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EL "POP DE AHORA"

Kinder Malo y Pimp Flaco, más amor y menos pistolas

Los hermanos del trap, nombres de referencia de la nueva música urbana hecha en España, actúan en Razzmatazz

Ignasi Fortuny

Pimp Flaco y Kinder Malo, andando por Barcelona

Pimp Flaco y Kinder Malo, andando por Barcelona / JORDI COTRINA

Por el chiste que encierra su nombre artístico, suele esbozarse una sonrisa en los labios de quienes oyen hablar de Kinder Malo por primera vez. Lo mismo puede ocurrir con Pimp Flaco, cuyo alias evoca la imagen de un proxeneta delgaducho, alejado del chulo corpulento y musculado. Lo cierto es que la broma termina ahí, porque los dos hermanos catalanes que están detrás de estos nombres hace tiempo que van muy en serio cuando hacen música. Aunque no suelen hacer entrevistas, esta la conceden después de actuar en Madrid y antes del concierto de este viernes en Barcelona (sala Razzmatazz), donde no cantan desde que el pasado junio participaron en el festival Sónar. Un doble pistoletazo de salida para el que pronostican que será el mejor año de su corta pero vertiginosa carrera.

Y es que en poco más de tres años su vida ha dado un vuelco inesperado. Hoy, juntos y por separado, son unos de los máximos exponentes del trap (un género surgido del rap) y de la música urbana que se hace en España. "Dejé el curro porque ganaba más dinero con la música que con el trabajo", cuenta Pimp Flaco, de 23 años y que responde al nombre de Dani. Teo, Kinder Malo (25 años), empezó un poco antes: "Fue una consecuencia de la crisis, de no tener curro. Vi a gente que estaba haciendo música y pensé: 'Yo también puedo hacerlo'".

Lo hicieron en el momento justo y con la herramienta adecuada, Youtube. Al poco tiempo, un par de meses después de sus primeras canciones, vieron que la cosa marchaba. "Yo me di cuenta en el primer concierto que hicimos. Había 300 personas gritando mi nombre y flipé", recuerda Kinder Malo.

"La generación más criticada"

Entonces no tenían ni idea del boom que aguardaba al trap. "Pegó muy fuerte. De golpe todo el mundo quería escuchar a los cuatro que estábamos... El rap estaba muy frito", rememora Pimp Flaco. "Hay una cosa generacional también", apunta Teo sobre este sonido que atrae a jóvenes y hace refunfuñar a mayores. "Creo que somos la generación más criticada. Aunque a algunos les joda lo tienen que comer, porque esto es lo que hoy está sonando, es el pop de ahora", sentencia.

Con carreras separadas pero juntas, comparten algunos temas, estudio y su propio sello, Dora Black, y acumulan más de 100 millones de reproducciones en Youtube. Ellos lo controlan todo. Así lo cantan: "Estoy viviendo de esta mierda, me he montado una empresa, me he follado el panorama encima de la mesa". Y así lo explican: "Este tipo de industria musical la fuimos creando nosotros junto a otros artistas". De momento, han dicho que no a todas las adineradas propuestas que les han llegado para gestionar su carrera. 

Sus canciones se distinguen de las de otros grupos del género porque tienen un punto melancólico y sentimental y se alejan de los tópicos del gánster, el trapicheo, las armas y las drogas. "Hablamos de nosotros, de las experiencias de la vida", coinciden . "No estamos en tantas películas, yo hablo de lo que vivo. Y como yo no vivo pistolas, ni kilos de cocaína, ni millones de euros…", añade Pimp Flaco. También lo canta Kinder Malo: "Estamos en Barcelona, no estamos en Dakota; aquí no hace falta antibalas, idiota. Mi mujer me ha dejado porque soy idiota; como soy tu amigo no te invito a coca". A sus temas los acompañan con algo indispensable en la nueva música urbana: vídeos con una estética cuidada al detalle. "La música ahora no es 'hago una canción' y punto. Es ropa, viajar, hacer el vídeo, tener un Instagram donde la gente te pueda ver…".

Los artistas posan en estos nuevos escenarios que han creado las redes sociales, en los que están expuestos al abucheo de la platea constantemente. "La fama es una basura", dicen. Desde sus inicios han tenido que convivir con la crítica, los 'haters' y el 'beef' (los piques) entre grupos. "Antes me picaba más, ahora hace tiempo que paso porque esto es mi trabajo y tengo que estar a lo que tengo que estar, que es la música", reconoce Pimp Flaco. Su trabajo, al igual que el de otros artistas, está llevando al trap a derribar, poco a poco, barreras y prejuicios. Como ejemplo, Kinder Malo y Pimp Flaco han colado dos canciones en la película 'Algo muy gordo' de Carlo Padial, protagonizada por Berto Romero. "Empezamos más locos porque éramos más jóvenes, pero estamos demostrando que valemos, que somos músicos. La gente dirá: 'se han esforzado y lo han conseguido'".

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