23 feb 2020

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LA CITA DE BCNEGRA

Juan Sasturain revive el final de trayecto de Dashiell Hammett

El autor argentino se zambulle en un homenaje al creador de la novela negra

Elena Hevia

El escritor argentino Juan Sasturain, en su visita a BCNegra. 

El escritor argentino Juan Sasturain, en su visita a BCNegra.  / LAURA GUERRERO

Lo dijo Raymond Chandler: Dashiell Hammett “sacó el asesinato del jarrón veneciano para arrojarlo al callejón”, o lo que es lo mismo, lo devolvió “a la clase de gente que lo comete por auténticos motivos, no por el mero hecho de proporcionar un cadáver”. Con ese gesto purificador, Hammett acuñó lo que hoy conocemos por novela negra y pasados los años se convirtió en un modelo a seguir por todos aquellos autores no estadounidenses que en los años 70 intentaron establecer una radiografía de cómo funciona el capitalismo y cómo circulan el dinero, el poder y la violencia. Ahí se situaron Vázquez Montalbán, Andreu Martí y Juan Madrid; y al otro lado del mar, en Argentina, especialmente, Osvaldo Soriano, Ricardo Piglia y Juan Sasturain, que a sus 74 años ha traído bajo el brazo a BCNegra 'El último Hammett' (Navona), suerte de novela biográfica, “verosímil que no veraz” , que retrata los últimos años del autor, recién salido de la cárcel donde le ha llevado su negativa a denunciar a sus compañeros comunistas frente al comité de actividades antiamericanas de McCarthy. El Hammett de 55 años, marcado por la tuberculosis y su adicción a la bebida, que intenta reemprender su vida es un total fracaso también profesional. Ayudado económicamente por sus amigos, empieza una novela, ‘Tulip’, pero a lo largo de la década que le queda por delante solo conseguirá escribir unas 60 páginas, sumido en el bloqueo. 

Sasturain leyó el fragmento de 'Tulip' en los 80, cuando la compañera de Hammett, la dramaturga Lillian Hellman, decidió publicarlas, y fue precisamente entonces cuando decidió acabar lo que su admirado escritor no pudo. “Utilicé aquellas páginas como germen, acomodé, cambié y agregué montones de cosas y las convertí en otra cosa”.  Pero eso fue solo el principio porque ‘Tulip’, la novela ahora acabada está incluida en 'El último Hammett', novela que también está atravesada por una reflexión sobre la escritura y el paso del tiempo, amén de personajes reales como el escritor Roald Dahl, su esposa la actriz Patricia Neal (que tuvo un romance con Hammett), el poeta e. e. cummings y Bertold Brecht.

Hondura, precisión y sabiduría 

“Hammett ha sido muy atractivo para la gente de mi generación –explica Sasturain-  porque en su vida personal se vieron reflejados los dilemas y compromisos del siglo XX. Fue un hombre que tomó posiciones frente al fascismo, la guerra fría y el anticomunismo, y eligió escribir desde los márgenes de la literatura reconocida. Además,  y no menos importante, fue un escritor del carajo. Está sin duda al lado de Hemingway o de Erskine Cadwell, sus textos tienen hondura, precisión y sabiduría narrativa”. Así , el autor de ‘Cosecha roja’ y ‘La llave de cristal’ –sus novelas más reconocidas que no más famosas- fue también un "escritor moderno" que no le hizo ascos a la literatura de quiosco, a los guiones de cine e incluso a los guiones de cómic (algo que le vincula a Sasturain que también fue guionista de cómic en el ya mítico ‘Perramus’ de Alberto Breccia).

El argentino,  que acaba de ser nombrado director de la Biblioteca Nacional, el mismo cargo que ocupó Borges en su día, es consciente también de que pese al compromiso ético de su admirado Hammett hubo en él no pocas contradicciones. Ser un izquierdista que dilapidó fortunas en el Hollywood dorado es una de ellas. Defender el estalinismo, otra. “Es verdad, pero eso forma parte de la historia política del siglo pasado. Se aceptaba la URSS como un paquete completo a beneficio de inventario. Él, sin embargo, no era un hombre de adhesiones formales. Era más de principios, no de alineamientos”.

Después de 30 años 

Sasturain contempla orgulloso las casi 600 páginas de su novela en las que ha empleado casi tres décadas o incluso más si se tiene en cuenta que en el 82 escribió el cuento 'Versión de un relato de Hammett', la historia de un traductor argentino que cuando se queda sin material inventa nuevos cuentos del maestro de la novela negra. “Creo que ahí estaba las semilla de esta obra. Que he escrito también como un ejercicio de estilo con el castellano de las viejas traducciones de Bruguera”. Y aventura tras darle algunas vueltas al porqué a los 30 años transcurridos en el proceso: “Ahora sé cosas que antes no sabía y estoy más cerca de Hammett que nunca”.