30 oct 2020

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ESTRENO

Julio Manrique acerca 'L'ànec salvatge' al público de hoy

El actor adapta y dirige su primera obra de Ibsen con una puesta en escena atemporal y música en directo

Andreu Benito, Ivan Benet, Jordi Bosch, Laura Conejero, Pablo Derqui, Miranda Gas, Lluís Marco, Elena Tarrats y Carles Pedragosa interpretan la obra

MARTA CERVERA / BARCELONA

’L’ànec satvatge’, de Ibsen, dirigida por Julio Manrique en el Teatre Lliure.

El actor y director Julio Manrique estrena el jueves su primer texto de Henrik Ibsen (1828-1906), 'L'ànec salvatge' en el Teatre Lliure de Montjuïc. Junto a Marc Artigau y Cristina Genebat han adapatado este clásico del autor noruego con la intención de acercarlo al público de hoy. No es excesiva la modernidad de la puesta en escena, muy atemporal y atmosférica, pero sí ha cambiado bastante el lenguaje. "Nos hemos quedado con la esencia de la obra pero todo está dicho a la manera de hoy. Queremos que la gente se olvide que está viendo una obra de Ibsen, un clásico, para que se centre en esta historia que es como un cuento sobre la verdad y la mentira", ha afirmado Genebat.

El montaje cuenta con un magnífico reparto con Andreu Benito, Ivan Benet –que hace poco se enfentaron en el TNC con 'En la solitud dels camps de cotó', de Koltès-, Jordi Bosch, Laura Conejero, Pablo Derqui, Miranda Gas, Lluís Marco, Elena Tarrats y el pianista Carles Pedragosa. La música en directo que este último ha diseñado en colaboración con Damien Bazin contribuye tanto ayuda tanto en las transiciones como a plasmar lo que pasa por la mente de los personajes, crear atmósferas y reforzar la acción.

MENTIRAS NECESARIAS 

Ibsen escribió esta tragicomedia con más sombras que luces en 1884 cuando ya había consolidado su carrera con obras como 'Casa de muñecas' y 'Un enemigo del pueblo'. Si en este último título estaba protagonizado por un doctor que se enfrentaba a toda una sociedad por defender la verdad, en  'L'ànec salvatge', escrita solo dos años después, el propio autor parece contradecirse. En ella plantea la conveniencia de la mentira. Gracias a ella viven los Ekdal, una familia que tras perder status económico se ha refugiado en su propio mundo.

"Esta es una obra curiosa, particular, a caballo entre el realismo y el simbolismo", ha resaltado Manrique. "En ella hay una atmósfera extraña, hipnótica y casi mágica", añade el director quien compara la situación de esta familia con la de muchas afectadas por la crisis actual.

SORPRENDENTE ESCENOGRAFÍA

El director ha destacado en escena los dos mundos que plasma el autor. Por un lado está la realidad y , por otro, "ese refugio escapista creado por los egos heridos de personajes". La escenografía de Lluc Castells es una de las sorpresas que depara el montaje. En ella el mágico desván de los Ekdal se ha convertido en un un jardín donde deambula ese pato salvaje herido con el que juega la más joven del clan.

El director, miembro y fundador de la productora La Brutal, está fascinado con el universo de Ibsen "lleno de personajes complejos y muy bien construidos". Familia, infidelidad, traición e hipocresía aparecen en este texto donde el portador de la verdad es Gregor, el hijo de una acaudalada familia cuyo padre tiene que ver con la situación de los Ekdal. "Mi personaje", ha explicado Pablo Derqui, "intenta abrir los ojos a su amigo (Hialmar, hijo de los Ekdal) sin pensar en las consecuencias de desvelar la verdad". Pero Laura Conejero, que interpreta a Gina la sufrida mujer de este amigo, no lo ve igual. "¿Pero cuáles son sus razones? ¿Qué necesidad tiene de explicar cosas a una familia que no tiene ninguna necesidad de ser salvada de su vida normal y monstruosa? Ninguno de ellos está preparado para la verdad". A lo que Derqui responde "Y eso, ¿quién lo decide?" 

MÁS PREGUNTAS QUE RESPUESTAS

Cada personaje tiene su punto de vista y el autor no toma partido. "No es una obra unívoca. Todos tienen sus razones y entran en conflicto", ha recordado Manrique.

Lo que sí queda claro es que, cuando las verdades son auténticas bombas de relojería hay que calcular muy bien los riesgos. De lo contrario puede ocurrir como en 'L'ànec salvatge' y acabar destruyendo a los más inocentes. "Esta es una pieza muy humanista. Ibsen deja claro que las personas están por encima de las teorías".

El montaje estará en cartel hasta el 9 de abril.