LO QUE NO SABÍAS DE...

Las curiosidades del drama fraternal 'Mía y Moi'

  • Las escenas de la playa fueron rodadas cerca del Prat y tenían que evitar el ruido de los aviones.

  • La pizza estaba fría y malísima, pero los actores tuvieron que disimularlo.

  • El director se inspiró en un representado suyo para las secuencias de la escalera y el móvil.

El director, Borja de la Vega, junto a la protagonista, Bruna Cusí.

El director, Borja de la Vega, junto a la protagonista, Bruna Cusí. / PACIEN

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Eduardo de Vicente
Eduardo de Vicente

Periodista

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Los caminos del arte son misteriosos y algo extraños. Es habitual que un actor, guionista o técnico se conviertan en directores pero el caso que nos ocupa es bastante insólito, ya que se trata de un representante de actores que se ha atrevido a ponerse tras la cámara tras foguearse como autor de webseries y obras de teatro. Se trata de Borja de la Vega, que acaba de estrenar su opera prima, el drama Mía y Moi protagonizado, lógicamente, por cuatro actores a los que tiene en su nómina: Bruna Cusí (Estiu 1993), Ricardo Gómez (Carlos Alcántara en Cuéntame como pasó), Eneko Sagardoy (Handia) y Joe Manjón (El internado).

La acción transcurre en la casa rural de una familia. Allí se reencuentran, tras la muerte de su madre, dos hermanos marcados por el pasado. Mía acaba de salir de una relación tóxica con su novio y Moi, que sufre una profunda crisis nerviosa, está acompañado por su pareja, Biel, que intenta ayudarle a recuperarse. Los días transcurren sin sobresaltos hasta que el regreso de Mikel, el ex de Mía tras haber sufrido un accidente, altera su equilibrio. Es un drama con elementos de intriga e interpretaciones muy intensas que defiende por encima de todo el amor fraternal. Borja de la Vega nos explica las curiosidades del rodaje, que fue seleccionado para el Festival D’A.

-La casa rural. “La casa es una masía que está en Piera, a las afueras de Barcelona. Hicimos una búsqueda amplia por Internet y redujimos las posibilidades a unas cuantas casas por toda Catalunya y nos fuimos a verlas. Parece un tópico pero fue la primera que visitamos. Lo supimos enseguida, aunque no se parecía en nada a la casa que yo tenía en mi cabeza a la hora de escribir el guion, sentí que era la adecuada y que de hecho, potenciaba y mejoraba lo que había imaginado. Imágenes como la de cuando buscan cobertura subidos a una escalera, no hubiesen sido tan potentes de no haber tenido ese paisaje de fondo”.

-La decoración. “Era muy importante que la casa tuviese un aspecto vivido y al mismo tiempo destartalado. Reproducir esa sensación de casa cerrada durante largo tiempo que vuelves a poner en marcha. Los muebles tenían que ser antiguos, debía haber revistas viejas y juguetes infantiles. El departamento de arte hizo un trabajo fantástico porque hay estancias en las que tiramos mucho de la propia decoración de la casa, como la cocina o el baño, y otras que en realidad están muy trabajadas y era fundamental que no lo pareciese, huir absolutamente de la sensación de decorado. Creo que lo conseguimos”.

La casa escogida estaba en Piera y fue la primera que vieron.

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-Rodando en el campo. “La principal dificultad fueron los avisperos en el terreno de la entrada de la casa. Nos dieron algún que otro disgusto. Dejando esto de lado, por lo demás creo que fue positivo. El terreno que rodea a la casa estaba lleno de posibilidades y además nos aislaba de cualquier ruido molesto”.

-Documentación. “Me documenté bastante sobre diferentes tipos de trastornos que se pueden producir después de un hecho traumático y después escribí dándome la libertad de crear un personaje sin definir un diagnóstico preciso. A pesar de eso, cuando tuve una primera versión del guion se lo envié a una amiga psicóloga para que me dijese si lo que estaba escribiendo tenía sentido. Me confirmó que no iba desencaminado y me dio algunas ideas muy útiles para la reescritura”.

La playa donde rodaron estaba cerca del aeropuerto del Prat y debieron evitar el ruido de los aviones.

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-Una playa con aviones. “La playa es la del Remolar, al lado del aeropuerto del Prat. Es preciosa pero no tuvimos en cuenta hasta qué punto los aviones pasan super bajos, saliendo y entrando en el aeropuerto. Descubrirlo en el mismo día de rodaje fue un momento de bastante pánico, tuvimos que rodar cortando cada vez que pasaba un avión. Sin embargo, milagrosamente, pudimos rodarlo todo y con sonido directo”.

-El nombre de Moi. “Moi es un diminutivo de Moisés. Escogí los nombres porque me gustaba como sonaban juntos, había algo cacofónico e infantil que me remitía a su relación”.

Los actores debieron fingir que la pizza era apetitosa aunque, en realidad, estaba fria y era bastante mala.

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-Una pizza horrenda. “La pizza estaba fría y era bastante mala, además. Los actores se lo tomaron con humor, porque tenían que decir lo rica que estaba y no había manera de tragarse aquello. Cuando vemos la escena siempre comentamos lo buenos actores que son disimulando”.

-Trabajando la complicidad. “Los actores se conocían de antes. Quizás Joe y Bruna eran los que tenían menos relación y la trabajamos durante los ensayos. Hubo una gran camaradería y predisposición por parte de los cuatro que se trasladó rápidamente a todo el equipo. Fue un rodaje bastante mágico en ese sentido. Un grupo de personas muy conectadas haciendo algo que creíamos que valía la pena”.

La anécdota de la escalera a la que suben para tener cobertura está inspirada en la realidad.

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-La escalera y el móvil. “Las escenas en las que se suben a una escalera para tener cobertura surgen de algo real, que le pasa a uno de mis representados que, cada vez que puede, se marcha a un pueblo en el que no tiene ninguna cobertura. Como yo necesito localizarle por cosas de trabajo, hemos convenido que una vez al día se va a un montículo donde hay cobertura y chequea si tiene algún mensaje o llamada mía. Me hace gracia imaginarle en el montículo chequeando el 4G. De ahí vino. No sé porque pensé en una escalera, pero se convirtió de alguna manera en la imagen más representativa de la película”.

-La mosca cojonera. “En una de las escenas, una mosca ronda sin parar a Mikel cuando está fumando. Era la tercera o cuarta toma y mientras la estábamos rodando me frustró porque Joe estaba estupendo y ni se me ocurrió que la podríamos utilizar, pero él no cortó, siguió y la introdujo de forma brillante. Cuando corté le dije “Joder, que rabia la mosca porque esta era la buena”. Seguimos haciendo un par de tomas más y no fue hasta el montaje que lo tuvimos claro, era la mejor, la más viva”.

Aunque lo disimulan, los actores no tenían ni idea de plantar tomateras.

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-Plantando tomateras. “Teníamos todos bastante poca idea de plantar nada. Lo estuvimos viendo en algún tutorial y así, pero vamos, seguramente alguien que entienda se lleve las manos a la cabeza. No pasa nada, la idea es que los personajes tampoco saben muy bien qué están haciendo”.

-Jugando al Monopoly. “La partida de Monopoly fue falsa, estaba todo guionizado para que llevase a la tensión que se genera en un momento dado. Fue una de las secuencias más pesadas de rodar, por la cantidad de planos para poder captar bien a todos los personajes y sus reacciones”.

La escena del Monopoly fue una de las más pesadas de rodar.

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-La improvisación. “La idea, más que improvisar, era la de dejar que las escenas estuviesen vivas y hubiera lugar a la sorpresa. Esto sobre todo se reflejaba en los finales. Una vez terminada la secuencia, en lugar de cortar directamente, dejábamos a los actores jugar, a ver qué pasaba. Eso nos proporcionó momentos que luego son de los más valiosos en la película. La escena donde los hermanos juegan en la cama a poner colores a la gente, empieza siendo texto y después es totalmente improvisada. La escena en la que Mía, leyendo revistas, le dice a Biel que le va a leer el horóscopo de no sé que año, también… hay muchos pequeños instantes que creo que hacen que los personajes estén mucho más vivos”.

-La banda sonora. “En la música de la película hay mucha viola. Fue una decisión del compositor, Pablo Martos, porque la verdad es que yo de música no entiendo nada, así que lo que hacía era explicarle lo que quería transmitir en las escenas donde usamos música y él me pasaba cosas y las íbamos comentando y puliendo hasta dar con la definitiva. Fue un proceso muy bonito y desconocido para mí. La película tiene muy pocos momentos con música, porque priman las escenas con sonido ambiente, era mi idea desde el inicio. Creo que ayuda mucho a contar el estado anímico de Moi y potenciar algunos momentos de la narración”.

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Parte de la escena en la que los hermanos hablan en la cama fue improvisada.

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