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ENTENTE DE BARNASANTS Y TRADICIONÀRIUS

Homenaje a Pete Seeger, el trovador del pueblo, en el Auditori

El concierto 'El poder de la cançó', en el Auditori, rinde homenaje al cantautor y activista estadounidense con la revisión de su repertorio por parte de Arturo Gaya, Quico Pi de la Serra, Pep Gimeno 'Botifarra', Coses, Gemma Humet y Joana Gomila

Jordi Bianciotto

Pete Seeger, fotografiado en 1979

Pete Seeger, fotografiado en 1979

Desde la canción afroamericana ‘We shall overcome’, aquel ‘Tots junts vencerem’ que Joan y Xesco Boix importaron de Estados Unidos en los 60 y que décadas después daría título a un disco de Bruce Springsteen, hasta la pieza popular cubana ‘Guantanamera’, estas y otras muchas composiciones, propias o adaptadas, se hicieron más universales a partir de la voz, el banjo y el ejemplo de Pete Seeger. Canciones de resistencia y afirmación popular, antibelicistas y a favor de los derechos civiles, que volverán a sonar este sábado en el Auditori (sala 2) en un “homenaje de base, no ‘palaciego’”, apunta su ideólogo, Arturo Gaya, que encabeza el grupo base de la noche, Tren Seeger.

Cinco años después de que Seeger nos dejara, a los 94 años, y con su centenario a la vista (el 3 de mayo), los festivales Barnasants y Tradicionàrius juntan fuerzas en un concierto que hace suyo el bienintencionado lema que el trovador y activista llevaba escrito en el banjo: “esta máquina acorrala el odio y lo obliga a rendirse”. “Seeger estaba convencido de que con la canción se podía mejorar la sociedad y cuando murió nos dejó a muchos un poco huérfanos”, apunta Gaya, veterano de la canción popular desde sus días en La Cucafera y, desde hace más de dos décadas, al frente del popular grupo Quico el Célio, el Noi i el Mut de Ferreries.

Voces en su estela

A Gaya, el autor de canciones como ‘Where have all the flowers gone?’ o ‘If I had a hammer’ le conquistó cuando tenía 13 años y le cayó en las manos el álbum ‘Cantemos con Pete Seeger, vol. 1’. A la espera de comprobar si el público del Auditori rinde honores a su título, estarán por la labor, además de Gaya, otras cinco voces: Quico Pi de la Serra, Coses, Gemma Humet, el valenciano Pep Gimeno ‘Botifarra’ y la mallorquina Joana Gomila. “Artistas en activo tanto de la canción como del folk”, destaca Gaya. “Que conectan con lo que él representó más allá de si han interpretado o no piezas suyas alguna vez”.

Arturo Gaya, en el bar Llopart de Sants / JORDI COTRINA

Pi de la Serra tuvo el honor de ser amigo de Seeger y llegó a visitarle a su casa de Beacon (Nueva York) en los años 70, después de una estancia en la República Dominicana en que fue declarado ‘persona  non grata’, en tiempos del presidente Joaquín Balaguer. “Yo lo había conocido antes en Barcelona, y cuando llegué a Nueva York me esperaba la comunidad dominicana y allí estaba él, anunciándome que tenía por delante unos cuantos conciertos por allí con él y con Phil Ochs”, recuerda el autor de ‘L’home del carrer’. “Seeger era una persona natural, y hay poca gente que lo sea”.

Un banjo para Xesco Boix

Años después, Seeger le visitó en Barcelona. “Vino un día a casa, le enseñé un banjo que tenía y se lo quise regalar, pero me dijo: ‘no, no, yo ya tengo uno, ¡ese dáselo a Xesco Boix!’ Pero ya no se la pude llegar a dar, porque Xesco se fue al cabo de poco”, rememora Pi de la Serra evocando al trovador fallecido en 1984. De Seeger recuerda su talento como “buen fabricante de canciones”, así como “su guitarra Gretsch de doce cuerdas cojonuda” y algunas observaciones graciosas. “Me dijo que había escuchado mi ‘Apa, nois!’ y que le recordaba al ‘bluesman’ Big Bill Broonzy, y le dije que tenía razón, ¡la música era suya!”.

Pete Seeger, en el Palau d'Esports de Barcelona, en 1978 / ferran sendra

Conocedor de la ‘nova cançó’ y con vínculos con otros cantautores, como Raimon, Pete Seeger debutó en Barcelona en 1971 con un concierto en ‘petit comité’ en el Bar Llopart, de Sants, improvisado tras la suspensión, una hora antes, del recital que debía realizar en la Escuela de Ingenieros. “Se evitó que corriera mucho la voz para no desbordar el local. Seeger cantaría para no más de unas treinta personas y la actuación se grabó en cassette”, recordaba Eusebi Llopart este jueves en la presentación a la prensa del concierto del Auditori, que tuvo lugar en su legendario establecimiento. Mayor convocatoria obtuvieron los recitales que Seeger acabó realizando en el Palau d’Esports (1978) y la Festa de Treball, del PSUC (1980).

Sigue así viva la huella del hombre del banjo, “el gran referente de la música del pueblo”, ensalza Arturo Gaya. Un músico y activista cuyas causas, señala, fueron tan locales como universales. Literalmente, como recuerda el músico de Tortosa al asociar “su esfuerzo para recuperar el río Hudson, hablando con los empresarios”, con la “lucha para salvar el Ebro”.