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DISTINCIÓN INTERNACIONAL

Annie Ernaux: "La escritura ha sido mi forma de redimirme"

La escritora francesa, autora de 'Pura pasión' y 'Los años', recibe el Premio Forrmentor 2019

Elena Hevia

La francesa Annie Ernaux, ayer en Formentor.

La francesa Annie Ernaux, ayer en Formentor. / EFE / CATI CLADERA

Tres décadas antes que un escritor masculino, robusto y sumamente ambicioso como Karl Ove Knausgard fuera encumbrado al Olimpo de la autoficción, Annie Ernaux, una escritora francesa hoy cercana a los 80 empezó a cultivar una obra confesional e introspectiva sin la menor indulgencia para sí misma. Sus libros se centran en un análisis casi entomológico de temas como la sexualidad desde su vertiente más carnal ('Pura pasión' ), el peso de la familia ('Una mujer' ), su matrimonio fallido ('La mujer helada'), la culpa frente a su ascenso social o el relato más implacable del aborto al que tuvo que enfrentarse en su juventud cuando era considerado jurídicamente un acto delictivo ('El acontecimiento'), la experiencia del cáncer y del sexo ('El uso de la foto'). Un número no muy numeroso de lectoras siguieron fielmente su culto casi secreto hasta que hace una década con su libro 'Los años' (ahora rescatado por la editorial Cabaret Voltaire, responsable de sus últimas publicaciones / en catalán, en Angle) tuvo un éxito masivo y hoy es una de las más respetadas autoras de su país. Esa trayectoria queda ahora coronada por el premio Formentor que ha recibido este viernes en el enclave mallorquín y que en su segunda etapa y en su novena edición está creando un canon de literatura en lenguas romances, marcado por la mediterraneidad. En su discurso, Ernaux se retrató a sí misma como ha hecho en tantos textos literarios con un cierto complejo de impostura (tan femenino) y el pecado original de ser una chica de provincias (como lo fue Colette) que logró tomar el ascensor social sin olvidarse jamás de la planta baja.

Ahora la autora es consciente de haber superado etapas en lo que respecta a su recepción: “Al principio recibí una fuerte oposición. Por una parte fui tachada de obscena y por otro, los críticos literarios me miraban con recelo. Yo no era la buena chica que agradecía que la burguesía le hubiera abierto los brazos. Y esto es algo que recientemente el filósofo Alain Finkielkraut me reprochaba. Era una forma de señalar de forma clasista de dónde vengo. Eso, he de reconocerlo, me lleno de ira homicida”.

Historias de mujer

Quizá uno de los mayores hándicaps a los que se enfrentó en el pasado, conviene, es esa tradicional reticencia masculina a no identificarse con las experiencias femeninas (cuando históricamente las lectoras sí han recorrido sin problemas el camino inverso): “Mis libros, con una perspectiva marcadamente femenina tuvieron una recepción tibia en un principio pero los tiempos han ido cambiando y mi libro 'Memoria de chica', que salió poco antes del movimiento Me too, sé que turbó a muchos hombres”.

Ernaux utiliza un lenguaje sin adornos como si fuera un bisturí y no se ahorra los detalles tan escabrosos como precisos, como el feto que se escurre por el váter como culminación de su aborto. Y es que antes de Ernaux esas cosas no habían sido contadas: “Intenté reflejarlo de la manera en que lo viví y mostrar que ello fue así. Esa fue una experiencia física, no tanto una experiencia de la mente como del cuerpo. Y lo saben las miles, millones de mujeres, que han pasado por ello en todo el mundo”.

La fuerza de la pasión 

Asegura no haberse sentido afectada por las acusaciones de obscenidad que siempre le han acompañado y es el que la experiencia sexual y los vaivenes de la pasión –sus jóvenes amantes en plena madurez-  siempre han tenido una importancia clave: “Mucha gente me ha dicho que tenía mucho valor pero yo no lo sentía así”. Y achaca la implacabilidad del autoanálisis de sus libros a su educación religiosa. “Creo que tiene que ver con el catolicismo, con el sentimiento de culpa. Desde muy joven me habitué a hacer examen de conciencia y posiblemente la escritura ha sido mi forma de redimirme”. Tras la confesión más que evidente de que la sexualidad jamás ha sido sencilla para ella, se enfrenta a una pregunta, ¿Se siente a salvo de las pasiones ahora que está a punto a cumplir los 80 años? Ernaux sonríe y sus hermosos ojos azules chispean. “Bueno, las pasiones me siguen interpelando pero ya no tengo tanto tiempo para dedicarme a ellas”.