CRÍTICA DE SERIE

'The Boys', contra los superhéroes

La nueva serie de Amazon Prime Video deconstruye el mito del superhéroe a partir del tebeo de Ennis y Robertson

Jack Quaid, Karl Urban y Tomer Capon, en una imagen de ’The Boys’.

Jack Quaid, Karl Urban y Tomer Capon, en una imagen de ’The Boys’.

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Seis años después de rematar 'Predicador' (el cómic, no la serie, que estrena cuarta temporada en agosto), el guionista Garth Ennis se quiso superar a sí mismo en irreverencia y violencia y creó, con el dibujante Darick Robertson, 'The Boys', una deconstrucción del mito del superhéroe en la que no podías estar de parte de los personajes con mallas, capas y máscaras.

El mundo de 'The Boys' era como el nuestro, solo que con superhéroes campando a sus anchas por las calles, usando el mundo como su patio de recreo. Hay motivos para desconfiar de Los Siete, pero sus errores de cálculo y peores defectos son encubiertos por una especie de agencia de management, la maquiavélica corporación Vought, cuyos tentáculos se enroscan entre las élites y los bajos fondos de la sociedad. Contra esa lustrosa pero letal amenaza trabaja The Boys, el grupo de mercenarios liderado por Billy Butcher, quien al principio de la historia convertía a un incauto escocés, Hughie, en su nuevo fichaje.

Aquel tebeo publicado entre el 2006 y el 2012 es ahora una serie de ocho episodios que mantiene, hasta cierto punto, el importante grado de crudeza y provocación de la obra original. El 'showrunner' Eric Kripke ('Sobrenatural', 'Revolution') se ha tomado bastantes libertades en su adaptación, sobre todo en cuestiones de estructura (no conocemos a The Boys al completo hasta mitad de temporada), pero ha querido ser fiel al espíritu punk del original. Los brochazos de violencia 'splatter' piden a gritos el visionado entre amigos.

En términos cinematográficos

'The Boys' sorprende también a nivel plástico y visual. Demasiadas series de superhéroes o fantásticas se obstinan en atiborrar la pantalla de efectos, aunque estos dejen que desear. Aquí aparecen menos a menudo (también porque esto es un thriller oscuramente cómico antes que una aventura interdimensional) y resultan casi siempre convincentes, igual que todos esos cuerpos y cabezas reventados.

Y aunque Kripke proviene de la ficción de cadena generalista, su nueva serie está contada en términos muy cinematográficos. Dan Trachtenberg ('Calle Cloverfield 10' o el episodio 'Playtesting' de “Black mirror”) marca las pautas a seguir en el piloto: composiciones cuidadas, dinamismo visual y un claro afán por buscar la imagen perdurable.

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Cuando la palabra es la que impera, tampoco molesta, entre otras cosas porque las pronuncian Karl Urban (tan temible haciendo de Butcher como de Dredd), Elisabeth Shue (como vicepresidenta senior de Vought) o los algo menos curtidos pero excelentes Jack Quaid (Hughie) y Erin Moriarty (Starlight), quienes protagonizan la clásica trama de '¿se liarán o no?'. Los lectores del cómic saben la respuesta.