Crítica de cine

'Queridos vecinos': cotidinanidades enfermizas y tóxicas

  • Los hermanos D'Innocenzo presentan en esta sátira una comunidad de casas adosadas, en las afueras de Roma, y cuya existencia es cualquier cosa menos edénica, relajada o tranquila

Estrenos de la semana. Tráiler de ’Queridos vecinos’.

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Quim Casas

'Queridos vecinos'

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Dirección Damiano D'Innocenzo y Fabio D'Innocenzo

Intérpretes Elio Germano, Tommaso Di Cola, Giulietta Rebeggiani, Gabriel Montesi, Justin Korovkin, Barbara Ronchi

Duración 98 minutos

Estreno 18 de junio del 2021

El cine italiano ha ido recomponiéndose en los últimos años. Sin que haya recuperado el esplendor que ostentó entre los años 50 y 70 del pasado siglo, vuelve a dar autores y títulos particulares. ‘Queridos vecinos’ es una de estas obras, que procura situaciones de raíz casi felliniana, como cuando una joven embarazada moja con la leche de su pecho una galleta de chocolate y le da la mitad al adolescente protagonista. Y otros gestos absurdos de los personajes, como el padre que cuelga globos en el jardín de su casa pese a que se trata de una fiesta sorpresa para su hija, que aún no ha llegado, o el otro padre que raja con una navaja la enorme piscina de plástico llena de agua que hinchó un par de días antes.

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De esta guisa son los adultos que viven en una comunidad de casas adosadas, en las afueras de Roma, y cuya existencia es cualquier cosa menos edénica, relajada o tranquila. Su cotidianidad es enfermiza y tóxica. Los hermanos D’Innocenzo otorgan un considerable mal rollo a las imágenes de su filme, aunque a veces se les va la mano y conciben situaciones demasiado histriónicas o grotescas.

El mundo que retratan, desde la perspectiva de los hijos, es descorazonador. Rabia, ira, celos y desconcierto campan a sus anchas, aunque algunas de las niñas y niños consiguen salir sanos y salvos, en sus aprendizajes caniculares, de las miserias de sus padres y de los queridos vecinos.