18 sep 2020

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FESTIVAL DE VERANO DE BARCELONA

Bonachela hace aflorar el instinto creativo de Sydney Dance Company en 'ab [intra]'

El coreógrafo catalán celebra sus 10 años al frente de la compañía australiana de danza contemporánea con esta pieza en el Mercat de les Flors

Marta Cervera

Un momento de ’ab [intra]’, pieza de Rafael Bonachela para la Sydney Dance Company, que dirige desde hace 10 años. 

Un momento de ’ab [intra]’, pieza de Rafael Bonachela para la Sydney Dance Company, que dirige desde hace 10 años.  / PEDRO GREIG

El coreógrafo catalán Rafael Bonachela (La Garriga, 1972) dirige desde hace 10 años la Sydney Dance Company, que este año celebra su medio siglo de vida. "Es todo un logro para una compañía de danza contemporánea", apunta Bonachela. Él tiene parte del mérito, pues cuando llegó a Australia el conjunto no atravesaba un buen momento. Bonachela lo remodeló y le imprimió una nueva energía que han convertido la compañía en objeto de deseo de los principales escenarios internacionales. 

Tras bailar en Finlandia, Austria, Polonia, este martes Bonachela regresa con sus bailarines a Barcelona para presentar la primera obra de larga duración (70 minutos) que ha realizado en cinco años: 'ab [intra]', ('Desde dentro', en latín). El Mercat de les Flors inaugura este martes la programación de danza del festival Grec con esta aclamada pieza, una exploración de esa energía especial que surge en todo proceso de creación en la sala de ensayos con sus impresionantes bailarines. El espectáculo estará en cartel hasta el jueves.

Muchas de las ideas para el espectáculo surgieron de esos atléticos intérpretes. "Aunque hay ideas, sentimientos y conceptos suyos en la base de los movimientos le hemos dado una visión universal a la obra. La danza, como siempre en mis obras, es muy abstracta. Hay un trabajo intensamente físico pero a la vez muy emocional porque surge del interior de los bailarines, de este magnífico equipo de 16 bailarines con el he podido trabajar durante estos años". Bastantes proceden de familias interculturales. Ese rico cruce de nacionalidades les otorga "una personalidad propia", señala Bonachela con ese curioso acento en catalán fruto de su costumbre de hablar en inglés, idioma que se cuela en la conversación a la que se descuida. En la compañía hay gente de Australia como Chloe Young,  por ejemplo, descendiente de aborígenes. Pero muchos proceden de Europa como Chloe Leong, que formó parte de la compañía barcelonesa IT Dansa, o Víctor Zarallo, de Sitges.    

Davide Di Giovanni y Charmene Yap en un dúo de 'ab [intra]' / PEDRO GREIG

Las dinámicas que se crearon entre todos ellos en la sala de ensayos sustentan 'ab [intra]. Los intérpretes apuntaron sus sentimientos y pensamientos tras un intenso periodo de improvisaciones en los que se dejaron llevar por su instinto, para dejar aflorar todo aquello que llevaban dentro. "Nunca había trabajado así porque no solemos disponer de tanto tiempo", reconoce Bonachela.  Disfrutar de ocho días de trabajo con esa libertad fue un lujo, aunque él  ya tenía una música en mente para la obra.

Dos mundos

"Quería combinar mis dos mundos, el de la música clásica contemporánea y el de la electrónica", explica Bonachela. Del primero eligió 'Presence', el concierto para violonchelo y orquesta que Peteris Vasks creó para Sol Gabetta, versátil solista argentina. Después Nick Wales se encargó de convertir "esa obra tan emotiva y con tanta fuerza" en algo más, con atmósferas creadas electrónicamente a partir de sonidos ejecutados por instrumentos de cuerda y percusión. Tanto la música como la escenografía minimalista creada con un mágico juego de luces de Damien Cooper en colaboración con David Fleischer -responsable también del vestuario- contribuyen a penetrar en ese viaje al interior del alma humana que también es 'ab [intra]'.

A Bonachela, que ya se siente australiano y hasta se ha sacado el pasaporte, estos 10 años en Sidney han sido una magnífica experiencia. ¡Y pensar que cuando él empezó a bailar en La Garriga no había allí ni una escuela de danza! Pero aún así su instinto de bailar pudo más. A finales de los años 80 formó parte de Lanonima Imperial, ya desaparecida, como casi todas las de aquella época. Después se fue a Londres, donde trabajó con la prestigiosa Rambert Dance Company primero, y con su propio conjunto después, proyecto que abandonó para probar suerte en Australia. 

"Concibo la Sydney Dance Company como un espacio donde compartir conocimiento", afirma Bonachela. "Aprendo tanto de los coreógrafos europeos que he invitado a trabajar con nosotros como de los australianos". Y señala el alto nivel alcanzado por algunos de estos últimos, gente tan singular como Anthony Hamilton y Melanie Lane. Ella, por cierto, estará en el festival Grec. Esta semana bailará 'Split', de Lucy Guerin, en la Sala Pina Bausch del Mercat de les Flors, viernes y sábado.

Bonachela siempre ha animado a sus propios bailarines a crear sus propias obras. Cada año dos de ellos tienen la oportunidad de presentar sus piezas en público. "Más que hacer mía la compañía, lo que más disfruto es compartir con otros creadores estos bailarines con quienes tengo el privilegio y el honor de trabajar".   

La compañía ha cambiado mucho desde su llegada. También él ha cambiado. Ya no baila, solo coreografía. Y se ha casado. Se le ve feliz, centrado.