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CRÓNICA

Emotiva función del Circo Histórico Raluy

'Un viatge en el temps' rindió homenaje al fallecido Carlos Raluy, alma de esta aclamada 'troupe' instalada en el Moll de la Fusta hasta enero

Marta Cervera

’Un viatge en el temps’ en homenaje a Carlos Raluy. / JORDI COTRINA

El Circo Histórico Raluy ofreció el viernes su función más difícil, la primera sin Carlos Raluy, impulsor y co-director de este circo inspirado en el pasado fallecido hace apenas una semana de un ataque al corazón. Haciendo suyo el lema 'The show must go on' la compañía inauguró el viernes su nueva temporada en el Moll de la Fusta con ‘Un viatge en el temps’, en cartel hasta enero. La función inaugural contó entre otros con la alcaldesa Ada Colau y el president del Parlament Roger Torrent que disfrutaron del show con miembros de su familia. 

Fue un homenaje a su fundador como había explicado horas antes un emocionado Francis Raluy, hermano del fallecido, vestido de payaso Billin, junto a una simbólica silla con una foto del fallecido y la casaca que utilizaba como presentador del espectáculo. “Los últimos deseos de mi hermano fueron que yo llevara las riendas. Intentaré mantener su espíritu, ese amor por la evocación del circo de otra época”, aclaró. Solo él y su sobrino Sandro que protagonizó un aplaudido número de danza acrobática junto a la flexible Vania son los únicos Raluy que actúan en el espectáculo. Rosa, la hija de Carlos, les dejó para emprender una nueva aventura con su propio circo pero la familia volvió a reunirse para rendir homenaje al fundador de este premiado circo. 

Humor y fuerza

Fue raro hacer el espectáculo sin Carlos Raluy pero todos los artistas y técnicos hicieron de tripas corazón. 'Un viatge en el temps' bucea en el circo de principios del siglo XX. Se recupera la figura del forzudo capaz de doblar barras de hierro. También hay acróbatas y malabaristas, sin olvidar el humor, con un inspirado Sandro que hizo cantar, bailar y hasta actuar al público. Entre lo más bello, el número aéreo con telas protagonizado por Loreta y la magnífica compenetración de ella con Hugo Togni volando por encima del público con exigentes ejercicios. También impresionaron las habilidades de Willy Colombaioni, campeón de las mazas y los aros, descendiente de una famosa saga circense, y la flexibilidad del contorsionista transformado en Pinocho. 

Todos se entregaron al máximo en honor de Carlos Raluy. Algunos señalaban al cielo al final, cuando recibieron los aplausos, antes de que Francis se despidiera con un poético y emotivo número. Su idea es seguir adelante sin alejarse de ese modelo de circo tradicional y de esas caravanas históricas aparcadas junto a la carpa donde los aficionados pueden tomar un café e incluso dormir y compartir una jornada como si fueran parte de la ‘troupe’. “La gente siempre tiene necesidad de reír y de olvidar sus problemas”, reconocía Francis. Seguir actuando es un homenaje a su hermano y quizá el mejor antídoto para superar su pérdida.


 

Temas: Circ Raluy