LO QUE NO SABÍAS DE...

Los secretos del helado rodaje de 'Bajo cero'

  • El realizador se inspiró en sus recuerdos de infancia cuando vivía junto a la Modelo

  • Para documentarse sobre el interior del furgón recurrió al BOE

  • Mientras escribía la escena de la inundación se reventó una tubería de su casa

Lluís Quílez (izquierda), durante el rodaje con Javier Gutiérrez.

Lluís Quílez (izquierda), durante el rodaje con Javier Gutiérrez. / MORENA FILMS

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Eduardo de Vicente
Eduardo de Vicente

Periodista

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Estaba destinada a ser una de las películas españolas más taquilleras del año pero la situación excepcional que vivimos ha provocado que acabe estrenándose en Netflix donde, en muy pocos días, ya se ha convertido en un éxito rotundo a nivel mundial. Se trata de Bajo cero, un tenso filme de acción que supone el segundo largometraje del barcelonés Lluís Quílez (Out of the dark). Para el mismo ha contado con un completo reparto encabezado por Javier Gutiérrez, Luis Callejo, Karra Elejalde, Isak Férriz, Patrick Criado, Andrés Gertrúdix o Miquel Gelabert, entre otros.

Un policía acaba de incorporarse a su nuevo destino y se enfrenta a su primer encargo, trasladar de noche a unos reclusos a otra prisión. Es un tipo honesto que sigue las leyes a rajatabla mientras que su nuevo compañero es algo más anárquico. El grupo que tienen que transportar está formado, entre otros, por un individuo de una mafia rumana, un contable de un partido político o un experto en fugas, entre otros. Durante el trayecto son sorprendidos por un desconocido que consigue detener el furgón pero ignoran qué es lo que pretende.

Es un filme que mantiene al espectador en vilo al ignorar cuál es el propósito del asaltante. ¿Quién es? ¿Pretende liberar a alguno de ellos o tiene otras intenciones? Durante el metraje viviremos como uno más las incógnitas y sufriremos con los personajes. Una cinta muy entretenida con estupendas interpretaciones y meritorias secuencias. Para conocer más a fondo cómo se hizo hemos hablado con Lluís Quílez, que nos explica las curiosidades del rodaje. 

-De la Modelo al cine. “Cuando era niño vivía con mis padres a cinco minutos de la cárcel Modelo y cada día pasaba por delante para ir al cole. Incluso uno de mis compañeros de clase era hijo de un funcionario que vivía allí y una vez hizo su fiesta de cumpleaños en el recinto. Recuerdo pasar por la calle Entença y ver a los presos que volvían de permiso o a los familiares que les visitaban. Además, mi madre había sido voluntaria de prisiones; es actriz amateur y daba clases de interpretación. Ella me contó muchas historias de los reclusos desde un ángulo más social. Cuando cerró la Modelo se me ocurrió pensar en cómo trasladarían a los presos y ese fue el origen de la película”.

-Un prólogo peligroso. “En el prólogo hicimos sufrir mucho a Àlex Monner en su única escena, que fue una de las más duras a las que me he enfrentado. Rodamos en la sierra madrileña a 0 grados, con una lluvia recreada por nosotros a temperatura ambiente. Lo estábamos arrastrando con unas cadenas e hicimos un montón de tomas pero aguantó toda una noche estoicamente. Entre una y otra teníamos que cambiarlo de ropa y ponerle estufas para recuperarlo porque corría el riesgo de pillar una hipotermia. Le debo un favor muy grande, lo que hizo no lo hace cualquiera, no se paga con dinero”.

Àlex Monner sufrió mucho en su única escena en el prólogo del filme.

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-Entre amigos. “En la escena de la comisaría, que rodamos en un decorado, aparece un personaje haciendo del oficinista que recibe a Javier Gutiérrez. Es Sebastián Haro, el protagonista de mi corto Avatar, con el que ganamos muchos premios. Le tengo mucho cariño y quería que apareciera haciendo un cameo”.

-Mentirijillas. “No es cierto que en este tipo de traslados los policías no lleven móviles, es un truco de guion. De todas maneras, en el lugar donde rodábamos no teníamos cobertura. Pero no quería parar la acción de la peli para que el protagonista mirara el móvil. Es muy trepidante, no podíamos permitirnos distracciones y teníamos que ir para adelante”.

-Isak, el super poli. “El actor catalán Isak Férriz (Montesinos) estaba rodando nuestra película y, en paralelo, La dona il·legal, de Ramon Tèrmens y en ambas hace de policía. Por eso en ambas tiene el mismo look porque no podía cambiar de aspecto ya que estaba filmando las dos a la vez”.

Isak Férriz rodó simultáneamente este filme y 'La dona il·legal', ambos como policía

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-Un guion con asesoramiento. “El protocolo para que los presos puedan salir de prisión y ser trasladados es tal cual se ve en la película. Tuvimos asesoramiento policial, nos preocupaba ser muy realistas y en algunas escenas estuvo presente un policía. La película tiene mucha improvisación y nos ayudó, por ejemplo, en el pique entre Patrick Criado (el preso) e Isak Férriz (el policía). Nos sugirió cómo se puede calentar a un preso para que se ponga violento y cómo ellos responden jugando con susurros para picarles pero hasta cierto punto, tampoco son suicidas”.

-El interior del furgón de traslado. “Lo primero que hice cuando escribí el guion fue buscar en el BOE (Boletín Oficial del Estado) la normativa de un traslado de presos. Cómo debe ser el vehículo, pueden ir esposados pero no al coche, tienen que tener compartimientos ignífugos con salida al aire del exterior o un baño. Recreamos un furgón real aunque con pequeñas licencias como la zona que se separa con una verja pera encerrar a los personajes ahí”.

Para conocer el interior de un furgón, el realizador recurrió al BOE.

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-Karra al volante. “En varias escenas, Karra Elejalde tenía que conducir este vehículo de gran tonelaje que requiere un permiso especial, y eso que él no se sacó el carnet de conducir hasta los 45 años o así. No es un experto y tuvo que dar muchas clases para familiarizarse y prepararse bastante”.

-Niebla y nieve. “Recrear la niebla en exteriores es una tarea muy difícil y más si es en espacios tan amplios como en esta película. En algunos planos, la nieve es real, en otros es física generada artificialmente o digital y unos cuantos eran una mezcla de las tres”.

Uno de los retos a los que debió hacer frente el equipo fue recrear la niebla.

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-Coincidencia fatal. “La anécdota más fuerte es casi esotérica. Estaba en casa escribiendo la secuencia del hundimiento en el agua que es muy importante en la parte final de la trama. En ese momento oí un ruido que no había escuchado nunca. Se había reventado una tubería y la casa se estaba inundando. Parecía que lo había invocado escribiendo esa escena...”

-En el lago. “La escena del lago helado fue creada digitalmente, ni siquiera estaba totalmente helado. El decorado del furgón se troceó y con una grúa que podía mover mil kilos lo metimos en una piscina. Estuvimos rodando una semana y todos los actores se tuvieron que preparar y seguir un protocolo de seguridad. Es una escena bastante espectacular de ocho minutos bajo el agua que, creo, nunca se ha hecho en el cine español”.

Para la escena del lago helado debieron recurrir a los efectos digitales.

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-Final en un pueblo maldito. “Las últimas escenas están rodadas en el pueblo abandonado de Tobes, cerca del parador de Sigüenza. Incluso había salido en el Cuarto Milenio de Iker Jiménez ya que existe una leyenda sobre los fantasmas que lo habitan. La casa del duelo final era un edificio en ruinas y, antes de meter allí al equipo, tuvimos que apuntalarlo todo desde los laterales. Era ideal para el sitio que buscaba, un símbolo de la España vacía”.

-Una improvisación de última hora. “La película acababa en el pueblo, pero el plano final que transcurre durante los créditos no estaba escrito y se me ocurrió rodándola. Era más íntimo y escenificaba mucho mejor cómo había evolucionado el personaje”.

Javier Gutiérrez debe hacer frente a la rebelión de los reclusos.

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