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VERSIONES DE UNA OBRA MAESTRA DEL SIGLO XX

El reto de traducir a Proust al catalán

Llega a las librerías el tercer volumen de 'En busca del tiempo perdido' traducido por Valèria Gaillard

La editorial Proa rescata, también en tapa dura, los dos primeros volúmenes del clásico francés

Anna Abella

Imagen de Marcel Proust en 1896. 

Imagen de Marcel Proust en 1896.  / AFP

Los coetáneos de Marcel Proust (París, 1871-1922) le acusaron de “usar la lengua de las criadas”, recuerda la periodista Valèria Gaillard, que en el 2007 empezó a trabajar en una nueva traducción al catalán de los siete volúmenes de la obra magna del francés, ‘En busca del tiempo perdido’. A diferencia de lo que se cree hoy, “no utilizó un lenguaje retorcido sino llano y oral, fresco, con muchas subordinadas, pero con una riqueza léxica que se ve al retratar a los personajes según su forma de hablar. Es muy distinto el que usa la criada del que habla un aristócrata”. De ahí que Gaillard, que defiende la vigencia de la obra en la actualidad instando a que el lector no se quede con la imagen de la evocadora magdalena porque “Proust va mucho más allá”, busque su traslación a un “catalán actual” que se mantiene fiel al estilo proustiano. 

Lleva ya 1.910 páginas. Las que suman los tres primeros volúmenes, 'Pel cantó de Swann', 'A l'ombra de les noies en flor' y 'El costat de Guermantes' . Este último recién publicado, en tapa dura en la colección ‘A tot vent’, en Proa, que ha propiciado el relanzamiento de los dos primeros (que salieron en el 2011 y el 2013 directamente en edición de bolsillo de Labutxaca).

"Trata temas universales como el amor, los celos, el tiempo y la creación artística y presenta un fresco sobre la condición humana"

Valèria Gaillard

Además de las traducciones parciales de Jaume Bofill, de 1932, o la anterior e inédita de Miquel Llor, ya existía una versión de ‘En busca del tiempo perdido’ en catalán, la que terminó de publicar Columna en 1991 a cargo de Jaume Vidal Alcover y Maria Aurèlia Capmany, usando el mallorquín y a menudo difícil de entender. En paralelo a la de Gaillard, hay otra traducción en marcha, la de Viena Edicions, por Josep Maria Pintó, que ya va por el quinto título (‘La presonera’, en dos volúmenes). Ambos fueron los impulsores hace cinco años, junto al abogado Amadeu Cuito, de la Societat Catalana d'Amics de Proust, que integran unas 60 personas, entre ellas Mathias Énard, que acaba de publicar su primer poemario, titulado 'Última comunicación a la sociedad proustiana de Barcelona' (Esto no es Berlín) .     

Que coincidan en catalán dos proyectos de traducción en marcha, no debería considerarse excepcional si se tiene en cuenta, recuerda el editor de Edicions 62 Jordi Cornudella, que “los derechos de clásicos como este son universales y es normal que en todos los idiomas existan distintas traducciones”.   

Vigencia proustiana

La vigencia de ‘En busca del tiempo perdido’ radica, según Gaillard, “en que, como buen clásico, trata temas universales como el amor, los celos, el tiempo y la creación artística, y presenta un fresco sobre la condición humana de una profunda agudeza psicológica, de forma que te transforma la mirada en el sentido que te hace fijarte en aquello que es importante, que es la creación como vía para trascender la propia vida. Y como, de hecho, habla del sentido de la vida, hoy el lector de hoy puede hallar respuestas. Es una obra total y muy actual”.  

"Epifanía"

Su base, continúa la traductora, “es la búsqueda de una vocación de escritura, con un protagonista que va descubriendo diferentes modelos de artistas y piensa en qué quiere escribir y cómo quiere hacerlo". El narrador es un joven que se instala en Guermantes, en París, en el palacete de una aristócrata refinada de la que está enamorado. “Va visitando los salones de esa aristocracia en decadencia, y de la burguesía, viendo la confrontación entre esos dos mundos, y tiene una epifanía cuando se da cuenta de que de lo que debe escribir es sobre su propia vida, hacer de su memoria una obra de arte”. 

En 'El costat de Guermantes' aparece el caso Dreyfus (abordado ahora por Roman Polanski en ‘El oficial y el espía’), la injusta condena por traición a un capitán francés judío, víctima de antisemitismo, que dividió la Francia de finales del XIX y principios del XX.

Los otros cuatro volúmenes restantes, ‘Sodoma i Gomorra’, ‘La presonera’, ‘Albertine desapareguda’ y ‘El temps recobrat’, irán llegando a librerías progresivamente hasta el 2027, cuando se cumplirá el centenario de la publicación, póstuma, del último volumen del clásico de Proust.  

'Nuevos' clásicos volcados al catalán

El trabajo de Valèria Gaillard puede enmarcarse en el que está realizando una nueva generación de traductores que están vertiendo clásicos de la literatura universal en un catalán actual que los acerca a los lectores de hoy. Si el año pasado Pau Sabaté había hecho la revisión de ‘Cristo de nuevo crucificado’, del griego Nikos Kazantzakis, para Club Editor, ahora acaba de publicar su versión en verso, imprimiéndole un tono coloquial, de la ‘Ilíada’, que abre la colección ‘Bernat Metge Universal’, que dirige Raül Garrigasait en La Casa dels Clàssics.


Club Editor lanza también ‘El castell’, de Franz Kafka, en nueva traducción de Joan Ferrarons, realizada por primera vez en catalán partiendo del manuscrito original de la edición que Malcom Pasley hizo en los años 80, en la que aflora tanto el humor irónico como el contenido sexual y erótico omnipresente. 


Otros dos clásicos llegan también por primera vez en catalán. Uno es ‘Gobseck. L’usurer’, novela de Honoré de Balzac, que Marta Marfany ha traducido para la editorial QuidProQuo, y que retrata al usurero del título en una sociedad parisina en la que no faltan adulterios que contrastan con amores puros e inocentes. El otro es la novela en verso de Aleksandr Pushkin ‘Eugeni Oneguin’ (Club Editor), sobre un dandi ruso astiado de la vida, y cuya versión en lengua catalana es fruto de una década de trabajo de Arnau Barios. 

Temas: Libros