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VISITA A BCN DEL DIRECTOR DE 'BRAZIL'

Terry Gilliam: "El Quijote entra en tu vida y ya no sale"

El cineasta, que fuera miembro de los Monty Python, presenta en la Filmoteca de Catalunya una retrospectiva dedicada a su obra

Quim Casas

El director Terry Gilliam, en el Raval

El director Terry Gilliam, en el Raval / JORDI COTRINA

Los años, las películas y los rodajes complicados pasan, pero Terry Gilliam, quien fuera el miembro estadounidense de los Monty Python y dirigiera películas tan importantes como 'Brazil', sigue manteniendo el optimismo y la jovialidad por bandera. Este miércoles, a las 20.00 horas, presenta en la Filmoteca de Catalunya otro de sus filmes más importantes, 'Doce monos', dentro de la retrospectiva titulada 'Visionario quijotesco'. “Es un buen título”, ha comentado el cineasta. “Es cierto que mucha gente piensa que he estado haciendo solo de Don Quijote estos últimos 30 años, pero ha habido momentos álgidos y caídas. Estoy contento de haber sobrevivido a esta aventura, a diferencia del propio Quijote”.

Hace casi tres décadas que Gilliam empezó a trabajar en su particular recreación de la novela de Miguel de Cervantes. “De estos 30 años, 20 los he pasado en España buscando localizaciones. Buscaba fiestas, y una de las más memorables que descubrí fue la Patum de Berga”. Tras un primer intento frustrado en el 2000, cuando empezó a rodar el filme pero la producción tuvo que detenerse debido a una serie de catástrofes naturales y a la hernia discal del actor que interpretaba al hidalgo manchego, Jean Rochefort, Gilliam pudo llevar su sueño a la realidad el pasado año con 'El hombre que mató a Don Quijote'. “Es un personaje que una vez entra en tu vida, ya no hay manera de que salga”, asegura el director. Y explica también como le define Tony Grisoni, el coguionista del filme: “Dice que yo no soy Don Quijote. La película es el Quijote y yo soy Sancho Panza”.

Tráiler ’El hombre que mató a Don Quijote’ (2018)

Uno tiene la sensación de que Gilliam vive instalado en su particular mundo. No exactamente como un niño que se niega a crecer, pero si es un mundo de fantasía muy particular desplegada en títulos como 'Brazil', 'Los héroes del tiempo', 'Las aventuras del barón Münchaussen', 'El rey pescador', 'El secreto de los hermanos Grimm', 'El imaginario del doctor Parnassus' y 'Teorema zero'. “La imaginación es esencial para sobrevivir en el mundo”, reivindica Gilliam. “Me niego a ver el mundo como nos lo presentan los medios de comunicación. Quizá no haya crecido nunca, pero eso, cuando llegas a adulto, te convierte en alguien diferente”.

Gilliam recuerda su infancia en el campo, sin televisión, sumergido en la naturaleza y con la radio y los libros como únicas influencias exteriores: “Esto me dio un gran optimismo y la capacidad para maravillarme… ¡pero solo los lunes, el resto de la semana es una mierda!”.

"El mismo filme y una otra vez"

El director asume que sus películas se parecen entre sí: “Mi esposa me acusa de hacer el mismo filme una y otra vez cambiando solo el vestuario”, explica de forma muy divertida. “Una de las cosas que une todas mis películas es que los personajes se niegan a aceptar los límites de la realidad”. Son, en definitiva, un reflejo de sí mismo. Y no claudica nunca ante las adversidades: “Todas han tenido problemas para financiarlas, rodarlas y estrenarlas, pero han conseguido sobrevivir con el tiempo”. Como él mismo, un superviviente nato en el mundo mercantilizado del cine.

Rememora la que sigue siendo su obra más imaginativa, influyente y vigente hoy en día, 'Brazil', que supuso en 1985 el primer encontronazo serio con los productores. “Fue mi reacción al mundo que veía en ese momento, y que lo que mostré en la pantalla se parezca cada vez más al mundo actual no es culpa mía. El protagonista es castigado por su falta de responsabilidad, como los jóvenes de hoy en día que viven en su mundo de sueños”. Brazil es una fantasía gozosa y a la vez oscura. “Hace años, estando de gira por Estados Unidos para presentar otra de mis películas, dije medio en broma que quería llevar a George W. Bush y Dick Cheney a los tribunales porque ellos habían vuelto a crear algo muy parecido al ministerio autoritario que aparece en mi filme”.

Hoy no está Bush en la Casa Blanca, pero peor no podía ir con Donald Trump. ¿Tiene pensada Gilliam alguna película que satirice el mundo actual? “Eso es imposible. Es la época más deprimente y se ha abierto la caja de Pandora, todo puede pasar. ¿Cómo satirizar a Trump que ya es en sí mismo una caricatura?”