26 nov 2020

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DE CATALUNYA A NUEVA YORK

El secretario ampurdanés de Carlos Gardel

Un documental recompone la fabulosa biografía de Josep Plaja, asistente y traductor del cantante argentino en sus días de esplendor

El joven de La Bisbal d'Empordà sobrevivió milagrosamente al accidente aéreo en el que falleció el rey del tango

Nando Cruz

Garlos Gardel y Josep Plaja (detrás), en la película ’Cuesta abajo’, de 1934

Garlos Gardel y Josep Plaja (detrás), en la película ’Cuesta abajo’, de 1934

La vida de Josep Plaja es tan de película que cuesta creer que nadie la hubiese rodado antes. Hablamos de un hombre de La Bisbal d’Empordà que, con 19 años, se fue a buscar fortuna a Nueva York. Allí conoció a Carlos Gardel y se convirtió en su intérprete, secretario y asistente personal. En 1935 Plaja viajaba en la avioneta que se estrelló en Colombia y en la que murió el ídolo argentino. Él sobrevivió milagrosamente. Ya de vuelta a España, con la cara desfigurada, las manos destrozadas y un saco de vivencias, se convirtió en un personaje fascinante e inquietante de La Bisbal, aunque su fabulosa historia apenas trascendió más allá de su pueblo ampurdanés.

El documental ‘Joe, el secretari d’en Gardel’ recorre ahora al trayectoria de aquel joven que en 1919 tomó un barco en París con rumbo a Nueva York y se ganó la vida trabajando en un banco, importando paneles de corcho, boxeando, de camarero e incluso vendiendo pistolas. “Mis clientes me escribían felicitándome porque habían querido matar a alguno en un arranque de ira y esas pistolas fallaban mucho”, declaraba jocoso en una de las escasas entrevistas que concedió tras su regreso a España. Cuentan que también hizo dinero traficando con bebidas alcohólicas. Un contacto le pasaba alcohol de un hospital y en la bañera de casa echaba hierbas hasta que era bebible y vendible.

Plaja (primero por la izquierda) y Gardel (segundo por la derecha, de pie), preparando una película.

Su suerte cambió para siempre en 1934 cuando entró a trabajar en unos estudios cinematográficos de Long Island. Allí conocería a Carlos Gardel, que acababa de instalarse en Estados Unidos para iniciar una breve pero prolífica relación con la compañía Paramount. En apenas un año, el argentino filmó cuatro películas: ‘Cuesta abajo’, ‘El tango en Broadway’, ‘El día que me quieras’ y ‘Tango bar’. Todas en castellano, pero con un equipo estadounidense que solo hablaba inglés. Hacía falta alguien diese el visto bueno a los diálogos y ese sería Joe, Josep, el chaval de La Bisbal. Plaja se convirtió pronto en el traductor personal del tanguero e incluso aparece como extra en alguna de sus películas.

Hombre de confianza

En pocas semanas, Joe Plaja pasó a ser secretario y hombre de confianza de Gardel. Le daba clases de inglés, atendía las llamadas de teléfono, redactaba las cartas que le dictaba el artista y hasta firmaba las fotografías que le solicitaban sus fans, pues aprendió también a imitar su rúbrica. Y cuando en la primavera de 1935 hizo un alto en los rodajes para emprender una gira de actuaciones por Latinoamérica, el de La Bisbal partió de viaje con él. El trayecto hasta Puerto Rico y Venezuela fue en barco, pero para el de Bogotá a Cali decidieron tomar una avioneta. Y en una escala técnica en Medellín, el 25 de junio, ocurrió la tragedia. La avioneta se estrelló y fallecieron prácticamente todos los pasajeros, incluida la gran estrella del tango. Plaja se salvó. También el guitarrista José Manuel Aguilar y un asistente de vuelo, Grant Flynn. Pero ambos fallecerían años después por otras causas, de modo que durante más de tres décadas, él fue el único superviviente vivo de aquel dramático accidente.

Plaja pasó seis meses en un hospital colombiano hasta que fue repatriado a Estados Unidos. En el Medical Center de Nueva York le recompusieron la cara a base de injertos de piel, pero nada pudieron hacer para salvar sus manos. Cuando aquel joven alto y apuesto al que algunas jóvenes calificaban como “el más guapo de La Bisbal” regresó a casa, su aspecto deforme inquietaba a cualquiera. Pero Joe se reintegró en la vida del pueblo. Se recicló como contable en la empresa de su padre y cuando asumió el encargo de cobrar los impagos, introdujo en aquel pueblo ampurdanés aislado culturalmente por el franquismo el término ‘tener cash’. También elevó, cuentan los locales, el nivel de las tertulias que se celebraban en el bar Capri. E incluso dio clases de inglés a jóvenes y adultos. Algunos le pagaban invitándole a comer. Otros, en 'cash'.

Josep Plaja, en 1969 / Ajuntament de Girona / CRDI / Narcís Sans Prats

Uno de aquellos alumnos era Ernest Bou, el nieto de su hermana Teresa. Ernest era un adolescente enamorado del cine. Aprendió poco inglés en casa de Joe Plaja, pero escuchaba fascinado las historias que explicaba su tío abuelo sobre sus andanzas en los estudios de cine norteamericanos. Cuando Ernest le confesó que quería dedicarse al cine, Joe le soltó: “Tú lo que tienes que hacer es irte a América”. Era un plan demasiado osado. El joven Ernest se conformaría con rodar una película de zombis en la inquietante casa del tío Joe.

Ernest Bou no cruzó el charco. Ni siquiera se dedicó profesionalmente al cine y tampoco rodó la película de zombis, pero a principios del 2020 decidió explicar en un documental la vida de su tío abuelo. ‘Joe, el secretari d’en Gardel’ se estrenó en La Bisbal d’Empordà, dónde si no, coincidiendo con el 120 aniversario del nacimiento de Josep Plaja. Subtitulada ahora en inglés y castellano, ya se puede ver en Youtube. El objetivo de Bou es que lo vean algunos familiares de personas relacionadas con Gardel y Plaja que puedan aportar nuevos fotografías o detalles de su vida. Joe falleció en 1982, pero documental es una obra abierta que, como tantas películas, se cierra con un continuará.