las imágenes de impacto y la suspensión de toda incredulidad antes que historia y personajes.