30 mar 2020

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CULTURA DE CUARENTENA

Diez novelas sobre epidemias y pestes que cuentan el presente

De Boccaccio a Saramago, la bibliografía sobre plagas víricas es extensa

Elena Hevia

Fotograma de la película ’El septimo sello’ que ilustra la danza de la muerte medieval. 

Fotograma de la película ’El septimo sello’ que ilustra la danza de la muerte medieval. 

 1. Decameron

Giovanni Boccaccio, 1353

Además de una colección de cuentos morales y eróticos, el clásico de Boccaccio es sobre todo la historia de un confinamiento. El de siete mujeres y tres hombres, todos ellos muy jóvenes, que se recluyen en una villa en las afueras de Florencia para protegerse de la peste bubónica que asoló la ciudad en 1348. La novela sobre el amor y la muerte se ha convertido en Italia en el símbolo del enclaustramiento obligatorio y en los inicios de la crisis algunas librerías ofrecían lecturas en voz alta y comunitarias del libro.

2. Los novios

Alessandro Manzoni, 1827

En dos capítulos de esta novela de amores contrariados, cima del romanticismo italiano, Manzoni retrata con todo lujo de detalle y una clara intención de crítica social la epidemia de peste en el Milán de 1630. Para los medios italianos, que están contemplando la obra con ojos contemporáneos, la lección que encierra 'Los novios' es la del característico desprecio de la población a sus dirigentes políticos, tan mediterráneo, lo que se concreta en un descrédito que les lleva a no tomar medidas para contener la plaga.

 3. La máscara de la muerte roja

Edgard Allan Poe, 1848

Este famoso cuento de terror es una variación de las célebres danzas de la muerte medievales. En el relato, un grupo de aristócratas creen que pueden burlar a la muerte encerrándose en un castillo a disfrutar de placeres y bacanales mientras a su alrededor la plaga de la muerte roja (una variante sangrienta de la peste negra) hace de sus suyas. ¿Adivinan el final? La muerte no entiende de clases sociales. Una excelente parábola del carácter democrático de las pandemias que dio pie a la colorista película de Roger Corman, cima del pop.   

4. La montaña mágica

Thomas Mann, 1924 

A la tuberculosis, antes del descubrimiento de la vacuna, se la llamó la peste blanca. Si hay una novela que sea un emblema de la enfermedad es la obra maestra de Thomas Mann, que sitúa en un balneario a su protagonista Hans Castorp, en el habitual tratamiento de cura climática que se utilizó hasta mediados del siglo pasado. La sensación de un presente dilatado en el tiempo y de situarte fuera del mundo en esas circunstancias adquiere en la obra un carácter trascendente. La gran novela del Nobel alemán puede complementarse con la lectura de su relato ‘Muerte en Venecia’, cuyo trasfondo es una epidemia del cólera en la ciudad de los canales dibujado con tintes grotescos.

5. La peste

Albert Camus, 1947

No es exactamente una novela sobre la plaga, sino más bien una alegoría en la que se han querido ver varias interpretaciones: cómo en un mundo sin Dios y cuando azota una catástrofe colectiva el único valor es la solidaridad; cómo el Estado se convierte en un órgano represor que con la intención de salvar al individuo reduce las libertades, o bien una metáfora sobre la ocupación nazi de Francia durante la segunda guerra mundial. Como curiosidad, Jean-Paul Sartre escribió tres años antes Tifus, un guión no filmado sobre cómo se abate la enfermedad en una colonia de Malasia.

6. El húsar en el tejado

Jean Giono, 1951

En 1838, una epidemia de cólera arrasa la Provenza francesa. Angelo, el húsar protagonista, un italiano que intenta regresar a su país natal, recorre esas tierras del sur que adquieren en la hermosa prosa de Giono un aire de pesadilla. A su paso, la gente, obligada a estar confinada en sus casas,  huye arrastrada por el miedo mientras el ejército les persigue y él se ve acusado en un pueblo de haber envenenado las aguas de la fuente. Una novela de aventuras no muy conocida que convendría rescatar en estos tiempos.

 7. El quadern gris

 Josep Pla, 1966

El 8 de marzo de 1918, un jovencito Pla de tan solo 21 años daba inicio a un diario que transcurría a lo largo de año siguiente y que se inicia con el cierre de la Universidad de Barcelona donde estudiaba, a causa de la gripe, mal llamada española porque al no participar en la primera guerra mundial no se censuraron las noticias de la enfermedad en los diarios de aquí. En ‘El jinete pálido’, imprescindible libro de Laura Spinney sobre el tema se da la cifra de entre 50 y 1000 millones de muertos (difícil de calcular por la contienda) o lo que es lo mismo entre el 2,5 y el 5% de la población mundial.

 8. El amor en los tiempos del cólera

 Gabriel García Márquez, 1985

Uno de los grandes éxitos del gigante del boom es esta historia de amor en escenario pandémico. En realidad a Gabo, hijo de un boticario amante de la homeopatía, no le interesa demasiado retratar la plaga en su cruda realidad científica sino más bien como un contrapunto del mal de amores que sufren los protagonistas, Florentino Ariza y Paulina Daza, que son separados por imposiciones familiares. En esta historia el autor quiso hacer un homenaje a sus padres quien también tuvieron que luchar, aunque no tanto tiempo como en la novela, contra la oposición de los padres de ella.

9. Ensayo sobre la ceguera

 José Saramago, 1995

“Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven, ciegos que, viendo, no ven” escribe el premio nobel portugués en esta novela que es a la vez una parábola como todas las suyas de una sociedad a la que contempla muy críticamente. Como en el caso de Poe, Saramago inventa aquí una enfermedad, la ceguera blanca una enfermedad que está atacando a  toda la población excepto a la protagonista, la mujer de un médico que narra el cataclismo y no se ahorra la crítica a cómo la humanidad azuzada por el ejército se precipipa al caos.

10. Peste & Cólera

Patrick Deville, 2014

Una excelente novela que sigue a Alexander Yersin, un suizo discípulo de Louis Pasteur aventurero y viajero que descubrió el bacilo de la peste durante la gran epidemia de Hong Kong en 1894 y, a nivel más anecdótico, inventó el eslabón perdido de la Coca-Cola y ganó una fortuna con el negocio del caucho. Pese a sus hallazgos, hoy es un ilustre desconocido para el gran público. La novela explica también como la primera guerra mundial derribó las esperanzas que el mundo tenía por entonces en el futuro de la ciencia. 

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