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CRÓNICA DE DANZA

Maria Rovira convierte el 'Carmina Burana' en una sofisticada y elegante orgía

La nueva compañía de la coreógrafa, Crea Dance Company, representa la ambiciosa cantata con éxito de público en Terrassa

Valèria Gaillard

Un momento de la representación de ’Carmina Burana’ por la  Crea Dance Company, en Terrassa.

Un momento de la representación de ’Carmina Burana’ por la  Crea Dance Company, en Terrassa. / ELISENDA PONS

Máxima expectación, este pasado fin de semana, en Terrassa. La coreógrafa Maria Rovira volvía a casa para presentar en la que ya se puede considerar la cuna de la danza en Catalunya -el Centre Cultural Terrassa- su nueva compañía, Crea Dance Company. En el programa, una obra ambiciosa y magnificente: el 'Carmina Burana', encargo de la dirección del Centre. Para más inri, el espectáculo contaba con música de Carl Orff en directo, lo que significa un gran despliegue de músicos en escena, entre coros y orquesta.

La distribución espacial, con el escenario en el centro, fue uno de los aciertos de la propuesta, ya que permitía ver de cerca, casi palpar, a los 12 bailarines de la compañía. Respecto a la visión de Rovira de estos cantos goliardos irreverentes y ancestrales, se trata una versión más bien literal y amable. La coreógrafa, que -muy lista- se ha traído a Kevin Martínez (el bailarín cubano con el que ha trabajado en la reciente adaptación al cine de la autobiografía de Carlos Acosta, 'Yuli') dibuja con los cuerpos de los intérpretes los diferentes estadios por los que transitan los textos. Pone sobretodo hincapié en la confrontación entre los preceptos religiosos que deben observar los monjes y la necesidad de dejarse llevar por los sentidos y disfrutar de los placeres terrenales. ¡Vaya dilema!

Uno de los cuadros más impactantes es el formado por dos grupos que finalmente se unen en una nube amorfa de manos y piernas que laten al mismo trote, una alusión sofisticada y elegante a la orgía y la lujuria. Sin olvidar los duos, algunos de una gran fuerza expresiva y, quizá, este sea el punto fuerte de la coreografía del 'Carmina': los 'tête-à-tête' donde los interpretes se provocan, se retan, o bien se buscan y exploran. Los bailarines se miran, se acercan, se puede sentir la vibración entre los cuerpos que buscan significado en cada gesto, en cada contorno. En los movimientos de grupo, sobresale la potencia de la comunidad, la alegría por disfrutar del aquí y ahora, y en los solos, muy repartidos, se puede calibrar la personalidad de los bailarines. Los cubanos, generosos, regalaron vertiginosos 'tours-en-l’aire' y 'fouetés à la seconde' ante la admiración del público.

Se preparó en apenas dos meses y seguro que se puede pulir más, pero este 'Carmina Burana' se presentó con las entradas agotadas (los dos días) y terminó con aplausos entusiastas: está claro que el público quiere más. Si bien Crea es una compañía que cuenta con bailarines permanentes y otros  itinerantes, sin duda ha llegado para abrirse camino. Rovira es una luchadora.

Temas: Danza