03 abr 2020

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DE WALT JABSCO (THE SPECIALS) A EDDIE (IRON MAIDEN)

Réquiem por una mascota rock

O: cuando los grupos de pop o rock'n'roll tenían muñeco totémico, y sus porqués, y razones de su extinción

Kiko Amat

Eddie , de Iron Maiden

Eddie , de Iron Maiden / EL PERIÓDICO

Cuando empecé a aficionarme a la música pop tenía yo 14 años y acababa de dejar atrás los muñecos articulados (tardé mucho en hacer el cambio, si les interesa). Walt Jabscola reconocible mascota de 2-Tone y The Specials, fue el puente que me permitió pasar del juego simbólico infantil a la truculencia adolescente, sin brecha traumática ni síndrome de abstinencia. Mi metadona, si quieren. Una vez copiado el elenco mascotil completo del 'Dance Craze' ('The best of British ska… Live!'), los morreos y los bailes frenopáticos ya no parecían tan inasequibles. Las mascotas de la nueva ola y el punk rock suavizaron el tránsito. Nos permitieron seguir creyendo que éramos niños y la subcultura un juego más. Porque lo éramos, y lo era.

En la época en que la cultura seria trataba al pop como música para navajeros y/o bodoques, crearse una mascota era a menudo indivisible de crear un Grupo Pop, entidad compuesta por adolescentes y que le hablaba de tú a tú al mismo segmento generacional. Como músico pop operabas en un género que era tratado como confitería desechable y arte vulgar por todo el mundo, bandas incluidas. Tener monigote emblemático era la consecuencia lógica de dicha situación. Eso explica, entre otras cosas, por qué los hombres de letras jamás comercializaron chapas con su tótem. La mascota era antisolemne y ultrajuvenil (por no decir preescolar) por definición. Jean-Paul Sartre, pese a tener un cuerpo y dentadura altamente mascotizable, nunca fue mascotizado en La Gárgola Existencialista. Nadie juzgó conveniente crear el Sweet Jumping Vila-Matas, y luego multiplicarlo en chapas, parches y camisetas.

Mascota de Dr. Feelgood  / EL PERIÓDICO

Personalidad

Cuando hablamos de mascotas conviene aclarar que no se trata del logotipo-con-guiño común del rock (el birrete azteca de Devo, los botines S&M de The Kinks, el cono de tráfico de Kraftwerk, la sierpe autógrafa de Whitesnake), ni tampoco de aquel miembro prescindible de la banda que viste y se comporta en público como una mascota (Bez de Happy MondaysBarry de Flowered Up -que salía ataviado de margarita gigante-, todos los Slipknot), sin serlo. Ni tampoco del único grupo compuesto 'solo' por mascotas, GorillazUna mascota es el muñeco talismán del conjunto pop, un dibujo animado, a menudo antropomórfico, que no existe en el mundo real pero que encarna la esencia del grupo en ese plano. En la mayoría de casos tiene nombre de pila, en algunos incluso personalidad, por bidimensional y chorra que sea esta. 

Por desgracia, los grupos de rock’n’roll ya no suelen tener mascota totémica. El viejo muñequito emblemático es 'asaz passé'. Esto podría ser porque: a) el rock no existe tal y como lo conocimos, b) el art-rock y el rock clásico se cargaron la feliz rechifla del pop, y con ella sus mascotas, o c) los fans del género tienen una edad cercana a la de los veteranos de la guerra de Crimea, y ya no están por paridas pubescentes. Pero hubo una época en que las bandas no temían resumir sus atributos y actitudes en un distintivo y simpático (o huraño, en el caso heavy) tótem. 

Fiend Skull, de The Misfits / EL PERIÓDICO

MASCOTAS 2-TONE/SKA REVIVAL

La 2-Tone quizás sea el único género acotable en que 'todas' las bandas tenían mascota. Empezó con el mítico Walt Jabsco, que Jerry Dammers, fundador del sello y líder de The Specials, diseñó inspirándose en el 'look' y postura 'rude boy' ('cool', vacilón y navajero) de Peter Tosh en el 'Wailin’Wailers'. En el sello nadie quiso ser menos, y a Walt empezaron a salirle primos: Beat Girl de The Beat, que Hunt Emerson dibujó a partir de la foto de una bailarina jamaicana de Prince Buster (Dave Wakeling, vocalista del grupo, declararía que utilizar de mascota a una chica fue un intento consciente de reducir las tanganas machirulas de sus giras); Fat Man de Bad Manners, o el Michelin 'skin head', diseñado por David Farren en homenaje a Buster Bloodvessel, lenguaraz de la banda (más mascota que la propia mascota); la M humaniforme de Madness; el skatalítico-raptado-por-Godzilla de The Bodysnatchers; y el 'rude boy' en plena depresión de The Selecter. Las mascotas de la 2-Tone eran icónicas, vectoriales y reconocibles como pocas, y a lo largo de los años han generado guiños simpáticos (el mod con parka de The Lambrettas; la 'llufa' bolinga de Skatalá), copias carenciales (el 'rude boy' saltavallas de Operation Ivy), incluso un Emoji de Microsoft (Man in Business Suit Levitating, o MIBSL).

Beat Girl de The Beat / el periódico

MASCOTAS HEAVY

El heavy rock, por su afición a la teatralidad y el 'horrors platter', fue territorio abonado para la mascotización. Los talismanes del heavy son remarcablemente parecidos entre ellos. De hecho, algún observador desinformado podría aducir que son el mismo, con distintos yelmos y colmillos. Pero yo prefiero distinguir entre miembros del mismo hogar: por un lado está el pater familias zombi (Eddie, de Iron Maiden); el abuelo hosco y rijoso (Vic Rattlehead, de Megadeath); el hijo friqui con problemas mentales (Man in The Iron Mask, de Quiet Riot); el inquietante primo culturista (The Guy, de Disturbed), y su gemelo Hector (Hammerfall); el cuñado facha (Knarrenheinz, de Sodom); el fantasma del abuelo fallecido en la guerra de Crimea (Ghost of War, de Slayer); el perro de la familia (Murray, de Dio); la lamparilla del recibidor (Jack O’Lantern de Helloween); y, en la puerta del chalet, a modo de baldosa 'Aquí hi viu un del Barça', varias aldabas calaveriformes (Kreator, S.O.D., Overkill, Motorhead...). En este libro de familia, por cierto, no hay figura materna, porque en la iconografía del género las señoras no abundan (a no ser que aparezcan en modalidad Playmate hiperbórea). El heavy dejó bien claro su raigambre orgullosamente obrera, sin pretensiones ni ampulosidades, cuando bautizó mascotas con nombres de peña del curro (Hector, Murray o el prosaicamente llamado The Guy). Una pena que el heavy patrio no adoptara la costumbre.

La sardina de Los enemigos / El periódico

MASCOTAS PUNK / HARDCORE / NUEVA OLA / INDIE / HIP HOP / OTROS

Una de las mascotas más populares del punk se lleva el Galardón a la Molicie: la calavera sonriente, Fiend Skull, del grupo de horror punk The Misfits, que levantaron de un serial 'sci-fi' matutino de 1946 sin apenas modificaciones (ni pagar derechos). Sus parientes próximos son el esqueleto danzante Skully (Social Distortion, dibujado por la mujer de Buzz Osborne de The Melvins) o la llameante calavera corporativa Fire Skull (The Offspring), que parece la de Grateful Dead después de echarse gas de mechero a la cabeza y prenderse fuego, en un intento de aliviar el tedio del 'skate park'. Circle Jerks son uno de esos grupos a quienes podemos agradecer que no basaran su mascota en el significado de su nombre ('circle jerk' es un círculo masculino de pajas colaborativas). En lugar de eso crearon el Skanking Man, un 'hardcoreta' marcándose un pogo. DRI vectorizaron a su 'hardcoreta' y lo convirtieron en potencial señal de tráfico. El ilustrador Jeff 'Rat' Atkinson caricaturizó al cantante de Descendents (Milo Akkerman) y convirtió al ficcional Milo en ineludible mascota pop-punk. Green Day tenían un muñeco inusual y memorable (la florecilla verde del Kerplunk) y lo canjearon por uno de mediocre y olvidable (Drunk Bunny). Las mascotas de Dr. Feelgood y Toy Dolls comparten parecido razonable, médica la una y gamberrala otra. Y, para finalizar, la granja del viejo McDonald, entera: el gato de Stray Cats, la vaca muerta de The Dead Milkmen, la vaca viva de Inspiral Carpets, la comadreja ramoniana de Screeching Weasel, el Nasty Dog de Snoop Dogg y el Dropout Bear de Kanye West, el cerdo volante de ('ugh') Pink Floyd o los cuervos proxenetas de The Black Crowes. Finalizaré con otro galardón, el de Mascota Más Irritante, para Buffalo Man, la silueta con la que Jay Kay, cantante de Jamiroquai, se homenajeó a sí mismo en pose cuqui y sombrero de capullo. Capullez que, ya que estamos, ratificó al fusionar el hombre búfalo con el emblema de Ferrari.

El pájaro loco de Loquillo / EL PERIÓDICO

MIENTRAS TANTO, EN ESPAÑA…

La península ibérica, ya imaginan, tras dejarnos en ridículo en todos los campos del conocimiento humano, la cultura, la tecnología, la ciencia, la medicina, la confección de zapatos, el fascismo y el deporte, vuelve a hacerlo en el campo del mascotismo rock, no tanto por la calidad de los ejemplares sino por su escasez y lo derivativo de las existentes. A bote pronto solo vienen a la mente el pájaro loco de Loquillo, la raspa de sardina de Los Enemigos ('muy' parecida a la de Fishbone), el gato de Los Suaves, y el gato de Los Gatos Locos ('bastante' parecido al de Stray Cats). Si usted, lector, ha echado en falta a Ornitorrinco Post-Mortem, mascota de aquel notable trío de psychobilly de Barbastro, no dude en ponerse en contacto con la redacción de este periódico.

Gracias al cielo no tenían mascota:

Butthole Surfers (surfistas del orto)
Diarrhea Planet (autoexplicativo)
Anal Cunt. Anal Blast. Anal Vomit. (podría seguir y seguir)
A Flock of Seagulls (muchas gaviotas del Partido Popular)
The 4 Skins (pronunciado The Foreskins: Los Prepucios)
Craddle of Filth (Cuna de Inmundicia; ideal para una tienda de ropa de bebé)
Revolting Cocks (Pollas Repugnantes)
Lendakaris Muertos / Toreros Muertos / Dead Pakirri y Los Pantojas
Scraping Foetus Of The Wheel (Rascando Fetos de la Rueda)
Gay Witch Abortion (forzado)
The Child Molesters (Los Pederastas; punible por la ley; pero grandes canciones)
Mojinos Escozíos (poesía cañí)

Ojalá hubiesen tenido mascota:

Impaled Nazarene (recuerdo de Ciudad del Vaticano)
Half Man Half Biscuit (directo a Bob Esponja)
Genesis ('todo' el libro del Génesis en mascotas, con Nefilims incluidos)
Fields of The Nephilim (solo los Nefílims)
Halo of Flies (me gusta la idea y punto)
Chocolate Watchband (lo mismo)
Oviformia Sci (a ver quién es el guapo que la diseña)
The Jazz Butcher (tenían mascota, pero era un marrano llamado Jazz Porker; a mí me hubiese gustado un Carnicero Jazz)