10 ago 2020

Ir a contenido

ENTREVISTA

Víctor Coyote: "El reguetón es más complejo que el rock de los Stones"

El excabecilla de Los Coyotes presenta 'Las comarcales', su nuevo disco en solitario, el próximo jueves en la sala Sidecar

Ramón Vendrell

Víctor Coyote, el mes pasado.

Víctor Coyote, el mes pasado. / JOAN CORTADELLAS

Víctor Coyote (Tui, 1958) nos alegró la década de 1980 al frente de Los Coyotes, tanto en la versión punkabilly del grupo como con su pronta transformación en campeones de las causas del baile y el orgullo latino. De eso hace mucho, pero Coyote ha seguido alegrándonos la vida con discos en solitario espaciados y notables, cuando no sensacionales (caso de 'A qué viene ahora silbar', del 2004). 'Las comarcales' es su nuevo álbum, una pócima de rock and roll, ritmos latinos y letras brillantes que presentará en la sala Sidecar de Barcelona el próximo jueves. 

¿En la casa familiar se hacía o se escuchaba música?

La música no era importante, más allá de que algún tío mío había cantado en algún coro. Y yo, que soy el segundo de seis hermanos, no tuve ese hermano mayor que parece imprescindible para iniciarte en la música con los discos que traía de Londres. Como si aquí no se editaran los discos de los Beatles y no existieran los Bravos. Cuando empecé a comprar discos con 14 o 15 años encontraba fácilmente los álbumes de Santana o los Allman Brothers. 

Para la España moderna de la década de 1980 la música latina era motivo de anatema. ¿Cómo la descubrió y se enamoró de ella?

Por un lado siempre me gustaron mucho Santana y Barrabás, ambos con una conexión latina más o menos fuerte. Y de los cantautores, antes de la llegada del punk, siempre me interesaron más los latinos que los que miraban a Francia. Yo era más de Víctor Jara y Quilapayún que de Krahe o Serrat. No es que fueran mis ídolos pero me gustaban más. Con la llegada del punk vi ahí una vía abierta. Y ya no te digo cuando empiezo a comprar discos de Peret a duro en el Rastro y profundizo en la rumba o cuando cae en mis manos el 'Rock'n'roll gumbo' de Professor Longhair. Pero sí es verdad que estaba muy mal visto el rollo latino. De hecho hubo un periodista que de 'Mujer y sentimiento' (1985) dijo que no era serio, que en la parte de atrás Los Coyotes parecíamos una mezcla de Quilapayún y los New York Dolls. Lo que para él era una crítica para nosotros fue una maravilla. Era lo que queríamos comunicar. Aquella cosa de que había que ser europeos e ir a Londres y a Ámsterdam, ciudades contra las que no tengo nada, me irritaba, no veía por qué había que despreciar las cosas latinas.

"Así como los predicadores rompían discos de rock and roll, casi el 100% de la supuesta prensa culta rompería discos de reguetón"

 

Casi merecería 'royalties' como introductor de las músicas latinas en el rock and roll español. 

Por suerte o por desgracia no se puede patentar el wéstern. Ni la novela gráfica. 

¿Cómo ve que las músicas latinas sean ahora un superpoder global?

Muy bien. Pero parece que Shakira y Jennifer Lopez hayan sido la eclosión porque han salido en la Super Bowl. No sé, la gente lleva oyendo reguetón desde hace mucho tiempo. Lo que pasa es que a los periodistas siempre les ha caído fatal el reguetón. Así como los predicadores rompían discos de rock and roll, casi el 100% de la supuesta prensa culta española rompería discos de reguetón. Los rockeros dicen que el reguetón es machirulo. Si no me equivoco, el rock and roll es más machirulo que machirulo. O lo ha sido.

¿Le gusta el reguetón?

Hay artistas que me gustan y artistas que no. Con la salsa me pasa lo mismo. Y con el blues. Y con todo. El reguetón me parece bien y hay que decir que el ritmo es más complejo que el de cualquier canción de los Rolling Stones, porque tiene un contratiempo y en los Rolling Stones nunca lo hay. Cuando una música la atacan con tal saña y la ven tan perniciosa, quiere decir que algo tiene de buena.

Aunque solo sea para no ser como los padres de antaño.

O para serlo, pero sabiendo. Claro que es verdad que hay canciones de reguetón machistas y que ahora mismo el rock and roll no es tan machista, pero no siempre es así. 'Despacito', la canción más oída de reguetón, parece una guía para que los chavales de instituto se inicien en el sexo. Si lo hacéis, hacedlo con tacto, despacito, suavemente, explorad vuestros cuerpos con tranquilidad. ¡Lo que dicen los sexólogos!

"Yo no soy un artista para estar en la farándula, no soy un bohemio ni un viejo persigueminifaldas"

¿Cuál es su motor para seguir haciendo canciones cuando el éxito es una posibilidad ya muy remota?

Muchas veces gente me dice ¿por qué no reformas Los Coyotes? Si volver supusiera una gira que fuera un asomo de lo que sería una gira de Radio Futura, lo haría encantado. Pero es que Los Coyotes nunca llegamos a ese punto. Es que te valoras muy poco, me responden. No, lo que pasa es que hablo de cifras. Las cifras de Los Coyotes fueron las que fueron. Vivo de la ilustración, el diseño y la música. Sigo ahí porque me gusta seguir haciendo canciones que suenen no demasiado viejas. Y veo que a cierta gente le gusta que haga canciones y no me limite a la nostalgia.

'Soy un trabajador, soy un autónomo, soy un artista', titula una canción magnífica.

Me pareció que trabajador, autónomo y artista eran tres cosas que se podían combinar. O sea, yo no soy un artista para estar en la farándula, no soy un bohemio ni un viejo persigueminifaldas. Yo soy un artista pero también soy un autónomo porque esa es mi fórmula fiscal y también soy un trabajador porque hoy en día los bares han delegado toda la promoción en las redes sociales de los grupos. La gente que se dedica a la música hoy es bastante trabajadora porque además tiene que preocuparse de la promoción. Me siento muy identificado como trabajador, autónomo y artista. También hay una cierta coña en la canción con que cualquier trabajador cuando acaba de ponerte un enchufe o un codo te dice 'mire cómo ha quedado, soy un artista'. El orgullo de clase etrabajadora se ha perdido porque todo el  mundo quiere ser 'influencer' o 'youtuber', y todo el mundo viaja a Ámsterdam o donde sea por 50 euros con lo cual parece que no sea ya trabajador.

"El orgullo de clase trabajadora se ha perdido porque todo el mundo quiere ser 'influencer' o 'youtuber'"

La edición de lujo de 'Las comarcales' adjunta un fantástico mapa de influencias. ¿Por qué?

Todo el rollo como de investigador de la world music me parece un poco pesado. Pero hacer un mapa de mis influencias me pareció bonito y no pedante. Y habla de influencias directas e indirectas.

Como Los Cheyenes, el orgullo del barrio barcelonés del Poble Sec.

Uno de los grandes grupos de España. Garajero guarro y con un punto aflamencado que molaba mucho. 'La maravilla' me recordó a canciones suyas como 'Válgame la Macarena' o 'He perdido este juego'.

El sonido Caño Roto.

El disco de Los Chorbos siempre me pareció interesante, y ese sonido se extendió después a Las Grecas. El mismo tipo de gente que dentro de 30 años dirá que estuvo en conciertos de Daddy Yankee, que será mentira, es el que ahora dice que vio a Las Grecas. Yo sí las vi, en una sala de fiestas de mi pueblo. Yo iba con mis dudas porque tenía problemas con su macarrería, pero tenían mucha guitarra y muchos solos, exageradamente para un grupo comercial, así que fui a ver guitarras. Luego al verlas en el escenario, las guitarras estaban bien, pero Las Grecas ¡también! Los Chorbos tenían un sonido muy de gueto.

"El rock and roll tiene tanta historia encima que le pesa como una losa"

Esto es más bien una etiqueta que acuña: rock and roll de geriátrico.

Es que el rock and roll tiene tanta historia encima que le pesa como una losa. A los italianos les pesan todos los monumentos que tienen. Pues lo mismo.

El mundo parece no gustarle demasiado.

Me da pena que los dibujantes tengamos que ir a ferias de artesanía. Y que los discos tengas que venderlos en puestos en los conciertos como una cosa casi 'hippy'. Pero ahora mismo no hay otra vía, al menos para mí. Y después el mundo al final te va no perteneciendo. Bueno, el turismo a toda costa no me gusta, pero hay ciertas posibilidades que sí. Un ejemplo clásico: yo no considero que los chavales actuales son unos gilipollas, como consideraría un viejo estándar. Ahora, tampoco considero que sean los adalides de la lucha contra el cambio climático porque viajar en vuelos baratos como si no hubiera un mañana para no ver nada más que el Pizza Hutt de turno no me parece un adelanto sino un atraso. Viajar así no enriquece. Y también son los jóvenes los grandes compradores de pizzas envasadas en plástico, que deberían tener impuesto de lujo. Del mismo modo que me gusta el reguetón no me gustan las pizzas envasadas en plástico ni los vuelos baratos, tres cosas de hoy en día.

"La cultura siempre ha sido cosa de ricos. Aunque, afortunadamente, cada vez menos"

¿Qué opina de la mitificación de la movida, que viene de lejos?

Se vendió que había una nueva sociedad. 'Esto es la hostia', decían, parecía que nunca hubiera habido música pop en España. Pues Los Bravos vendieron del 'Black is black' más discos que todos los grupos de la movida juntos. Eso no hacía que Franco no fuera un dictador, pero música pop había. Se le dio mucha bola y hubo muchas payasadas. Por otro lado en aquella época a la izquierda le sobraban los gais y en la movida estaban como en casa, de modo que la movida fue en este aspecto más progresista que la izquierda.

¿Y de las más recientes críticas a la movida por ser cosa de pijos y tener cero compromiso social? 

Y Radio Futura sonaba mal, como dijo uno. Venga, Radio Futura no sonó mal en su puta vida. A ver, la movida no es mi movimiento favorito, me gustan más Los Bravos y Los Cheyenes que la mayoría de los grupos de la movida, como también me gusta más Hidrogenese, pero no nos pasemos. Ahora ha venido la contrahistoria. Algo de verdad hay en que fue cosa de pijos, pero Isadora Duncan o Virginia Woolf y todo el grupo de Bloomsbury eran de los barrios bajos, ¿no? La cultura, afortunadamente cada vez menos, siempre ha sido cosa de ricos. Yo mismo no soy hijo de un paria, mi padre era un abogado de pueblo, o sea que bien. Ni los fanáticos de la movida ni quienes se la cargan tienen razón.