Hasta el 31 de julio

Mujeres invisibles: Los retratos del lado monstruoso de la vida

  • Una retrospectiva de la desaparecida fotógrafa Mary Ellen Mark documenta en Foto Colectania crudas y marginales vidas de mujeres invisibles de la segunda mitad del siglo XX

Exposición de Mary Ellen Mark en la Fundación Foto Colectania. En la foto, campamento gitano en la Barcelona de 1987. / MARY ELLEN MARK / VÍDEO: ACN / PAU CORTINA / EL PERIÓDICO

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En 1987, Mary Ellen Mark contactó con una familia sin hogar y drogadicta de Los Ángeles para un reportaje de ‘Life’. Los Damm vivían en el coche, junto a su agresivo pitbull. Hizo varias fotos pero supo que la buena sería la que acompaña estas líneas: cuando la niña, Crissy, acarició espontáneamente la cara de su hermano pequeño. Un año después volvió a encontrarlos, y a fotografiarlos, en un rancho abandonado. Mark denunció evidentes abusos sexuales del padre a su hija, aunque ella lo negó. Tiempo después se demostró que mentía. El padre acabaría en la cárcel. “Buscaba la dimensión humana y establecía un vínculo con los fotografiados. Una complicidad para lograr ese grado de intimidad que reflejan sus fotos, que ella entendía como un compromiso social, de denuncia, no de estética”, señala Anne Morin, comisaria de la retrospectiva ‘Mary Ellen Mark. Vidas de mujeres’, que puede verse en primicia en Foto Colectania hasta el 31 de julio. Una exposición de 93 imágenes, reflejo de que “la monstruosidad y lo grotesco están en el corazón de la obra” de esta fotógrafa documental fallecida en 2015. 

Amanda, fumando, con su prima Amy, en 1990.

/ MARY ELLEN MARK

“Fotografío el mundo tal y como es. No hay nada más interesante que la realidad”, decía Mark. Y ejemplo de que esta superaba la ficción es la imagen ‘Marido y mujer’, de 1971. Estaba en Kentucky y, al verla con la cámara, un tipo que vivía en las montañas le instó a fotografiarle con su revólver. Se subió a un árbol y su mujer se acercó para posar junto a él, que mantuvo el arma apuntando a su cabeza. 

“Son excesos de la realidad, una realidad cruda, violenta, brutal, que ella muestra de manera frontal y directa”, califica Morin. Sus retratos documentaron vidas marginales y duras de quienes más sufrían, las mujeres (también abundan los niños), mucho antes del Me too. Con su cámara pasó seis semanas con mujeres internadas en un psiquiátrico de Oregón (idea que surgió tras trabajar con Milos Forman en ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’), se acercó a niñas y jóvenes prostituyéndose, a miembros de un circo en la India, a drogadictos en el Londres de los 60 o a una pareja de niños en un campo de gitanos en el Poble Nou de Barcelona tras un viaje que hizo en 1987.  

La familia Damm, viviendo en su coche en 1987.

/ MARY ELLEN MARK

“Cada uno de sus reportajes es un descenso a los infiernos de la miseria, la pobreza y el abandono de gente corriente que no se ve, que son invisibles para la sociedad, los infames, que decía Michel Foucault”, añade Morin. Como el que realizó sobre Erin Blackwell ‘Tiny’, una joven fugitiva de 13 años a la que conoció en 1983, cuando vivía con un grupo de amigos en las calles de Seattle, entre drogas y prostitución. Vestía como una adulta y miraba seria e indiferente al objetivo de Mark. La siguió durante 30 años, mostrando la pobreza que la rodeó, cómo cayó en las drogas y cómo fue madre de diez hijos de distintos padres, hasta que enfermó de cáncer. Mark y su marido hicieron sobre ella dos películas, ‘Streetwise’ (1983), nominada al Oscar, y ‘Tiny: The life of Erin Blackwell’ (2015), que se presentarán en la Filmoteca de Catalunya con motivo de la exposición. Con casos como el suyo Mark probaba “el fracaso del sueño americano”, apunta la comisaria.  

La foto de Tiny, una chica de la calle, vestida para Halloween, en 1983, en Foto Colectania.

/ ACN / PAU CORTINA

También el de Amanda, de 9 años, a la que conoció en 1990 para un reportaje sobre una escuela de educación especial para niños problemáticos. “Era muy inteligente y al mismo tiempo muy insolente”, recordaría Mark, que la acompañó a su casa y vio cómo la pequeña controlaba completamente a su madre y le daba órdenes constantemente. Cada 40 minutos Amanda se fumaba un cigarrillo. De allí quedó una foto de la pequeña fumando en una piscina hinchable con su prima Amy, de 8 años.

En Foto Colectania puede verse también la película ‘Twins’, de su inquietante serie sobre gemelos en un festival de Ohio, que en opinión de Morin, tiene lazos con “la monstruosidad” que expresa por ejemplo la secuencia de los miembros de un circo en la India, de los que nació otro filme, ‘The Amazing Plastic Lady’. Otra cara opuesta son sus instantáneas de la Madre Teresa de Calcuta, que recogió en uno de los 14 libros que publicó.

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Vera Antinoro, Rhoda Camporato y Murray Goldman, en el Luigi's Italian American Club, en 1983.

/ MARY ELLEN MARK

En sus 55 años de carrera, Mark tomó dos millones de fotos. La selección de Morin parte de la que ya hizo en vida la propia fotógrafa, que había colaborado para ‘Life’, ‘New York Times’, ‘Vanity Fair’, ‘New Yorker’ y ‘Rolling Stone’ y llegó a entrar en Magnum. “Pero lo dejó para recuperar su independencia. Tenía un carácter dominante y no aceptaba las obligaciones que marcaba la agencia”, revela la comisaria. De hecho, para financiar sus trabajos, además de con Forman, también trabajó con cineastas como Stanley Kubrick, Coppola y Alejandro González Iñárritu.