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ESCÁNDALO EN EL FESTIVAL

Sitges se disculpa tras la bronca por la primera película de Wismichu

El público recibió 'Bocadillo' abandonando la sala y pidiendo la devolución de la entrada

El Periódico

El youtuber Ismael Prego, Wismichu. 

El youtuber Ismael Prego, Wismichu. 

Ángel Sala, director del Festival de Sitges, ha tenido que pedir disculpas al público que pagó unos 11 euros por la proyección de Bocadillo -anunciada como la primera película del youtuber Ismael Prego, alias Wismichu- porque la película no era tal (era simplemente una corta escena de pocos minutos, pasada en bucle durante hora y media). El enojo de los espectadores ha sido tan mayúsculo que han insultado a los miembros de la organización. "No convirtamos esto en un Assesination nation", ha pedido Sala en la rueda de prensa de balance del festival, en alusión al filme de Sam Levinson, en el que unas jóvenes se lanzan a una sangrienta venganza después de ser acusadas de haber filtrado por internet toda la intimidad de los habitantes de su comunidad.

Bocadillo llegaba a la pantalla de Sitges con tráiler y todo. Con millones de seguidores, Wismichu podía contar seguro con un lleno en la sala. A los pocos minutos de la que comenzara la sesión se comprobó ya que aquello era una tomadura de pelo con ínfulas de provocación, como Banksy triturando una de sus obras en Sotheby’s, pero con menos vuelo.

El propio director ha aclarado después, cuando el cine Retiro ya era un polvorín, que la proyección era solo parte de un proyecto mayor, que su propósito era grabar la reacción del público y elaborar con ello un documental. “Vosotros sois mi película”, ha dicho a través de las redes sociales. Efectivamente, a la salida del cine había un equipo que recogía las impresiones del público. Su monumental enojo, vamos.

El propósito de Sala 

El director del Festival de Sitges ha justificado la decisión de abrir las puertas de esta cita cinematográfica porque considera que es necesario tender “un puente con los youtubers y ser receptivo con las nuevas ideas".

Durante la presentación de su película o sea, antes de la bronca, el propio Wismichu dejó para la prensa y para sus fans una frase que, según y como termine esta aventura, se le puede volver en contra: “El mundo de hoy en día se mide por el número de seguidores y no por el talento de cada uno”. Añadió que ya hay un capítulo de Black mirror que aborda esa cuestión. Cierto. El problema es que Black mirror sí que es una serie talentosa y Bocadillo, hasta nueva orden, parece que no.