Estrenos de cine

Crítica de 'Mediterráneo': la magnitud de la tragedia

La película de Marcel Barrena sobre la oenegé Open Arms se convierte en la crónica de una toma de conciencia y descubrimiento ético

Eduard Fernández en 'Mediterráneo'

Eduard Fernández en 'Mediterráneo'

Quim Casas

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Eduard Fernández encarna en ‘Mediterráneo’ a Òscar Camps, el fundador de la reconocida oenegé Open Arms. El filme arranca en 2015, cuando era una pequeña empresa catalana de socorrismo y salvamento marítimo que operaba en las costas españolas. El desplazamiento a la isla griega de Lesbos y el trabajo cotidiano ayudando a los que llegan por mar desprovistos de todo ya no es suficiente ante la magnitud de la tragedia que contemplan Òscar y sus colaboradores, Gerard y Esther (Dani Rovira y Anna Castillo). La película de Marcel Barrena, especializado en historias verdaderas de superación en clave de ficción (‘100 metros’) y documental (‘Món petit’), se convierte en la crónica de una toma de conciencia y descubrimiento ético.

Barrena minimiza algunas tensiones reales, focaliza el centro de atención en ese descubrimiento progresivo de la tragedia de la inmigración y reparte juego entre el resto de los personajes -al fin y al cabo, es el relato del nacimiento de una oenegé, cuya premisa es la solidaridad antes que la individualidad-, dando, aunque no siempre, una visión más poliédrica en cuanto al salvamento, las necesidades económicas de la compañía, el inicial choque cultural y los enfrentamientos burocráticos contra los estamentos policiales. La crítica es justa. Se impone el ensalzamiento. El filme se permite momentos de cierta relajación donde el lugar, Lesbos, parece lo que ya no es.

Estrenos de la semana. Tráiler de 'Mediterráneo'