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UNA OBRA DE VANGUARDIA Y CON RAÍCES

Mariola Membrives, abducida por el eterno influjo de Lorca

La artista da un innovador enfoque al repertorio de canciones populares recuperado por el poeta en el disco 'Lorca, Spanish songs', mano a mano con el prestigioso guitarrista estadounidense Marc Ribot

Jordi Bianciotto

Mariola Membrives.

Mariola Membrives. / FERRAN NADEU

Leonard Cohen, Enrique Morente, Paco Ibáñez, Chavela Vargas, Fito Páez... y Mariola Membrives, la última que se suma al club de los creadores musicales que han caído rendidos ante las artes de Federico García Lorca. En su exquisito disco recién editado, esta cantante nacida en Andújar (Jaén) y asentada en Barcelona da nueva vida al repertorio que el poeta grabó al piano con La Argentinita, llevándolo en direcciones inéditas de la mano de un músico de altos vuelos, el guitarrista estadounidense Marc Ribot.

Hablamos del temario conocido como 'Canciones populares antiguas' que el polifacético Lorca rescató, arregló y grabó en 1931 con la voz de Encarnación López Júlvez, La Argentinita (1898-1945), en cinco discos de pizarra. Piezas como 'Anda jaleo', 'La tarara' y 'Los cuatro muleros', que a Mariola Membrives la transportan hasta lo más profundo de su infancia. "Las cantaban tanto mi madre como mi abuela, están ahí desde siempre y son Andalucía para mí", explica ella con delicado énfasis, convencida de que "todos tenemos algo pendiente con Lorca, que nos dio tanto arte y tanta obra en tan poco tiempo".

Un culto sin fronteras

El nuevo álbum, segundo de Membrives (tras el que grabó con el contrabajista japonés Masa Kamaguchi), se titula 'Lorca, Spanish songs', en inglés, pensando en el culto internacional al poeta y porque la presencia, en la misma portada, de la leyenda 'featuring Marc Ribot', vaticina una proyección sin fronteras. Recordemos obras colectivas que giraron en torno a Lorca, como 'Poetas en Nueva York' (1988, que incluyó la versión original de 'Take this waltz', de Cohen, basada en el poema 'Pequeño vals vienés') o 'De Granada a la Luna' (1998, con aproximaciones de artistas como John Cale, Compay Segundo, Robert Wyatt o Neneh Cherry). Más cerca en el tiempo, la estadounidense Josephine Foster recreó el mismo repertorio de canciones populares en el disco 'Anda jaleo' (2010), con su marido, el toledano Víctor Herrero.

Pero, ¿qué llevó a Membrives a llamar a la puerta de Marc Ribot, el innovador guitarrista que se hizo un nombre al lado de figuras como Tom Waits, Elvis Costello o Marianne Faithfull, con una vis hispana expresada con sus Cubanos Postizos o sus producciones para la peruana Susana Baca? Ella venía de una inmersión en el mundo lorquiano: la gira con el recital 'Omega 20.16', en torno al 20º aniversario del disco de Morente ("fue como si me atropellara un tren") y sus actuaciones en la obra 'Federico García', de Pep Tosar. "Más de cien funciones. La obra tenía algo de juego, y necesitaba un contrapunto, algo que me llevara a un estado más profundo, de limbo, relacionado con la infancia, oscuro y con niebla. Y ese era el sonido de Marc: crudo y muy espacial, y que está vivo mientras toca".

Infinito mano a mano

El guitarrista se puso a tiro. "¡Gran idea, los poemas de Lorca!", escribió por correo electrónico. "Siempre lo ha tenido presente en su imaginario", subraya Membrives, que pasó sus apuros para que "todo cuadrara pese a la distancia y las agendas". El fruto vale por todos los quebraderos de cabeza: la voz y la guitarra, ingredientes casi únicos de la grabación (tan solo se cuelan fugazmente unas palmas, el pandero cuadrado y el bajo eléctrico del productor artístico del disco, Daniel García Diego), abren un mundo de acentos expresivos, tonos anímicos y espacios mentales.

Ribot pasa de la guitarra eléctrica a la española, recurre al arco y a los efectos de pedalera, y su recital de recursos infinitos se funde con el refinado arte vocal de la cantante en una obra a la vez popular y de vanguardia. "A lo mejor hay 500 guitarristas en España que tocan bien 'Las morillas de Jaén', sin duda, pero yo buscaba su sonido y su manera generosa de darlo todo por la canción". En cuanto a su enfoque vocal, Membrives dice haber querido llevar el estilo de La Argentina "a un plano lo más sencillo posible, sin apretar el tono ni buscar el efecto, todo muy orgánico, como una niña grande un poco perdida que recuerda su infancia".

La deuda histórica

Hay vida y hay muerte en el fondo de este repertorio, y se diría que una ambición reparadora. "Siempre hay ahí una puerta chirriando, un dolor, sí", asiente la cantante en alusión a piezas como 'Anda jaleo': "No salgas, paloma, al campo, mira que soy cazador, / y si te tiro y te mato para mí será el dolor, para mí será el quebranto". La herida de una vieja contienda. "Intuyes lo que significa: en la guerra te toca estar en un bando y si tienes que matar a tu hermano no te queda otra. Aunque se puede interpretar de muchas maneras", explica. ¿Es, entonces, este disco histórica o políticamente oportuno? El asesinato de Lorca, subraya Membrives, "y que esté enterrado ahí en una cuneta", simboliza "la injusticia que tocó a cientos de miles de personas".

Cierra el disco una composición ajena al repertorio de La Argentinita: 'En tiempos extraños', adaptación del lorquiano 'Poema del joven', que ella ha musicado (inspirándose en la versión de Paco Ibáñez) y que canta ‘a cappella’. "Representa un estado de embriaguez y cansancio: 'Yo vuelo por mis alas, dejadme volar...'"

Exhibición última del sutil poderío vocal de esta artista formada en el Taller de Músics y la Esmuc, que planea foguear este trabajo primero "con tres guitarristas" por determinar, y de cara a otoño, presentarlo con Marc Ribot. "Lo veo ya como si fuera mi tío en el sentido energético. ¡Estamos enamorados!", proclama riendo. Todo ello entregado como ofrenda al malogrado poeta y músico. "Lorca siempre debería estar ahí".