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D'A FILM FESTIVAL

'I hate New York': las heroínas del 'underground'

Gustavo Sánchez debuta en el cine con un documental sensible y veraz sobre cuatro mujeres transgénero surgidas de la cultura marginal de la Gran Manzana, para el que ha empleado 10 años de trabajo

Julián García

Gustavo Sánchez / FERRAN SENDRA

Gustavo Sánchez
Gustavo Sánchez, director del documental I hate New York
Gustavo Sánchez

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El periodista Gustavo Sánchez (Úbeda, 1978) se quedó sin palabras cuando, en el 2006, vio la película 'Shortbus', de John Cameron Mitchell, turbadora historia de sexo e inadaptación ambientada en un club de Nueva York bajo la resaca aún de los estragos del 11-S. Sánchez se preguntó de qué manera los atentados habrían afectado a la mítica escena 'underground' de la Gran Manzana y vio que ahí podía haber una buena historia. "Tenía mucha curiosidad por saber qué quedaba de todo aquello, descubrir qué tipos de vidas diferentes, valientes, no convencionales, seguía habiendo", evoca Sánchez, que decidió viajar a la cara B de Nueva York para zambullirse en la noche y sus secretos.

Un año después, el periodista repitió viaje armado ya con una pequeña Sony Handycam HDR-HC3 para entrevistar a sus protagonistas y trazar una cartografía, al menos en su cabeza, de esa escena fragmentada, posiblemente inabarcable. Y así año tras año hasta contar diez. Una década completa de obsesivas idas y venidas en solitario, de casi 70 entrevistas a artistas, músicos, gogós, 'disc-jockeys', cineastas, dueños de clubs, y de 150 horas de grabación que han dado como fruto la que es su ópera prima, el documental 'I hate New York', que este viernes se proyecta en el D'A Film Festival tras haberse estrenado el pasado mes de abril en el Festival de Málaga.

En verdad, el trabajo de Sánchez es menos la visión exhaustiva del movimiento 'underground' que la observación sensible e instintiva, casi entomológica, del activismo transgénero neoyorquino a través del testimonio de cuatro de sus protagonistas. "Editando el material, esos cientos de horas, me di cuenta de que era imposible delimitar el 'underground'. Era como un fantasma inasible. Y descubrí a cuatro personas que, para mí, venían del futuro: su forma de ser tan libre, tan desprejuiciada... Tenía que contar su historia de supervivencia y libertad en estos tiempos en los que todos parecemos forzados a ser iguales", explica el periodista acerca de sus cuatro luchadoras: las divas de la noche 'trans' Amanda Lepore y Sophia Lamar, la rapera y 'performer' Tara Delong, y la artista y activista en favor de los portadores del virus del sida Chloe Dzubilo. En el filme, las cuatro hablan sin tapujos ni presión sobre sus vidas, sus disputas, sus problemas; y sobre una escena quizá exhausta, pero que se resiste a morir así como así. 

Sánchez se acerca a sus personajes con una cercanía y veracidad inspirada en 'Tarnation' (2003), el documental en el que Jonathan Caoutte narraba la historia de su vida y su relación su madre mentalmente enferma a través de cintas y super 8 grabadas durante 20 años. "Todo lo he hecho yo, sin apenas ayuda de campo. Iba sin guion, me dejaba llevar por la intuición. Yo empuñaba la cámara en mano, grababa el sonido, hacía las preguntas. No me quise filmar. De hecho, no hay ni una sola foto del rodaje. Todo está grabado con una pequeña cámara de 800 euros, sin sonido profesional de audio, sin iluminación artificial. Supongo que todo esto ha facilitado la intimidad con los entrevistados y su autenticidad".

Chloe Dzubilo, en un fotograma de 'I hate New York', de Gustavo Sánchez.

'I hate New York' es, por tanto, el resultado de diez años de trabajo incansable, sin prisa, a modo de martillo pilón, sin apenas ayuda exterior; el trabajo de un hombre solo. "Grababa mañana, tarde y noche. Iba un mes y pico cada año. Era casi obsesivo. Un día, cuando llevaba ya cuatro o cinco años rodando, decidí mirar las cintas grabadas, que guardaba en dos cajas de zapatos. Entrevistas en inglés, algunas con acentos que no entendía, con sonido difícil. Descubrí la historia de mis cuatro heroínas, que podrían haber sido algunas más, pero reconozco que darle forma fue titánico", relata Sánchez, que contó con la ayuda inicial del montador Gerard López Oriach. Las 150 horas iniciales se redujeron a siete. En ese momento, la escritora Lucía Etxebarria, amiga personal de Sánchez, entró en escena para intentar hilvanar el material y articular una mínima narrativa. "Llenó el suelo de cientos, miles de post-it, y fue decisiva su ayuda para construir un relato visual, aunque no todo funcionaba. Costaba encajar las cuatro historias que quería contar".

Los hermanos Bayona, productores

"Hubo momentos muy solitarios, muy ingratos, en los que no veía la luz", evoca Sánchez. Finalmente, el trabajo de producción de los hermanos Carlos y Juan Antonio Bayona, que entraron con entusiasmo en el proyecto, ha acabado de pulir 'I hate New York' hasta convertirla en un diamante, posiblemente el 'Paris is burning' del siglo XXI; una sincera y emotiva muestra de cine documental acerca de lo transgénero y, sobre todo, "acerca de la transgresión y el derecho a ser uno mismo. Me gustaría -añade Sánchez- que la gente que viera el documental se inspirara en estas cuatro personas para sacar la 'trans' que todos llevamos dentro. 'Trans', por supuesto, no solo transgénero, sino a todos los niveles". Una idea que transmite Amanda Lepore en el documental: "Deberíamos vivir siempre al máximo y no negarnos nada a nosotros mismos".

Sophia Lamar, en un fotograma de 'I hate New York', de Gustavo Sánchez.

Uno de los rasgos más llamativos  de ‘I hate New York’ es su banda sonora, en la que participan el abrasador artista y productor venezolano Arca y la pareja de electrónica minimalista que forman Ryuichi Sakamoto & Alva Noto. "A Arca le conocí por casualidad mientras rodaba. A mitad de montaje le pasé una versión y fue un flechazo para él. Me ofreció toda su música, incluso algunos 'tracks' inéditos que aparecen en la película". En cuanto a Sakamoto y el músico alemán de nombre real Carsten Nicolai, Sánchez aprovechó su buena relación con ambos por su trabajo cotidiano como jefe de prensa del festival Sónar, en el que ambos participarán este año. "Concebí una escena con una canción suya, ‘Mur’ [del epé ‘Revep’, del 2006] y les pedí los derechos para usarla. Me dijeron que sí", cuenta Sánchez, que destaca la importancia del sonido en su documental. "Quería que el sonido, la música, acompañara, transmitiera energía, fuera veraz. Todo tenía que ser veraz".

Otra recomendación para hoy

'Disobedience', uno de los grandes estrenos en España del D'A, es la primera película en inglés del chileno Sebastián Lelio, premiado hace unos meses con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa por 'Una mujer fantástica'. Dos grandes Rachels, Weisz y McAdams, son dos mujeres judías ortodoxas que reinician el romance prohibido que condujo al exilio a una de ellas. Un drama a fuego lento, contenido y tenue; es decir, cine del que ya casi no se estrena. Pase único: viernes, día 4, Aribau Club 1, 20.00 h.

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