Arte contemporáneo

Monjas, exreclusos y el activismo de Núria Güell, en Fabra i Coats

La artista, que se ha declarado como religiosa ante Hacienda, vuelve a mostrar su visión crítica y a poner al poder en el punto de mira en la exposición ‘Tot ordre es vol pur’

Un aspecto de la exposición de Núria Güell en Fabra i Coats.

Un aspecto de la exposición de Núria Güell en Fabra i Coats. / FABRA I COATS

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Antonio Porras

Si algo ha dejado claro la extensa trayectoria de la artista Núria Güell (Vidreres, 1981) es su característica forma de entender el arte como una forma de activismo social y político. Una forma de poner sobre la mesa cuestiones sobre la moral o la ética de la que vuelve a hacer gala en ‘Tot ordre es vol pur’, que acoge el Centre d’Art Contemporani Fabra i Coats hasta el 10 de octubre.

Con ‘Tot ordre es vol pur’, Güell vuelve a demostrar esa capacidad creativa que la ha acompañado durante su carrera: una visión crítica, casi radical, que le ha empujado a llevar a cabo proyectos anteriores como ‘Apátrida por voluntad’ (2015), donde trató de renunciar a su nacionalidad española, o ‘Aportación de agentes del orden’ (2008), en el que denunciaba los comportamientos machistas de la policía cubana, a los que tras seguirles el juego y conseguir sus teléfonos, los citó para exponerlos en una muestra a la que ella no se presentó.

Sala de la Fabra i Coats con la muestra de Núria Güell.

/ FABRA I COATS

Estos son algunos de los proyectos que ahora vuelven a cobrar vida en esta exposición donde Güell ha pedido a seis artistas -Levi Orta, Rosa Casado y Mike Brookes, Lía Vallejo, Habacuc y el colectivo Democracia- que recreen a su manera algunos de sus proyectos más relevantes.

Dos exreclusos

Pero ha contado también con la complicidad de dos exreclusos que han cumplido condena por robos de objetos de valor y obras de arte y que ahora se encargarán de custodiar, durante algunos días y horas, las piezas de la muestra.

Durante los tres actos en los que se divide su nuevo proyecto, Güell presenta una retrospectiva crítica que coloca en el punto de mira al poder y al Estado, además de poner en relieve asuntos como la brutalidad policial o la trata de menores en México

Una mirada crítica de la que ni ella misma logra escapar. "El artista es cómplice del funcionamiento de las instituciones artísticas", a las que acusa de distanciarse entre sus objetivos públicos y sus verdaderos actos. "Yo también soy parte del problema. El artista sabe para quién trabaja y quién nos paga", sentencia.

De artista a monja

Tras una trayectoria artística marcada por la disidencia y el cuestionamiento de la moral, Güell vuelve a desafiar al sistema dándose de baja como artista autónoma y pasando a declarar ante Hacienda como religiosa. "No hay problema en que os refiráis a mi como sor Güell", bromea la artista sobre este asunto. "Ahora pago menos y también puedo cobrar el paro o coger la baja por enfermedad. Como artistas no podemos", señala.  

Esta es la última de las protestas simbólicas de la artista, surgida de la "preocupante deriva moralista actual que existe sobre todo en redes sociales y que recuerda a los tiempos antiguos". Según Güell, la sociedad actual tiene unos estándares demasiado marcados entre el bien y el mal. Por ese motivo, decidió presentar ante "los especialistas hegemónicos de la moral", es decir, la Iglesia católica, su vida y obra. Asi, en ‘La banalitat del Bé’ presenta tres vídeos de nueva creación donde habla con varios curas y con una monja.

Consulta a religiosos

"Sorprendentemente, las personas con las que hablé no consideraban mi currículum como pecado, sino que formaba parte de la voluntad de Dios", explica Güell, quien admite que su último matrimonio fue para que el hombre consiguiera los papeles, que le encanta "putear" a la policía e idear proyectos para robar bancos. "Según ellos, todo esto se enmarcaba con lo querría Jesús que hiciera".

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Las grabaciones en cámara oculta de la artista hablando con los clérigos, que aún desconocen que sus conversaciones forman parte de un ambicioso discurso que trata de reflexionar sobre la moral, actúan como colofón de la exposición de Güell, que apuesta una vez más por el cuestionamiento del sistema, el poder y la moral.

Muestra en paralelo

En paralelo, y hasta el 10 de octubre, Fabra i Coats también expone ‘La transformació sensible’, que recoge los proyectos de varios artistas, Assemble Studio, Patricia Esquivias, Javier Peñafiel & Rita Rakosnik, así como Júlia Ramírez y Paula García, en una colección que trata de ahondar en el impacto de la belleza en el arte y la sociedad. Tal y como indica el comisario de la muestra, Oriol Fontdevila, "la belleza asegura la comunidad entre especies".