13 ago 2020

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ENTREVISTA

Jaume Ripoll: "Filmin es un camaleón en un mundo de dinosaurios"

El cofundador de Filmin hace balance 10 años después del lanzamiento de la plataforma digital

Beatriz Martínez

Jaume Ripoll, fundador de Filmin.

Jaume Ripoll, fundador de Filmin. / JOAN MATEU PARRA

Han pasado justo 10 años desde que la plataforma digital Filmin lanzara su modelo de suscripción. Por eso hoy, Jaume Ripoll, su cofundador junto a Juan Carlos Tous y José Antonio de Luna, está de celebración (virtual, como mandan los cánones). Cuando empezaron nadie daba un duro por ver una película por internet pagando. Las grandes plataformas todavía no habían llegado a nuestro país, la piratería se encontraba en su momento álgido y la crisis económica parecía hacer inviable un proyecto en que el cine de autor fuera el gran protagonista.

Pero no se desanimaron, siguieron adelante pensando que algún día llegaría su momento. Y quizá ese momento ya ha llegado. En los últimos tres años, y especialmente durante el confinamiento, la popularidad de Filmin no ha parado de crecer. ¿Su secreto? Su capacidad para comunicar a través de redes sociales, el acierto de sus canales temáticos vinculados a la actualidad (como agrupar películas dependiendo de la fase de desescalada en estos momentos), tender puentes con festivales y entidades culturales, ser pioneros en lanzar un certamen 'online' como Atlántida y, por supuesto, su catálogo, que alcanza ya los 14.000 títulos.

-¿Cómo recuerda los inicios de Filmin?

-Éramos muy entusiastas, pero no fueron nada fáciles. Cuando lanzamos el modelo de suscripción llevábamos un año y medio y nuestra especialidad era el alquiler de películas. Pero sabíamos que teníamos que replantearnos el negocio ya que intuíamos hacia dónde iba a ir el  mercado. Lo más importante fue conseguir aglutinar a toda una serie de socios (las principales compañías independientes) y convencerles de que su producto no se iba a devaluar por ponerlo en internet con una tarifa plana cuando el usuario podía comprar el deuvedé por 15 euros. Ese cambio de mentalidad no era fácil y las reticencias, lógicas. Así que ha sido un trabajo duro a la hora de generar confianza.

-Lanzar un proyecto así en un momento de crisis económica supongo que fue una apuesta arriesgada.

-Por aquel entonces significaba apostar por una compañía con un futuro incierto y todavía por definir. Los ingresos los primeros años fueron bajísimos. Íbamos ganando suscriptores, pero era complicado mantener la infraestructura. Hace tres años por fin encontramos un equilibrio para ser rentables. Ese momento fue crucial para poder seguir creciendo, aunque hemos intentado ser cautelosos. Siempre digo que este mercado es un baile entre dinosaurios y camaleones y nosotros somos estos últimos, intentando adaptarnos a las circunstancias y a nuestras posibilidades.

-Vuestro camino se ha ido cimentando a partir de pequeños hitos, como fue el estreno online de 'Carmina o revienta', de Paco León.

-Ese ha sido nuestro espíritu y esos pequeños hitos han sido fundamentales para ir despegando. Esa película y su forma de distribución hizo que se replantearan muchas cosas y, además, conectaba muy bien con nuestro espíritu, porque siempre hemos pensado que no hay una sola posibilidad a la hora de hacer las cosas. Que el público pagara por ver una película en internet fue todo un acontecimiento.

-Durante el confinamiento parece que su modelo se ha asentado definitivamente. ¿El paradigma digital ha llegado para quedarse?

-Ese cambio es ya una realidad y se encuentra totalmente normalizado. Piense en cuántos millones de suscriptores aglutina Netflix, Disney, HBO y Amazon en el mundo. Las cuestiones que ahora hay que resolver son: cómo será la convivencia entre estos gigantes y qué espacio tendremos nosotros para poder mantenernos. En un mundo azotado por la crisis económica global, ¿cuántas plataformas estarán dispuestas a pagar los usuarios?, ¿qué oferta aglutinadora ofrecerán los grandes contenedores de contenidos bajo el paraguas de suscripción única?

-Los datos del D’A Film Festival Barcelona han sido históricos, con más de 215.000 visionados, lo cual vuelve a generar fricciones entre el modelo presencial y el virtual.

-Para Thierry Fremáux, el director del festival de Cannes, un festival 'online' no es un festival (bromea). A mí me parece bien que se planteen debates en un mundo en constante estado de mutación. Pero lo cierto es que, en este caso, todas las partes han salido ganando. Por un lado, el propio festival, que ha podido llegar a un público más amplio geográficamente, los distribuidores que han conseguido un retorno que en otras circunstancias no hubieran tenido y sobre todo los espectadores, que han podido acceder a contenidos inéditos y exclusivos. Incluso películas como 'My Mexican Bretzel' han conseguido distribuidora tras su paso por el festival.

-¿Y qué hay de la polémica por incluir en su catálogo la saga ‘Torrente’?

-Ruido de un día. Es normal recibir quejas de usuarios porque no les gusta un contenido u otro. En esta ocasión se ha hecho viral porque al fin y al cabo es una película emblemática. A mí me gusta que el público se cuestione nuestra línea, eso significa que está vivo y es activo. Como director editorial siempre he intentado ofrecer contenidos lo más eclécticos posibles para agrupar las diferentes sensibilidades cinéfilas. Sin perder la personalidad, claro, y no creo que incorporar 'Torrente' cuestione ninguno de nuestros principios fundamentales.

-¿Qué retos les quedan por superar?

-Muchos. Intentar mantener el nivel de novedades, que el suscriptor siempre tenga dónde elegir y no se desanime en un momento muy complicado en el que las economías domésticas se encuentran muy mermadas y en el que la competencia es brutal. Sigue siendo un reto buscar contenidos excitantes, rescatar cosas en las que nadie se había fijado y seguir creando nuevos proyectos e iniciativas.

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